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	<title>Una chapuza de atraco en Picanya | Crimen on the blog - Blogs lasprovincias.es</title>
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		<title>Una chapuza de atraco en Picanya | Crimen on the blog - Blogs lasprovincias.es</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Apr 2010 16:25:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Martínez</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Delincuentes torpes]]></category>
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		<description><![CDATA[La torpeza de dos ladrones, la valentía de una joyera y la colaboración de un grupo de vecinos frustraron un atraco junto a la estación de tren de Picanya. Los delincuentes acabaron con sus huesos en la cárcel tras ser encerrados por la víctima con la ayuda de cuatro ciudadanos.]]></description>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p><a href="/javiermartinez/wp-content/uploads/sites/9/2010/04/JOYERA-PICANYA_146.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-177" src="/javiermartinez/wp-content/uploads/sites/9/2010/04/JOYERA-PICANYA_146.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/9/2010/04/JOYERA-PICANYA_146.jpg 600w, https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/9/2010/04/JOYERA-PICANYA_146-225x300.jpg 225w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px"></a>Por Javier Martínez (25 de marzo de 2010)</p>
<p>La torpeza de dos ladrones, la valentía de una joyera y la colaboración de un grupo de vecinos frustraron un atraco junto a la estación de tren de Picanya. Los delincuentes acabaron con sus huesos en la cárcel tras ser encerrados por la víctima con la ayuda de cuatro ciudadanos.</p>
<p>El reloj marcaba las once de la mañana cuando una mujer de unos 45 años de edad entró en la joyería Sant Vicent, situada en el número 6 de la avenida Santa María del Puig. Los alrededores del comercio estaban repletos de gente por la cercanía del mercadillo de los jueves.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>La supuesta clienta se interesó por unas joyas para regalar a una niña que iba a tomar la primera comunión. María José Ferriz, la propietaria del establecimiento, la atendió con amabilidad y le enseñó una bandeja con pendientes y medallas.</p>
<p>Segundos después entró en escena el segundo ladrón: un hombre de mediana edad que también se hizo pasar por un cliente. Además, el individuo fingió que no conocía a la mujer, pero la joyera comenzó a dudar de las intenciones de la pareja. El hombre llevaba una bolsa de deporte en la mano, lo que levantó las sospechas de María José.</p>
<p>Y cuando se disponían a cometer el atraco, una anciana abrió la puerta del establecimiento. Era una conocida clienta que apareció en el momento más inoportuno para los delincuentes. Todo fue muy rápido y tenso. La ladrona cogió por el cuello a la mujer de avanzada edad, y el individuo se abalanzó sobre la joyera.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>A María José le dio tiempo a pulsar el mando a distancia de la alarma. Luego forcejeó con el malhechor, pero logró zafarse de él. «Me desgarró el cuello de la rebeca», explicó con el rostro cariacontecido.</p>
<p>Pero el delincuente se quedó con la prenda en la mano, y la joyera salió a la calle. ¡Llamad a la policía! ¡Llamad a la policía! ¡Me están atracando!», gritó varias veces la víctima.</p>
<p>Tras unos instantes de nerviosismo y duda, los ladrones comenzaron a hacer gala de su torpeza. En lugar de escapar, la pareja prefirió apoderarse de algunas joyas. Y la codicia rompió el saco. Para entonces, María José ya estaba empujando la puerta de la joyería desde fuera con la ayuda de cuatro vecinos.</p>
<p>Su intención era encerrar a los atracadores hasta la llegada de las primeras patrulla policiales. Y lo consiguieron. El ladrón propinó varias patadas a la puerta en un intento desesperado de abrirla. Su compinche se tiró al suelo y simuló un ataque de epilepsia.</p>
<p>«Estaba fingiendo. Se notaba mucho. Además, se levantó en seguida cuando llegó la policía», sostiene María José. Mientras los delincuentes trataban de huir, la anciana respondía a una llamada telefónica en la trastienda, donde la habían encerrado. Era un operador de la central de alarmas. «¡Están atracando la joyería!», exclamó la clienta con histerismo.</p>
<p>Los gritos en la calle llamaron la atención de numerosos vecinos. «Había por lo menos 50 personas detrás de la joyera, una mujer y los tres hombres que empujaban la puerta», afirmó Amparo Bermell, propietaria y dependienta de una óptica cercana. «Todo el mundo quería ayudar», añadió.</p>
<p>Los primeros agentes de la Policía Local de Picanya que llegaron al lugar se quedaron perplejos al ver a la multitud en la puerta del comercio. «Con esta colaboración ciudadana seguro que convertimos Picanya en el pueblo más seguro de España», bromeó un agente.</p>
<p>A los pocos segundos apareció también la Guardia Civil de Paiporta. Los agentes arrestaron a la pareja de ladrones y les leyeron sus derechos antes de trasladarlos a un calabozo. María José comenzó entonces a tranquilizarse. En su rostro ya se dibujaba una media sonrisa. Los vecinos no paraban de animarla y de comentar su valentía.</p>
<p>Sin embargo, la joyera restaba importancia a su acción. «La unión hace la fuerza, y el barrio ha demostrado que está muy unido contra la delincuencia», aseveró con firmeza.</p>
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