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	<title>iPou 3.0literatura &#8211; iPou 3.0</title>
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	<description>Socarronería valenciana de última generación</description>
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		<title>No solo el IVA</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Feb 2015 16:42:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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		<description><![CDATA[González Macho se va de la Academia de Cine con cierta sensación de fracaso pero no es tanto como pudiera parecer. El ya expresidente puede presumir de haber logrado celebrar algunos de los mejores años del cine español con grandes películas y muy buenas taquillas. También puede decir que ha despolitizado la gala de los [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/02/gonzalez-macho-253x180.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-6518" title="gonzalez-macho--253x180" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/02/gonzalez-macho.jpg" alt="" width="253" height="180" /></a>González Macho se va de la Academia de Cine con cierta sensación de fracaso pero no es tanto como pudiera parecer. El ya expresidente puede presumir de haber logrado celebrar algunos de los mejores años del cine español con grandes películas y muy buenas taquillas. También puede decir que ha despolitizado la gala de los Goya sin quitar por eso su afán reivindicativo. Valga la paradoja. No es incompatible exigir un cambio o evidenciar un error político ante el ministro y convertir un mitin en la fiesta del cine que es lo que debe ser la noche de los premios más importantes del sector.</p>
<p>Sin embargo, tal y como explicó en su discurso de ese día, no ha conseguido lo que se planteaba como caballo de batalla en su mandato al frente de la Academia. El IVA cultural. No es un capricho de los escritores ni una matraca de “titiriteros”. Para quienes consumen habitualmente libros, cine, teatro o música –sin descargas ilegales- la sensación de agujero en el bolsillo cuando van a pagar es inevitable. A veces duele. Un rato en una butaca o una semana de lectura puede costarles lo que dedicarían a un nuevo par de zapatos o dos o tres pantalones en rebajas. Es cierto que para el “vicioso” de la cultura, lo que duele es renunciar a ella, pero esos precios inflados con el IVA hacen que más de una persona se lo piense. No hablo de aquellos que se escudan en esa razón para justificar lo que nunca harían aunque el precio fuera reducido sino en quienes a veces compran una entrada de teatro y otras, unos zapatos nuevos. Y lo peor es que resulta injusto para quien no puede elegir ni siquiera en meses alternos. Son zapatos, carro de la compra o hipoteca. ¡Como para meter en la enumeración unas entradas de cine!</p>
<p>Sin embargo, aunque existen esos aficionados, torturados ahora en la búsqueda de la oferta imposible, hay también otros países europeos que con similar falta de subvenciones, no experimentan ese descenso del 27% de consumo cultural que, según el Informe sobre el Estado de la Cultura en España, sufre nuestro país. La razón hay que buscarla en otro factor que influye en esos hábitos culturales: la educación, que crea afición. Cuando una sociedad se interesa por algo, la inversión privada llega donde no llega la pública. Lo acabamos de ver en los datos de beneficios generados por el running en Valencia. La mayor parte de su presupuesto sale de patrocinios, no de subvenciones. La razón es que hay demanda. Hay un interés creciente en la ciudad. Es una práctica en alza y Valencia está convirtiéndose en una potencia nacional. Quizás lo que hemos de preguntarnos es por qué no existe la misma dinámica con las bibliotecas, los teatros o la producción literaria, salvo excepciones. No es solo un problema de IVA aunque éste golpee la pasión cultural de las clases medias y anule el de los más vulnerables. Es también de demanda.</p>
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		<title>El silencio del duelo</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Jun 2014 21:53:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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		<description><![CDATA[Cuentan los mayores que, antiguamente, por Viernes Santo, se cerraban los cines y todo tipo de espectáculo; no se ponía la gramola o la radio en casa salvo para las noticias y se evitaba cualquier jolgorio, música o diversión. Era la forma de mostrar dolor ante el Cristo crucificado. El silencio respetuoso de las procesiones [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2014/07/GF06DKO1-253x190.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-6150" title="GF06DKO1--253x190" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2014/07/GF06DKO1.jpg" alt="" width="253" height="190" /></a>Cuentan los mayores que, antiguamente, por Viernes Santo, se cerraban los cines y todo tipo de espectáculo; no se ponía la gramola o la radio en casa salvo para las noticias y se evitaba cualquier jolgorio, música o diversión. Era la forma de mostrar dolor ante el Cristo crucificado. El silencio respetuoso de las procesiones acallaba el chismorreo y la banalidad.</p>
<p>Hoy hemos abandonado esos usos de referencia religiosa, pero mantenemos la costumbre de declarar día de luto nacional cuando acaece la muerte de una gran figura política. El último fue Adolfo Suárez.</p>
