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	<title>iPou 3.0cultura &#8211; iPou 3.0</title>
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	<description>Socarronería valenciana de última generación</description>
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		<title>Llibrets antisistema</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Nov 2015 19:00:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/11/balcon-647xXx80-1.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-6897" title="balcon-647xXx80-1" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/11/balcon-647xXx80-1.jpg" alt="" width="300" height="199" srcset="https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/4/2015/11/balcon-647xXx80-1.jpg 647w, https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/4/2015/11/balcon-647xXx80-1-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Una de las peores cosas que puede hacer un gobierno local es enfrentar a los vecinos por las fiestas patronales. Lo más grandioso de una fiesta es su capacidad para aglutinar a todo tipo de persona en torno al patrón, a la Virgen, a la fecha conmemorativa o a la causa que originara la festividad. En esa reunión no hay colores ni preferencias. Quien se concentra en torno al Cristo en las fiestas del pueblo lo hace junto a quien vota lo opuesto a él; a quien anima al equipo contrario o a quien prefiere la paella con cuchara de aluminio y no de madera. Da igual lo que cada uno defienda y escoja; ante el Cristo, todos se sienten uno, iguales y partícipes de una historia compartida.</p>
<p>Con las Fallas sucede exactamente eso. No hay más que ver una Cridà para saber que quienes allí se reúnen tienen una cosa en común: su sentimiento fallero. Poco importa que unos sean del Valencia y otros, del Levante; que unos consideren la paella de pollo y conejo como la mejor aportación gastronómica valenciana y otros sean más de arroz al horno; que unos se escapen a Calpe en cuanto llega el verano y otros, huyan a la Calderona. En las Fallas cabe todo el mundo. Solo se requiere llevarlas en el corazón. Por eso, cometería una torpeza el ayuntamiento jugando a enfrentar, a enfadar, a cuestionar y a vetar a quienes no cumplen su “modelo de virtud”, sea éste una opción política, lingüística o identitaria. Exigir en los llibrets de Falla un valenciano normativo es, en el mejor de los casos, un error táctico, justo el que comete cualquier poder que se cree eterno imponiendo a todos lo que defiende una parte -no muy numerosa- del conjunto con el solo argumento de tener la sartén por el mango. Es el proceso contrario al de Adolfo Suárez cuando decía aquello de “elevar a la categoría política de normal lo que en la calle es totalmente normal”. Aquí se trata de lo opuesto: elevar a normal lo que en la calle es excepción. De ahí viene el conflicto. Y lo peor son sus consecuencias de futuro, porque el gobierno pasará, antes o después, pero el enfrentamiento entre los ciudadanos quedará.</p>
<p>Creen en Compromís que a ellos no les pitarán los falleros bajo el balcón. Ellos no son Rita y se sienten inmunes a cualquier “intifalla”. Es razonable. Quienes abucheaban entonces constituyen sus lobbies, sus apoyos y sus palmeros. Pero olvidan que los actos falleros son mucho más que una excusa para agrupar a gente contra el poder. Son, ante todo, actos de fiesta donde valencianos de toda condición comparten una pasión y no una ideología. Errarán si confunden la fiesta y la manifestación; si enfrentan a unos contra otros y si desnaturalizan las Fallas envenenándolas de lucha política. Al menos siempre quedará la opción de convertirlos en ninots y colocarles unos socarrones carteles de falla, escritos en el más puro valenciano antisistema.</p>
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		<title>El “seny” de Riera</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Nov 2015 19:00:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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		<description><![CDATA[Supongo que es un premio estratégico pero no por eso menos merecido. El Premio Nacional de las Letras 2015 otorgado a Carme Riera aprovecha para reivindicar la literatura escrita por autores bilingües, capaces de ser magníficos tanto en español como en catalán. Su perfil, como el de muchos catalanes con buena formación, demuestra que la [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/11/carme-riera-620x349.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-6865" title="carme-riera--620x349" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/11/carme-riera.jpg" alt="" width="300" height="168" /></a>Supongo que es un premio estratégico pero no por eso menos merecido. El Premio Nacional de las Letras 2015 otorgado a Carme Riera aprovecha para reivindicar la literatura escrita por autores bilingües, capaces de ser magníficos tanto en español como en catalán. Su perfil, como el de muchos catalanes con buena formación, demuestra que la inmersión lingüística no es incompatible con el dominio del español. Todo es cuestión de cultivarse en ambas lenguas, de leer mucho, de aprender mucho y de no despreciar ninguna de ellas. Es lo deseable en cualquier comunidad que dispone de dos modos de expresarse y nace de la convicción de que tener dos lenguas no es un problema sino una riqueza. Lo malo es que esa percepción, emponzoñada por la política, acaba perdiéndose y vemos cómo termina por considerarse sospechoso todo lo que huela a “la otra lengua”.</p>
