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		<title>El Códice de Dan Brown</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Jul 2012 17:36:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2012/07/Unknown1.jpeg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-4349" title="Unknown" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2012/07/Unknown1.jpeg" alt="" width="281" height="180"></a>A menudo utilizamos el tópico de que la realidad supera a la ficción cuando nos encontramos con hechos totalmente insólitos. Sin embargo, en la mayoría de ocasiones -seamos sinceros- la realidad es mucho más gris, insulsa y falta de interés que los folletines que venden en los aeropuertos. Por eso es comprensible que intentemos darle color a un panorama tan desolador con chispas de emoción e intriga.</p>
<p>Solo así se explica el abismo que hay entre las tramas novelísticas que nos imaginamos todos con el Códice Calixtino y la burda realidad de un ladrón despechado por un despido poco lucrativo. Otros se llevan la grapadora. Él se llevó el Códice.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>Y seguramente no se hizo con el Botafumeiro porque era demasiado grande para meterlo en el garaje. A ver cómo le explica a la parienta que es un regalo de sus compañeros de trabajo que –mira tú qué majos- me han dado esto para que no los olvide.</p>
<p>O cómo decirle a la Guardia Civil, si lo para por la carretera con semejante carga en la furgoneta, que lo lleva a arreglar porque se le ha caído a Sergio Ramos desde lo alto de la catedral compostelana. Esto hubiera “colado” más que lo anterior, sin duda.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p><img decoding="async" class="alignright  wp-image-4350" title="1536161" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2012/07/1536161.jpg" alt="" width="141" height="210"></p>
<p>La cuestión es que ya parece que sabemos cómo sucedieron los hechos y nada tienen que ver con una historia a lo Dan Brown. Es verdad que se prestaba a un guión de templarios contemporáneos, pero no tanto por la obra en sí como por la imposibilidad de que nadie, salvo tres personas, tuvieran acceso al Códice. Y ninguna confesaba haberlo robado ni la policía sospechaba de ellas.</p>
<p>Al final ha resultado –salvo que la verdad sea otra distinta a la hipótesis de las fuerzas del orden- que un trabajador quiso cobrarse en especie lo que no quisieron pagarle en el finiquito. Tan simple y tan carente de glamour cinematográfico.</p>
<p>Tenía que haber “fabricado” pistas y un guión con gancho. Así, al menos, se hubiera hecho rico con su falsa historia. Como Dan Brown.</p>
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