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	<title>El prestigio de España | iPou 3.0 - Blogs lasprovincias.es</title>
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		<title>El prestigio de España | iPou 3.0 - Blogs lasprovincias.es</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Jun 2010 17:24:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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		<description><![CDATA[Nunca me han gustado las afirmaciones grandilocuentes sobre los rasgos de la patria como si el territorio nos hiciera “quijotes” a todos y “cármenes” a todas. Hay quienes, a lo largo de los siglos, han intentado ofrecer un perfil propio del español como del francés o del británico. Y aunque es cierto que determinados comportamientos [&#8230;]]]></description>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p style="text-align: justify"><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2010/06/1276713618_1.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-263" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2010/06/1276713618_1.jpg" alt="" width="300" height="272" srcset="https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/4/2010/06/1276713618_1.jpg 470w, https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/4/2010/06/1276713618_1-300x273.jpg 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px"></a>Nunca me han gustado las afirmaciones grandilocuentes sobre los rasgos de la patria como si el territorio nos hiciera “quijotes” a todos y “cármenes” a todas.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p style="text-align: justify">Hay quienes, a lo largo de los siglos, han intentado ofrecer un perfil propio del español como del francés o del británico. Y aunque es cierto que determinados comportamientos pueden ser comunes en un entorno por pura aceptación social, me resisto a aceptar que eso venga en los genes o en la sangre. Sin embargo, no puedo negar que hay actitudes colectivas que me obligan a repensar la caracterización del ser español.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p style="text-align: justify">Como me cuesta afirmar que existe un modo hispánico de enfrentarse a las cosas en este mundo global, busco explicaciones a determinados fenómenos. Por ejemplo, al pesimismo colectivo. Éste no es nuevo y tiene su ejemplo más paradigmático en la crisis del 98. Cuando España perdió las últimas colonias se enfrentó a una depresión nacional que, afortunadamente, sirvió para que quedara una magnífica herencia de grandes escritores y pensadores, la llamada “generación del 98”. Es lo que tiene el fracaso y el drama, que hacen brotar genios ocultos que tal vez en tiempos de bonanza hubieran quedado enterrados bajo toneladas de autosatisfacción.</p>
<p style="text-align: justify">Todo esto meditaba ayer entre la autoflagelación de Zapatero en el Congreso, aceptando que el prestigio de España se debe un esfuerzo colectivo y no tanto a su gobierno, y el partido de “la gran favorita” ante Suiza.</p>
<p style="text-align: justify">Yo creo que ese fenómeno de optimismo y pesimismo colectivos se produce hoy por contagio a través de los medios de comunicación, al menos, eso puede deducirse del día bipolar que España sufrió ayer. Pensábamos que “la Roja” iba a comerse todo el chocolate suizo dejando un agujero en el mapa de Europa y nos encontramos con la dura realidad: el Mundial está por ganar.</p>
<p style="text-align: justify">Lo curioso, en ese momento, no son los hechos sino las respuestas. España es tremendista. Me cuesta escribirlo pero lo veo. Pasa de la euforia a la depresión en un suspiro. Sin motivo para la exultación ilusa o para el desánimo funesto. A veces pienso que, en efecto, los españoles somos algo tragicómicos.</p>
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