<p>Ayer sin ir más lejos el PP valenciano alertaba sobre el incremento de la partida de los presupuestos de la Generalitat dedicada al fomento del valenciano. Un 97%. Parece, si no deseable, sí previsible. A menudo se censura a la derecha que gobierne para determinados lobbies pero también la izquierda lo hace, con la diferencia de que estos le parecen más dignos y suele presentar su elección como un servicio “al pueblo”, cuando en realidad, aunque termine por beneficiar a todos, se hace para a una parte de él. La que le apoya. No es extraño, pero es necesario tenerlo presente ante sus decisiones. Como la que tiene que ver con el fomento de la lengua.</p>
<p>A priori es una opción adecuada; diría que necesaria, pero con frecuencia utilizada para el clientelismo. Es lo que ha hecho la Generalitat catalana en los últimos años. Y la advertencia que pretendía lanzar ayer Isabel Bonig. Una cosa es fomentar la lengua minoritaria y necesitada de apoyos institucionales y otra, la adhesión a golpe de talonario. Sobre todo cuando el talonario es de todos. No parece que Puig esté en esa deriva en la que se ha embarcado Artur Mas, como asusta el PPCV. Su insistencia en el respeto a la norma o a las sentencias judiciales así lo indican. Pero aún está por ver que sus compañeros de viaje lo secunden en su lealtad. Si sabe jugar bien sus cartas, su imagen puede redoblarse en la misma medida que se achica la de Mas. Precisamente en aras de esa lealtad defendida con moderación. Lo difícil no es mantener ese tono sensato en La Moncloa sino en la calle Caballeros. Es el “seny” que ayer mostraba Riera reconociendo el “inmenso ridículo” que están haciendo algunos en Cataluña. En ese contexto, una mano tendida al PP para mostrar unidad en la lealtad al Estado agrandaría la figura de Puig. Pero para eso también necesita un PP dispuesto a ser leal a su presidente autonómico. Cuando las espaldas están llenas de cuchillos traicioneros, es poco menos que una utopía nacida de la astenia otoñal.</p>
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		<title>Los Gasol de la Ciencia</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Oct 2015 19:19:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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		<description><![CDATA[Cada vez que una voz pública, como ayer la del rey, reclama que se proteja y potencie la ciencia en España, tendemos a pensar en las autoridades y las empresas de quienes depende la inversión; en las universidades, que acogen las iniciativas, o en los propios científicos que se sacrifican por llevar adelante los proyectos [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/10/resizer.php_.jpeg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-6822" title="resizer.php" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/10/resizer.php_.jpeg" alt="" width="234" height="132" /></a>Cada vez que una voz pública, como ayer la del rey, reclama que se proteja y potencie la ciencia en España, tendemos a pensar en las autoridades y las empresas de quienes depende la inversión; en las universidades, que acogen las iniciativas, o en los propios científicos que se sacrifican por llevar adelante los proyectos a pesar de las muchas dificultades. Sin embargo, el rey se refirió también a la sociedad en su conjunto, algo que suele quedar en el olvido cuando se relega al final de la enumeración de implicados.</p>
