{"id":47,"date":"2010-02-12T16:03:08","date_gmt":"2010-02-12T16:03:08","guid":{"rendered":"http:\/\/firmas.lasprovincias.es\/javiermartinez\/?p=47"},"modified":"2010-02-12T16:03:08","modified_gmt":"2010-02-12T16:03:08","slug":"un-ejercito-de-pobres-rebusca-en-la-basura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/javiermartinez\/2010\/02\/12\/un-ejercito-de-pobres-rebusca-en-la-basura\/","title":{"rendered":"Un ej\u00e9rcito de pobres rebusca en la basura"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/javiermartinez\/wp-content\/uploads\/sites\/9\/2010\/02\/basura.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-58\" src=\"\/javiermartinez\/wp-content\/uploads\/sites\/9\/2010\/02\/basura.jpg\" alt=\"\" width=\"180\" height=\"135\" \/><\/a>JAVIER MART\u00cdNEZ<\/p>\n<p>Cada noche, a partir de las nueve, la ciudad de Valencia muestra su cara m\u00e1s miserable. Es entonces cuando sale a la calle un ej\u00e9rcito de pobres: inmigrantes con ni\u00f1os desali\u00f1ados, drogadictos de \u00e1nimo fr\u00e1gil, indigentes que se quejan de su suerte, humildes chatarreros&#8230;, para hurgar en los contenedores de basura y buscar algo de comida que llevarse a la boca.<\/p>\n<p>Familias enteras sin techo, que duermen y malviven donde pueden, se organizan para comer los desperdicios que tiran los empleados de los restaurantes, hoteles y supermercados. Con prolijidad, abren cada una de las bolsas de basura, buscando fruta, carne, yogures caducados, cuchillas de afeitar, ropa vieja o alg\u00fan objeto de valor que, por una acci\u00f3n equivocada, ha terminado en el contenedor.<\/p>\n<p>&#8220;Yo nunca he tenido problemas con nadie. Si llego a la puerta trasera del hotel y hay otro buscando, me espero&#8230;, y cuando \u00e9l acaba, entonces me toca a m\u00ed. Hay basura para todos&#8221;, explica Bernardo Ri poll, de 60 a\u00f1os, mientras pela un pl\u00e1tano maduro que acaba de sacar del contenedor del Alameda Palace.<\/p>\n<p>El indigente asegura que, adem\u00e1s de comida, algunas veces encuentra trastos viejos, alhajas rotas y piezas de bisuter\u00eda, que luego intenta vender en el rastro. &#8220;Y las cuchillas de afeitar que me llevo est\u00e1n sin estrenar, \u00a8eh? Son las que tiran con su \u00aeMOIN\u00afplastiquito y todo&#8221;, puntualiza Bernardo.<\/p>\n<p>Un manjar &#8220;Ceno muchas veces junto al contenedor. Con mi navaja, un poco de agua y lo que cae cada noche&#8230;, no me falta de nada&#8221;, a\u00f1ade Bernardo. Los d\u00edas en que se celebra alg\u00fan acontecimiento en el hotel, este vagabundo alcire\u00f1o espera hasta que termine el banquete. &#8220;Me pongo las botas&#8230;, como ostras, cigalas y canap\u00e9s de los buenos, y como suelen ser los s\u00e1bados, s\u00f3lo estoy yo&#8221;.<\/p>\n<p>Pero entre semana tiene competencia: &#8220;El de la bici es muy espabilado, no deja una bolsa sin remo ver&#8221;. El hombre de la bicicleta no es otro que Vicente Juan, de 50 a\u00f1os de edad, otra persona que no duda en hurgar dentro de las bolsas de basura para saciar su apetito.<\/p>\n<p>Desde 1992, Vicente escarba entre los desperdicios de los hoteles y supermercados de Valencia. &#8220;El Alameda Palace es el mejor sitio porque siempre encuentras alg\u00fan \u00aeMOIN\u00afchulet\u00f3n que otro y botellitas de champ\u00fa&#8221;, asegura el indigente.<\/p>\n<p>&#8220;Yo me llevo la carne a mi casa y al d\u00eda siguiente la caliento un poco&#8221;, asevera. &#8220;No me gasto ni un duro en comida&#8221;, afirma orgulloso mientras fuma con una pipa. Sin parar de remover la basura, Vicente cuenta que no tiene familia: &#8220;Vivo solo en la Fuente de San Luis desde que muri\u00f3 mi madre y tengo un hermano, aunque se fue a Francia antes de que yo naciera y no lo conozco&#8221;.<\/p>\n<p>Pero a este ex trabajador de la f\u00e1brica de muebles Mochol\u00ed no le gusta que le llamen indigente. &#8220;Con mi casa, mi bici y mi paga de 42.000 pesetas tengo para vivir&#8221;, aduce.<\/p>\n<p>Desde hace ya bastantes a\u00f1os, la basura es la prueba de los nuevos y sofisticados h\u00e1bitos de consumo de la clase media, cada vez m\u00e1s iguales a los de los ricos. Las empresas consultoras especializadas que han analizado los residuos de los hogares de Valencia anuncian tiempos dif\u00edciles o que todo va viento en popa seg\u00fan la \u00e9poca y la zona.<\/p>\n<p>La mayor cantidad de materia inorg\u00e1nica indica, por ejemplo, que cada vez se consume m\u00e1s comida preelaborada y productos envasados. Pero cuando se desperdicia demasiado, entra en acci\u00f3n un ej\u00e9rcito de pobres. &#8220;Hoy en d\u00eda los contenedores se han convertido en el mejor bot\u00edn de los indigentes&#8221;, sostiene uno de los jefes de servicio de la empresa Agricultores de la Vega.<\/p>\n<p>As\u00ed, la basura funciona como confirmaci\u00f3n del acceso a nuevos niveles de bienestar, seg\u00fan afirma Jos\u00e9 Gil, profesor del departamento de Personalidad, Evaluaci\u00f3n y Tratamientos Psicol\u00f3gicos de la Universidad de Valencia.<\/p>\n<p>&#8220;Los pa\u00f1ales de tela ya son parte de la historia, ahora s\u00f3lo se usan los de celulosa absorbente&#8217;, fue una t\u00edpica conclusi\u00f3n de otra \u00e9poca. Pero en los tiempos modernos en los que vivimos, la cantidad de electrodom\u00e9sticos desechados aumenta \u00d0indicador de que es f\u00e1cil reemplazarlos\u00d0 y los pobres que hurgan en los contenedores proliferan \u00d0ejemplo de que se malgasta y desperdicia en exceso.<\/p>\n<p>&#8220;La existencia de gente que rebusca en la basura se debe en la mayor\u00eda de los casos a un estado de necesidad. Son personas que por diferentes motivos no quieren o no<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada noche, a partir de las nueve, la ciudad de Valencia muestra su cara m\u00e1s miserable. 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