<p>Sin embargo, hay días, como ayer y hoy, en los que la actualidad está pidiendo a gritos la recuperación de ese silencio funerario. Nada de música ni fiesta. Nada de alegrías y estruendo, pues hay tristeza en el alma. Ocurre cada vez que muere un gran intelectual o un gran nombre de las letras. Ayer, Ana María Matute. Hace semanas, Gabriel García Márquez.</p>
<p>Cuando muere un escritor, no solo perdemos a la persona sino que perdemos una voz. Su muerte es hacedora de silencios, como todas, pero en su caso lo es especialmente porque el modo de ser del escritor o del pensador es la palabra. Por eso, ayer y hoy, días en los que el comentario público gira en torno a mujeres, la Infanta Cristina, Magdalena Álvarez, Ana María Matute…, es ésta última la que debería llenar el vacío de palabras que deja. Como heredado del contexto religioso, el alma pide recogimiento y lectura de texto sagrado, en su caso, sus obras. Debería ser el momento de aislarnos del mundanal ruido para escuchar su voz en las páginas de sus libros.</p>
<p>Frente a eso, sigue el parloteo constante sobre la infanta y la exministra, firme demostración del dicho popular “el muerto al hoyo y el vivo, al bollo”, o lo que es lo mismo, el primero, condenado al silencio eterno y el segundo, a ser carne de tertulia. Las grandes figuras de la literatura tienen un laurel más perdurable que los demás, aunque ningún país declare luto nacional por su muerte. Ellos permanecen en las palabras que fueron capaces de juntar para emocionar, relatar y hacernos vivir. Probablemente eso es la eternidad.</p>
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		<title>Los Sancho Panza</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Apr 2014 21:07:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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		<description><![CDATA[Hablaba ayer la Premio Cervantes, Poniatowska, de los &#8220;perdedores de nuestro continente&#8221;, refiriéndose a América Latina. En su discurso se puso de su lado y reclamó girar la mirada hacia esos pobres, ilusos y &#8220;Sancho Panza&#8221; que representan los torturados por los grandes poderes de la tierra, los olvidados y sin embargo llenos de tesoros [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2014/05/cervantes-elena-575x323.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-5994" title="cervantes-elena--575x323" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2014/05/cervantes-elena.jpg" alt="" width="300" height="168" /></a>Hablaba ayer la Premio Cervantes, Poniatowska, de los &#8220;perdedores de nuestro continente&#8221;, refiriéndose a América Latina. En su discurso se puso de su lado y reclamó girar la mirada hacia esos pobres, ilusos y &#8220;Sancho Panza&#8221; que representan los torturados por los grandes poderes de la tierra, los olvidados y sin embargo llenos de tesoros espirituales. Su retrato no era un mero texto poético, aunque estuviera cargado de anhelos literarios y citas a los escritores de nuestro tiempo, incluyendo el gran Cervantes que, de haber vivido ahora, no habría sido aplaudido ni la mitad de lo que se le aplaude cada 23 de abril.</p>
<p>Cuando se trata de los mundos de ficción parece fácil ponernos del lado del pobre y del bueno. Seguramente es así porque sabemos el final, porque el autor nos sitúa y nos entrega la brújula que nos dice quién es quién. La vida, sin embargo, no parece tan fácil. Aunque el dolor siempre sea dolor y el desahuciado siempre viva el desgarro.</p>
<p>¿Cómo saber si el juez Silva es víctima o verdugo? ¿Cómo situar a Blesa en sus justos términos sin ser dios capaz de ver el interior de cada uno? Se hace harto difícil. Las apariencias son claras y maniqueas: el justiciero contra el poderoso. Así se presentaba también Garzón. Elpídio contra los molinos de viento de los poderes económicos; Baltasar, contra los del poder político. ¿Pero son Quijotes o malandrines? ¿Es cierto que Blesa sufre injustamente, por su mal o por el mal ajeno? No lo sé aunque deseo que la Justicia sí sepa sin ceder ante nadie, poderosos o limpiabotas venidos a más, como citaba Poniatowska en su discurso.</p>
<p>Lo único cierto es que los &#8220;perdedores de nuestro continente&#8221; existen. Son los que han sido engañados con las preferentes, sean obra del maléfico Blesa o títeres del no menos pérfido Silva. Ellos quedan al margen de la guerra de poderes que viven los protagonistas de la información. Los pequeños son anónimos. Ésa es su primera derrota. Pero además son afectados. Termine como termine la batalla, ellos perderán. Incluso aunque Silva esté de su parte. Si los usa, aunque haga justicia para ellos, los convertirá en derrotados.</p>
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		<title>La primera historia</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Apr 2014 15:24:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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		<description><![CDATA[Aprendí a leer con poetas. Espronceda, San Juan de la Cruz o Gabriel y Galán. Cosas de la biblioteca familiar que era lo que tenía a mano. Sin embargo, me hice lectora empedernida más tarde, ya con mis ahorros y mis elecciones sobre los libros que quería. Entre ellos, hubo dos autores que me introdujeron [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2014/04/M1-1816441394-647x231.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-5981" title="M1-1816441394--647x231" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2014/04/M1-1816441394.jpg" alt="" width="300" height="107" /></a>Aprendí a leer con poetas. Espronceda, San Juan de la Cruz o Gabriel y Galán. Cosas de la biblioteca familiar que era lo que tenía a mano. Sin embargo, me hice lectora empedernida más tarde, ya con mis ahorros y mis elecciones sobre los libros que quería. Entre ellos, hubo dos autores que me introdujeron en las grandes historias: Eduardo Mendoza y Gabriel García Márquez. “La verdad sobre el caso Savolta” y “La ciudad de los prodigios”, en el caso del primero, y “Cien años de soledad” y “El amor en los tiempos del cólera”, en el segundo. Luego vinieron muchos más: Vargas Llosa, Julio Cortázar y Borges, solo en Latinoamérica. Kafka, Dostoievski y Umberto Eco aquí en Europa.</p>