<p>Es cierto que la existencia de una ciencia fuerte depende de la apuesta decidida por ella en lo que el rey llamó &#8220;la suma de voluntades en la que han participado organismos públicos de investigación, universidades, empresas y administraciones públicas&#8221;. A todos ellos corresponde impulsarla y canalizar los esfuerzos de cualquier tipo para que se materialicen en avances concretos. Sin embargo, la inversión, sin capital humano, no produce nada. La clave de todos los que ayer vieron reconocidos sus desvelos y su dedicación con un premio Jaume I es la convicción de que es necesario avanzar, de que sin investigación, desarrollo e innovación nos encaminamos al fracaso. Ese “mantra” no se improvisa ni aparece de repente en la vida de nadie. Un “ni-ni” no llega por sí mismo a esa conclusión tumbado en su sofá chateando con los amigos. A ese punto se llega porque se ha visto en casa a un emprendedor esforzado, que hace mil horas con tal de sacar adelante su negocio. Porque se ha tenido, cada tarde, al padre, la madre o el hermano mayor acompañándole para hacer los deberes, para estudiar, para ser alguien de provecho o para acostumbrarlo a leer o a ser curioso. Porque se ha dado más importancia a la formación que a la marca de botas de fútbol o al dibujo snob de la mochila escolar. El científico o el innovador se hace desde pequeñito, en un caldo de cultivo que le obliga a empaparse de interés por saber, por crecer y por aportar algo que mejore el mundo que le rodea.</p>
<p>Eso depende de las familias pero también del conjunto de la sociedad que exija mayores estándares en la educación, sea pública o privada, en la innovación de las empresas y en la valoración social de los científicos o de los creativos. El rey pidió acciones que generen &#8220;más vocaciones científicas y un mayor espíritu emprendedor entre nuestros jóvenes”. Explicar, divulgar y hacer atractiva la ciencia es necesario pero no suficiente. El mejor entorno para que eso ocurra requiere dejar de considerar la incultura científica como algo normal –cosas de cuatro chalados- y no como lo que es: propio de países retrasados. Esa es la mejor Champions en la que podemos estar, más que la de la economía o la del futbol. Es posible tener un Nadal, un par de Gasol y muchos Iniesta en Ciencia. Solo hay que empezar a mimarlos tanto como a ellos.</p>
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		<title>Que piensen ellos</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Sep 2015 19:17:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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		<description><![CDATA[Lo acaba de proponer Japón, ese país que hemos tenido durante décadas como ejemplo de progreso, de avance y de sacrificado esfuerzo colectivo. Su primer ministro ha pedido a las universidades públicas que supriman las carreras humanísticas, desde Historia a Derecho, Educación o Arte, para centrarse en las técnicas. El argumento es la necesidad que [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/09/abe-convoca-elecciones-644x362.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-6816" title="abe-convoca-elecciones--644x362" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/09/abe-convoca-elecciones.jpg" alt="" width="300" height="168" /></a>Lo acaba de proponer Japón, ese país que hemos tenido durante décadas como ejemplo de progreso, de avance y de sacrificado esfuerzo colectivo. Su primer ministro ha pedido a las universidades públicas que supriman las carreras humanísticas, desde Historia a Derecho, Educación o Arte, para centrarse en las técnicas. El argumento es la necesidad que tiene el país de ingenieros y científicos frente a la inutilidad de literatos, filósofos o historiadores. La sugerencia no era tal habida cuenta de que la negativa de algunas autoridades académicas hará reducir el dinero público destinado a las universidades rebeldes, como la de Tokio y la de Kioto que ya han anunciado su oposición a los planes del gobierno.</p>
<p>El enfoque parece sensato a priori. Los recursos públicos deben rentabilizarse al máximo. No es tiempo de perder dinero ni hacer inversiones sin resultados. Sin embargo, cuando se trata de la educación ni la rentabilidad puede medirse ni las inversiones se pierden aun cuando, incluso, así parezca. Hay estudiantes que pierden un año porque se despistan, se relajan y se dedican a vivir la vida durante el inicio de su carrera. Según ese planteamiento tan radical, habría que invitarles a irse y no volver jamás a la universidad. Sin embargo, algunos reaccionan tras un año “sabático” y estudian, se esfuerzan y llegan más lejos de lo que cabría esperar y mucho más que sus compañeros. La razón es la semilla sembrada y germinada en su tiempo y a su modo.</p>
<p>La educación es esa semilla normalmente incontrolable. Pocos profesores pueden afirmar de forma rotunda qué “resultado” dará cada uno de sus alumnos. De lo que sí pueden estar seguros es de que existen los aparentes “milagros” cuando ese estudiante que parecía ausente en clase dejó que la semilla del interés, la curiosidad y el afán de aprender fuesen asentándose en su interior. Es la cara más apasionante de la enseñanza, en ocasiones dura porque no se ve el fruto, pero a menudo grandiosa porque, con el tiempo, el buen docente sabe que ha depositado un germen de crecimiento que florecerá cuando proceda y que ayudará a otro ser humano a ser mejor persona, mejor intelectual y mejor ciudadano. Ese enfoque no tiene nada que ver con la miopía de Japón -y de algunos responsables locales- que solo mide el saber por su utilidad inmediata. Su planteamiento tiene, también, una perversión más: en el fondo se usa a las personas y se les “fabrica” como piezas de un engranaje. Aunque aparente libertad, ese modelo universitario nipón está más cerca del mundo feliz de Huxley que del avanzadísimo Imperio del Sol Naciente. Tampoco nosotros estamos alejados. Los últimos intentos por recortar esas materias en Bachillerato así lo indican. Más grave aún porque no se trata de formar a especialistas sino de enseñar a pensar en chavales que están construyendo sus propios cimientos.</p>
