{"id":2649,"date":"2016-11-27T23:02:46","date_gmt":"2016-11-27T23:02:46","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.lasprovincias.es\/elsindromededarrin\/?p=2649"},"modified":"2016-11-27T23:02:46","modified_gmt":"2016-11-27T23:02:46","slug":"los-clasicos-ii-the-wire","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/elsindromededarrin\/2016\/11\/27\/los-clasicos-ii-the-wire\/","title":{"rendered":"Los cl\u00e1sicos (II): The Wire"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/elsindromededarrin\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2016\/11\/6a00d8341bfb1653ef01b8d0b28c18970c.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2650\" title=\"6a00d8341bfb1653ef01b8d0b28c18970c\" src=\"\/elsindromededarrin\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2016\/11\/6a00d8341bfb1653ef01b8d0b28c18970c.jpg\" alt=\"\" width=\"1280\" height=\"720\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.lasprovincias.es\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2016\/11\/6a00d8341bfb1653ef01b8d0b28c18970c.jpg 1280w, https:\/\/static-blogs.lasprovincias.es\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2016\/11\/6a00d8341bfb1653ef01b8d0b28c18970c-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.lasprovincias.es\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2016\/11\/6a00d8341bfb1653ef01b8d0b28c18970c-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.lasprovincias.es\/wp-content\/uploads\/sites\/21\/2016\/11\/6a00d8341bfb1653ef01b8d0b28c18970c-1024x576.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><\/a><br \/>\n<a class=\"twitter-follow-button\" href=\"https:\/\/twitter.com\/mikel_labastida\" data-show-count=\"false\" data-lang=\"es\" rel=\"external nofollow\">Seguir a @mikel_labastida<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div><span style=\"font-size: large;\">La gran protagonista de \u2018The Wire\u2019 no es una detective de homicidios, ni uno de narc\u00f3ticos, ni un pol\u00edtico corrupto, ni un camello, ni un periodista sin escr\u00fapulos. La gran protagonista es Baltimore. La ciudad se convirti\u00f3 en el principal personaje de una serie que se encarg\u00f3 de inspeccionar el esqueleto, las arterias y los m\u00fasculos de la sociedad. Y lo que ocurre cuando estos se atrofian. La producci\u00f3n se acerc\u00f3 a las calles de una urbe trufada de conflictos y amenazas y lo hizo para cuestionar la justicia, el aparato burocr\u00e1tico, los medios de comunicaci\u00f3n o el sistema educativo. Resultaba absolutamente local a la hora de describir los problemas que a\u00fan deben solucionar los americanos, y tremendamente gen\u00e9rica para aplicar en cualquier lugar del mundo lo que suced\u00eda en los recovecos de Baltimore.<\/span><\/div>\n<div><\/div>\n<div><span style=\"font-size: large;\">I\u00f1aki Gabilondo asegur\u00f3 hace unos meses que en la actualidad lo que mejor contaba la realidad eran las series. \u201cMe permiten entender lo que pasa y lo que no pasa\u201d, dec\u00eda. En ese sentido \u2018The Wire\u2019 funciona como un documento period\u00edstico incuestionable. No es extra\u00f1o si tenemos en cuenta que la trayectoria de su creador hab\u00eda estado ligada hasta ese momento al periodismo. David Simon trabaj\u00f3 durante m\u00e1s de diez a\u00f1os en \u2018The Baltimore Sun\u2019, un peri\u00f3dico en el que se ocupaba de las cr\u00f3nicas m\u00e1s negras en la secci\u00f3n de sucesos. Dicen que el Watergate despert\u00f3 su vocaci\u00f3n y que los vaivenes de los due\u00f1os de los medios de comunicaci\u00f3n acabaron con ella, hasta el punto de cuestionar una profesi\u00f3n que siempre hab\u00eda venerado. Un vistazo a la \u00faltima temporada de \u2018The Wire\u2019 permite comprender su visi\u00f3n sobre este oficio, que no sale precisamente bien parado.<\/span><\/div>\n<div><\/div>\n<div><!--more--><\/div>\n<div><\/div>\n<div><span style=\"font-size: large;\">En la serie, de todos modos, pocos son los que consiguen un retrato impoluto. Jueces, polic\u00edas, pol\u00edticos o t\u00e9cnicos son diana de las cr\u00edticas de una producci\u00f3n que bebe de la realidad con la que Simon estuvo en contacto en los a\u00f1os en que ejerci\u00f3 de periodista.