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		<title>Vivir en la tendencia</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Apr 2015 14:24:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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		<description><![CDATA[El mercado manda. Pero ahora el mercado tiene que compartir espacio con un poderoso rival: la tendencia. En el fondo ambos procesos se retroalimentan. La tendencia se asemeja a la moda pero no es igual. Es mucho más efímera que ésta. Diríase que la tendencia es a la moda lo que el tren japonés de [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/05/82924004.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-6608" title="OLYMPUS DIGITAL CAMERA" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/05/82924004.jpg" alt="" width="300" height="224" srcset="https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/4/2015/05/82924004.jpg 575w, https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/4/2015/05/82924004-300x225.jpg 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>El mercado manda. Pero ahora el mercado tiene que compartir espacio con un poderoso rival: la tendencia. En el fondo ambos procesos se retroalimentan. La tendencia se asemeja a la moda pero no es igual. Es mucho más efímera que ésta. Diríase que la tendencia es a la moda lo que el tren japonés de levitación magnética al antiguo Intercity español. La tendencia es fugaz y, cuando se extingue en cuestión de horas, solo queda su récord universal por un segundo.</p>
<p>En cualquier caso, tienen en común su conexión con el mercado. Ambas se hallan a su servicio y terminan por mercantilizarse, que es la experiencia más firme de los sentidos se ponga Descartes como se ponga. Todo es digno de compra: las cosas, las personas, las voluntades y las tendencias. Nos encanta compartir emociones en grupo y eso es, en definitiva, buena parte de los trending topic (TT).</p>
<p>De pronto, como ayer, nos llegan mensajes, fotos y felicitaciones por el Día del Libro. Gente que nunca te felicita ni habla de literatura o muestra el mínimo interés por las flores, te sorprende descolgándose con una pasión irrefrenable por las rositas de pitiminí y unos deseos irreprimibles de gritar al mundo entero que su mesilla de noche es la sede local de la biblioteca del Congreso como si no supieran quienes le conocen que el único texto que ha pasado por allí es el prospecto de la caja de Lexatin.</p>
<p>Cada 23 de abril, todo el mundo tiene que presumir de ser un ratón de biblioteca. Si fuera solo eso, aún, pues ninguna excusa es mala para animar a los más jóvenes a la lectura pero ni todas las causas son positivas ni ello evita que se quede en mera pose. El fenómeno se repite en cada jornada, celebración y día internacional. Ayer fueron los libros, pero hace un mes, San José o dentro de dos semanas, las madres. Todo es susceptible de compra pero también de convertirse en causa que debe ser reivindicada con la ñoñería más empalagosa.</p>
<p>Si es el 23 de abril, asumimos el rol gafapasta; si es el de la madre Tierra, el de ecologistas; si el de la madre a secas, el de buenos hijos o si en esa jornada un famoso se despide por siempre jamás, el de auténticos groupies.</p>
<p>La cuestión es que esas ocasiones, amplificadas por las redes sociales, se han convertido en actos que no podemos eludir. Parecen obligarnos a opinar de libros, de música, de medio ambiente o de copla sandunguera. Y tenemos que sumarnos sin compasión. Es como si diez siglos atrás, todo el pueblo hubiera tenido que colgar en su balcón &#8220;yo también soy siervo de la gleba&#8221; para mostrar su solidaridad. Si no nos sumergimos en la corriente, se nos lleva por delante. Hubo un tiempo en que bastaba, como a Salinas, vivir en los pronombres. Ahora, en cambio, estamos obligados a hacerlo en las tendencias. Del “tú” y “yo” íntimo, al “nosotros” global hiperpúblico. “Postureo”, dicen los coolhunters que se llama.</p>
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		<title>No solo el IVA</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Feb 2015 16:42:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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		<description><![CDATA[González Macho se va de la Academia de Cine con cierta sensación de fracaso pero no es tanto como pudiera parecer. El ya expresidente puede presumir de haber logrado celebrar algunos de los mejores años del cine español con grandes películas y muy buenas taquillas. También puede decir que ha despolitizado la gala de los [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/02/gonzalez-macho-253x180.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-6518" title="gonzalez-macho--253x180" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/02/gonzalez-macho.jpg" alt="" width="253" height="180" /></a>González Macho se va de la Academia de Cine con cierta sensación de fracaso pero no es tanto como pudiera parecer. El ya expresidente puede presumir de haber logrado celebrar algunos de los mejores años del cine español con grandes películas y muy buenas taquillas. También puede decir que ha despolitizado la gala de los Goya sin quitar por eso su afán reivindicativo. Valga la paradoja. No es incompatible exigir un cambio o evidenciar un error político ante el ministro y convertir un mitin en la fiesta del cine que es lo que debe ser la noche de los premios más importantes del sector.</p>
<p>Sin embargo, tal y como explicó en su discurso de ese día, no ha conseguido lo que se planteaba como caballo de batalla en su mandato al frente de la Academia. El IVA cultural. No es un capricho de los escritores ni una matraca de “titiriteros”. Para quienes consumen habitualmente libros, cine, teatro o música –sin descargas ilegales- la sensación de agujero en el bolsillo cuando van a pagar es inevitable. A veces duele. Un rato en una butaca o una semana de lectura puede costarles lo que dedicarían a un nuevo par de zapatos o dos o tres pantalones en rebajas. Es cierto que para el “vicioso” de la cultura, lo que duele es renunciar a ella, pero esos precios inflados con el IVA hacen que más de una persona se lo piense. No hablo de aquellos que se escudan en esa razón para justificar lo que nunca harían aunque el precio fuera reducido sino en quienes a veces compran una entrada de teatro y otras, unos zapatos nuevos. Y lo peor es que resulta injusto para quien no puede elegir ni siquiera en meses alternos. Son zapatos, carro de la compra o hipoteca. ¡Como para meter en la enumeración unas entradas de cine!</p>
<p>Sin embargo, aunque existen esos aficionados, torturados ahora en la búsqueda de la oferta imposible, hay también otros países europeos que con similar falta de subvenciones, no experimentan ese descenso del 27% de consumo cultural que, según el Informe sobre el Estado de la Cultura en España, sufre nuestro país. La razón hay que buscarla en otro factor que influye en esos hábitos culturales: la educación, que crea afición. Cuando una sociedad se interesa por algo, la inversión privada llega donde no llega la pública. Lo acabamos de ver en los datos de beneficios generados por el running en Valencia. La mayor parte de su presupuesto sale de patrocinios, no de subvenciones. La razón es que hay demanda. Hay un interés creciente en la ciudad. Es una práctica en alza y Valencia está convirtiéndose en una potencia nacional. Quizás lo que hemos de preguntarnos es por qué no existe la misma dinámica con las bibliotecas, los teatros o la producción literaria, salvo excepciones. No es solo un problema de IVA aunque éste golpee la pasión cultural de las clases medias y anule el de los más vulnerables. Es también de demanda.</p>
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		<title>Resistiré</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Feb 2015 16:10:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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		<description><![CDATA[El comienzo fue emocionante. La Gala de los Goya de este año empezó fuerte con un número musical en el que las voces de Ana Belén, Lolita y el “cantaor” Poveda disimularon las de quienes no están llamados por la senda de la música coral. Un número que culminó con la canción “Resistiré” del Dúo [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/02/rovira-490x5781.