\u00a0<\/span><\/div>\n<div><\/div>\n<div><span style=\"font-size: large;\">En la primera temporada se nos presenta al detective McNulty y a otros polic\u00edas \u2013no muy bien considerados en el cuerpo\u2013 a los que se les destina a un habit\u00e1culo inhabitable, sin apenas recursos, para que investiguen lo que sucede en una de las barriadas m\u00e1s marginales de la ciudad, en las que la venta y el consumo de drogas es el h\u00e1bitat natural. En la segunda tanda de cap\u00edtulos el relato se traslada a la zona portuaria, donde los sindicatos de estibadores utilizan m\u00e9todos m\u00e1s propios de la mafia para lograr sus objetivos. Los despachos de alcaldes y asesores se convierten en el escenario de la tercera temporada. La serie entra en ellos para descubrir ante el espectador la manera en que sus ocupantes despreocupan sus labores para centrarse en labrar su propio bienestar. Simon puso al curso siguiente el foco de atenci\u00f3n en una escuela p\u00fablica ubicada en una zona no demasiado pr\u00f3spera de Baltimore y en especial en un grupo de j\u00f3venes que han de ser muy cabales para huir de un destino aciago. La redacci\u00f3n del peri\u00f3dico \u2018The Baltimore Sun\u2019 es la \u00faltima parada de este recorrido por la ciudad y sus vicios. Se cerraba as\u00ed un c\u00edrculo que hab\u00eda iniciado su curvatura en el a\u00f1o 1986.<\/span><\/div>\n<div><\/div>\n<div><span style=\"font-size: large;\">\u201cLa Nochebuena de 1986, Simon acompa\u00f1\u00f3 a una brigada de detectives de homicidios que hac\u00eda el turno de noche, con la esperanza de que la yuxtaposici\u00f3n de festividad y homicidio saliese una historia reveladora\u201d, narra en \u2018Hombres fuera de serie\u2019 el escritor Brett Martin, que cuenta c\u00f3mo al final de aquella velada alguien exclam\u00f3: \u201ccon toda la mierda que tenemos aqu\u00ed, si alguien escribiese lo que pasa en un a\u00f1o tendr\u00eda un libro de la leche\u201d.<\/span><\/div>\n<div><\/div>\n<div><span style=\"font-size: large;\">A Simon se le debi\u00f3 de encender una bombilla porque dos a\u00f1os despu\u00e9s pidi\u00f3 una excedencia para escribir. En 1991 public\u00f3 \u2018Homicide\u2019, que despu\u00e9s se convirti\u00f3 en serie para la NBC. Le sigui\u00f3 \u2018The Corner\u2019, que HBO llev\u00f3 a la pantalla a trav\u00e9s de seis cap\u00edtulos.<\/span><\/div>\n<div><\/div>\n<div><span style=\"font-size: large;\">En esta cadena recal\u00f3 \u2018The Wire\u2019, que tard\u00f3 en ser aprobada, pese a las buenas cr\u00edticas que hab\u00edan obtenido sus anteriores trabajos. Finalmente se estren\u00f3 en junio de 2002. Nunca logr\u00f3 audiencias millonarias, pero su consistencia ha permitido que no pierda la vigencia. Posiblemente en ello tambi\u00e9n influya que el creador desaf\u00edase mecanismos habituales de la ficci\u00f3n y del g\u00e9nero policiaco, lo que en su d\u00eda provocaba que para muchas personas no fuese sencillo enfrentarse y en engancharse a este t\u00edtulo. Curiosamente eso lo ha elevado tambi\u00e9n a los altares de las mejores producciones del siglo XXI.<\/span><\/div>\n<div><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div><strong>Este retrato ha sido realizado a prop\u00f3sito de la\u00a0<a href=\"http:\/\/www.lasprovincias.es\/graficos\/culturas\/201611\/19\/mejores-series-siglo-2174493515-mm.html\" target=\"_blank\" rel=\"external nofollow\">lista \u2018Las mejores series del siglo XXI\u2019<\/a><\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<p>&nbsp;<br \/>\n<a class=\"twitter-follow-button\" href=\"https:\/\/twitter.com\/mikel_labastida\" data-show-count=\"false\" data-lang=\"es\" rel=\"external nofollow\">Seguir a @mikel_labastida<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div><\/div>\n<div><em>T\u00edtulos de cr\u00e9dito: Para quejas, sugerencias y otras necesidades humanas mi correo es mlabastida@lasprovincias.es<\/em><\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seguir a @mikel_labastida &nbsp; La gran protagonista de \u2018The Wire\u2019 no es una detective de homicidios, ni uno de narc\u00f3ticos, ni un pol\u00edtico corrupto, ni un camello, ni un periodista sin escr\u00fapulos. 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