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-6504" title="rovira--490x578" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/02/rovira.jpg" alt="" width="254" height="300" /></a>El comienzo fue emocionante. La Gala de los Goya de este año empezó fuerte con un número musical en el que las voces de Ana Belén, Lolita y el “cantaor” Poveda disimularon las de quienes no están llamados por la senda de la música coral. Un número que culminó con la canción “<a href="http://www.rtve.es/alacarta/videos/premios-goya/goya-inicio-musical-070215/2986384/" target="_blank" rel="external nofollow">Resistiré</a>” del Dúo Dinámico, cantada con solemnidad, por un grupo de actores. Era el guiño político de una gala que pretendía firmar una tregua con el gobierno, después de varios años de canción- protesta, y con la presencia recuperada del ministro. Con ese grito de fuerza, autoestima y resistencia ante la adversidad transcurrieron las cuatro horas de espectáculo, sin más referencias que alguna broma del presentador y una bofetada verbal de Almodóvar al ministro Wert. Se puede decir, pues, que ese primer alegato fue casi el único mensaje político hacia las autoridades en una noche que había dejado sonoras expresiones, declaraciones de principios y hasta exabruptos en ediciones anteriores. Y ahí reside su interés.</p>
<p>Fue un número pensado para poner la piel de gallina al espectador, como el final de un renovado Víctor Hugo haciendo cantar a sus miserables que luchan contra una pobreza impuesta y una injusticia imposible de doblegar. Pero los actores no son parias aunque su supervivencia sea difícil en ocasiones. Son parte de los trabajadores sufrientes de este país. Resistir es lo que viene haciendo el español medio desde 2008. Sin ayudas, sin subvenciones y sin dejar de pelear. Resistir es lo que hacen los autónomos que aún perviven; los pequeños comercios que han aguantado el Diluvio universal aferrados a una tabla en medio del océano o los trabajadores a tiempo parcial que viven trampeando desde que un director de recursos humanos les diera las gracias y el finiquito. Este país está resistiendo sin llorar a cada paso, con impuestos cobrados por el Estado antes de ser percibidos por el titular y sin ayudas a la producción salvo en sectores estratégicos. No es, por tanto, especialmente heroico lo que hace el mundo del cine. Que se lo digan a las pequeñas editoriales, que ven cómo la Ford recibe más apoyo institucional que ellas. Ellas no salvan un país. Salvan su cultura. Es lo que vino a decir el presidente de la Academia con su petición de bajar el IVA cultural. Quizás no saben pedirlo. No se trata de un capricho de titiriteros pero a veces parece que sí porque ellos son demasiado autorreferenciales. El IVA cultural hace que llenar los teatros sea complicado, que para comprar un libro haya que ahorrar o que resistir la tentación de descargar contenidos ilegales sea un acto de fe. De fe en la creación y en sus derechos. Es justa su petición pero inaceptables algunos modos de exponerla. No es por su bien ni por oponerse a un gobierno conservador. Es en nuestro nombre y ante cualquier autoridad. Así, resistir sí es legítimo.</p>
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		<title>La línea de Helga</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Jan 2015 18:03:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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		<description><![CDATA[Tanto discutir, analizar y explicar las líneas rojas y llega Helga y salta a la comba con ellas. Durante meses han intentado hacernos ver que el Consell se había tomado muy en serio la limpieza de la corrupción; que había declarado la guerra al sospechoso de “mangoneo” y que había expulsado del paraíso público a [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/01/helga-declaraciones.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-6478" title="DOCU_LP DOCU_LP" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/01/helga-declaraciones.jpg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/4/2015/01/helga-declaraciones.jpg 1350w, https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/4/2015/01/helga-declaraciones-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/4/2015/01/helga-declaraciones-768x512.jpg 768w, https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/4/2015/01/helga-declaraciones-1024x683.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Tanto discutir, analizar y explicar las líneas rojas y llega Helga y salta a la comba con ellas. Durante meses han intentado hacernos ver que el Consell se había tomado muy en serio la limpieza de la corrupción; que había declarado la guerra al sospechoso de “mangoneo” y que había expulsado del paraíso público a todo imputado. En efecto, aunque lo haya hecho casi en tiempo de descuento, así ha sido. Excepto. El problema que ha tenido el PP valenciano durante todo este tiempo ha sido el “excepto”. La frase casi nunca se acababa con el principio general sino con la coletilla: con la excepción. Aquella que dificultaba cualquier sostén de un argumento universal. Castedo o Costa eran un bloque de hormigón en el cuello de la credibilidad empeñada en flotar. La razón (excusa, dirían otros) tras la que se parapetaban era que no se le podía apartar de su puesto a una alcaldesa o a quien había ganado su escaño personalísimo. Era un mal argumento porque demostraba que Fabra tenía poder pero no autoridad. El poder da capacidad a quien manda para decidir. Porque puede. La autoridad permite decidir a quien no necesariamente manda. Porque lo vale. Castedo ha sido durante meses el mejor ejemplo de esa disfunción en la presidencia del PPCV.</p>
<p>Sin embargo, a los pocos días de lograr, por fin, afianzar “el poder de la línea roja” con la salida de Castedo de la alcaldía de Alicante, saltaba la noticia de ciertas irregularidades en el Palau de les Arts bajo el mandato de Helga Schmidt. Lo que entonces parecía una sospecha por determinar, se presentó con toda su crudeza ayer cuando la policía procedió al registro del Palau y a la detención de su intendente. Lo llamativo de todo esto no es la propia situación penal de Schmidt ni que el coliseo valenciano haya sufrido, al parecer, un aprovechamiento personal que nos recuerda demasiado a su homónimo catalán. Lo grave es que hasta ayer el Consell no hubiera apartado a su responsable del puesto que ocupaba. Que lo hiciera al ser detenida dice poco a favor de esa alergia contra toda corruptela que parecía tener este gobierno. Si ya había sospechas con anterioridad -que motivaron los informes de la Intervención de la Generalitat a la Fiscalía-, no se explica con facilidad que esperaran a que la investigación policial les confirmara que había motivos para tenerlas. El Consell ayer llegó tarde. Poco importa que la línea roja estuviera marcada en la imputación. Esa línea se refiere a la confianza del partido pero no a la paciencia de los ciudadanos. Si había sospechas, la prioridad era poner a salvo los recursos públicos y apartarla de su cargo. Ahí no hay más línea roja que asegurarse de que ningún corrupto toque un solo céntimo de los valencianos. Eso no se ha hecho. Ni ha habido suficiente control durante años ni ha habido autoridad en el presente para evitar más daños.</p>
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		<title>Miedo escénico</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Dec 2014 23:32:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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		<post_tag><![CDATA[discriminación]]></post_tag>

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		<description><![CDATA[El perfeccionismo es una condena para quien lo sufre. El intento por ser mejor incluso cuando ya se ha alcanzado el 10 es una tortura para quien no es capaz de perdonarse el mínimo fallo o simplemente la ausencia de perfección durante las 24 horas del día. Para quien se siente obligado a ser un [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2014/12/solerr-575x323.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-6415" title="solerr--575x323" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2014/12/solerr.jpg" alt="" width="300" height="168" /></a>El perfeccionismo es una condena para quien lo sufre. El intento por ser mejor incluso cuando ya se ha alcanzado el 10 es una tortura para quien no es capaz de perdonarse el mínimo fallo o simplemente la ausencia de perfección durante las 24 horas del día. Para quien se siente obligado a ser un superhombre o una supermujer sin tener en cuenta que todos fallamos o hacemos alguna vez el ridículo. Es terrible y más cuando se trata de alguien que se debe al público. Parece olvidar que los incondicionales son más indulgentes que él mismo. Es lo que le ha sucedido a Pastora Soler, a pesar de su gran altura como cantante y de su impronta personal ya marcada y acogida por crítica y público. Es lo opuesto a los personajillos que nos encontramos a diario en el mundo político. Pastora Soler es la antítesis del pequeño Nicolás. Ella ya ha demostrado su valía; la de él está por ver. Ella se ha hecho un nombre por su talento y por sus obras; él, por lo que él mismo presume de ser y hacer. Ella se exige tanto que se siente incapaz de seguir por miedo a no dar el cien por cien; él parece haber perdido el sentido del ridículo. Lo único que tienen en común es que ambos distorsionan la realidad. Uno, en su propio beneficio y la otra, como perjuicio para sí misma.</p>
<p>Es curioso ver cómo entre los grandes talentos, sea del mundo artístico, científico, empresarial o intelectual, hay una clase de personas exageradamente humildes, que se consideran al servicio de los demás y quitan importancia a lo que ofrece su propio potencial y su capacidad para sacarle rendimiento. Es gente que no se da importancia aunque sus méritos dignifiquen al ser humano y sus aportaciones engrandezcan la sabiduría de la humanidad. Por el contrario, hay enfrente una serie de personajillos de medio pelo que desarrollan la actitud opuesta. Creen que el mundo les debe rendir pleitesía y gratitud eterna solo por haber nacido aunque entre sus habilidades y conocimientos no pueda encontrarse nada más que un ego llenándolo todo. Esos no padecen nunca miedo escénico porque van perdonando la vida de todo aquel que encuentran. En su caso, el que no está a la altura de su perfección es el resto del mundo.</p>
<p>Por eso me duele ver a una gran voz dejar la escena por miedo a la evaluación continua a la que se somete. Parece descompensada la autocrítica en nuestro planeta. Algunos son incapaces de reconocer errores y otros, en cambio, se exigen a sí mismos una medida que ni los dioses podrían cumplir. Entre estos es difícil encontrar políticos de nuestro entorno. Es una pena. No les deseo miedo escénico pero sí un poco más de pudor para presentarse ante el público/electorado con algo más que palabrería. Nadie exige la perfección pero sí que un profesional, también el de la política, muestre que su disciplina personal le ha llevado a sacar lo mejor de sí mismo.</p>
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		<title>Eppur si muove</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Oct 2014 15:19:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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		<description><![CDATA[A los científicos que conozco les resulta difícil tratar con políticos. Los científicos pretenden conocer la realidad y explicarla; los políticos, en cambio, quieren cambiarla y, muchas veces, ajustarla a su interés. Es la relación con la verdad lo que distancia a ambos colectivos. Unos veneran la verdad, aunque sus errores se cuenten por miles [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2014/11/avl-647x231.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-6342" title="avl--647x231" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2014/11/avl.jpg" alt="" width="300" height="107" /></a>A los científicos que conozco les resulta difícil tratar con políticos. Los científicos pretenden conocer la realidad y explicarla; los políticos, en cambio, quieren cambiarla y, muchas veces, ajustarla a su interés. Es la relación con la verdad lo que distancia a ambos colectivos. Unos veneran la verdad, aunque sus errores se cuenten por miles y hayan ofrecido una imagen falsa durante siglos. Su modus operandi, precisamente, da por hecho que son falibles y que, más adelante, desvelarán lo que ellos no pudieron. Los otros se creen capaces de modificar el mundo real con las palabras, los decretos y las imposiciones, y reconocen errores pero solo cuando no pueden negarlos más.</p>
<p>Sin duda, ninguno de esos procesos queda libre de contagio y a veces podemos encontrar a un científico financiado por un sector con intereses en sus resultados, que curiosamente afirman aquello que beneficia a sus mecenas. Pero son los menos. La mayoría aplica metodologías que minimizan el error y exponen cuál es el margen de fiabilidad de sus conclusiones. Los políticos, en cambio, siguen un proceso inverso; para ellos, el error es aquello que no proporciona votos, no que se aleja de la verdad, y su actuación rara vez es ajena a un conjunto de intereses creados. Por eso cuando científicos y políticos no coinciden, sale perdiendo la verdad. Los primeros pueden defender lo que creen que es la realidad pero no tienen medidas de fuerza para hacerlo. Salvo la Razón. Los segundos las tienen todas. Y ejercen. Incluso contra toda lógica.</p>
<p>En esa distinta relación con la verdad cabe entender lo que vivimos aquí con la lengua de los valencianos. Podremos cambiar su definición pero la realidad será la que es. Podrán venir los políticos de uno u otro signo a imponer su criterio y a perseguir a quienes no lo compartan pero la ciencia seguirá exponiendo la verdad que ha hallado en su estudio. Podrán seguir engañándonos confundiendo intencionalmente los métodos de llegar a una conclusión en la democracia y en la ciencia pero hace mucho que descubrimos el truco del ilusionista. Para reconocer el error hay que ir a los clásicos. El amparo de la mayoría es confundido en el plano de la ciencia y de la opinión, de la episteme y de la doxà, que diría Platón. Lo que es válido para la decisión sobre lo opinable se pretende trasladar también a lo científico. Pero la mayoría no decide la verdad. Es opinable qué partido es mejor en el gobierno y por eso lo elegimos votando, pero la realidad no lo es. Poco importa que muchos digan que el sol gira alrededor de la Tierra. O que se imponga por decreto y se le niegue el pan, la sal y la subvención a quien contradiga a Ptolomeo. Si no tiene razón, habrá algún Galileo que musite entre dientes “eppur si muove”. Lo grave en nuestro caso es que se nos siga enfrentando con el vecino por un puñado de votos.</p>
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