<p>Cuando pienso en aquellos años de descubrimiento, de reconocimiento y de inmersión en lo mejor de la escritura, tras horas y horas sacando libros de la biblioteca de la calle del Hospital y devorándolos en casa como quien abre un tesoro, siento el vértigo del anciano que desconfía del presente. ¿Habrá otra generación como aquella? ¿Como ésta que se nos va y de la que solo quedan Vargas Llosa y alguno más, tras la muerte de Gabo? La razón me dice que sí. Que no solo una sino muchas, aunque no las veamos, o sea, no las leamos. Sin embargo, el corazón se resiste a compararlas. Posiblemente lo hace porque, por grande que sea el talento de los que vengan detrás, la experiencia es irrepetible. Falta el asombro y el gusto por la palabra de las primeras veces. De ese momento adolescente en el que los profesores mandan leer “La Regenta” o “Madame Bobary” y una se descubre trasnochando de puro deleite con sus historias, ajena a obligaciones y “deberes”. Y hoy, profundamente agradecida por haber “sufrido” tamaño “castigo”. Vendrán otros pero la tierra ya no será virgen, sedienta de rocío y de tormentas a partes iguales. Habrá sido labrada muchas veces. Dará su fruto. Agradecerá la nueva siembra. Pero no vivirá otra vez la explosión de la primera cosecha. De la primera semilla que hizo nacer, para siempre, el amor por la literatura, por el lenguaje y por la imaginación. Haber sido capaz de eso convierte a García Márquez en eterno.</p>
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		<title>Leer en casa</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Oct 2013 20:33:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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		<description><![CDATA[Me lo dicen unos amigos cuya hija lee continuamente y no solo en español, sino también en inglés: “nos ha visto leer desde pequeña”. Y es cierto. De hecho, yo la recuerdo llevándose “la prensa” a todas partes, que en su caso, era el cuento del día. Era la forma de imitar a papá y [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2013/10/4363957.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-5541" title="Almussafes. Nueva biblioteca. 24 de febrero de 2011. LP" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2013/10/4363957.jpg" alt="" width="300" height="218" /></a>Me lo dicen unos amigos cuya hija lee continuamente y no solo en español, sino también en inglés: “nos ha visto leer desde pequeña”. Y es cierto. De hecho, yo la recuerdo llevándose “la prensa” a todas partes, que en su caso, era el cuento del día. Era la forma de imitar a papá y a mamá que, desde siempre, compran periódicos, revistas y libros continuamente. Y, además, los leen. Para ella, como para mí, es natural dedicar tiempo libre a leer. Es lo que ha visto hacer como parte de la diversión y el descanso del fin de semana o del final del día.</p>
<p>Yo recuerdo leer LAS PROVINCIAS en casa desde que tenía una tinta verdosa y salía Suárez en la portada. Recuerdo también leer a Gabriel y Galán, a Espronceda y a Pemán, aprenderme poemas y hasta escuchar teatro en cintas de “cassette”. No recuerdo ni un solo “no” al pedir dinero en casa para un libro y también a mi padre dedicando parte del verano a enseñarme a leer con un libro de poemas que nos habían mandado en el colegio para el curso siguiente titulado “Me gustan las poesías”. Sin ese acompañamiento, quizás, hubiera encontrado natural dedicar el tiempo de ocio a otra cosa. A lo que hubiera visto en casa.</p>
<p>Por eso es tan oportuno el Plan Lector que la consellería impulsa. Se llame así o de otra forma, el objetivo es implicar a las familias en el hábito lector que, en nuestros chavales, es preocupantemente bajo. En Secundaria, por ejemplo, no llega al 10% quienes leen todos los días. Y más del doble no lee nunca.</p>
<p>Sin el apoyo familiar es imposible que el colegio consiga resultados notables. Sobre todo, porque lo mandado por el colegio suele verse como la obligación, no en vano son “los deberes”. En cambio, lo visto en casa es la normalidad de una vida común, no la imposición de una autoridad externa. Leer no puede ser la excepción sino la regla. Que los chavales no tengan ningún interés por la lectura debería preocuparnos. El fracaso no es de Wert, de Sinde o de Solana. Ni es de los maestros. Aquí cabe mirar a casa. Aunque lo más fácil sea señalar a un sistema ineficaz, aquí esa excusa no sirve.</p>
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		<title>Libros, placer iniciático</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Apr 2013 14:35:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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		<description><![CDATA[Cada vez me gusta más ir a la Feria del Libro o pasear entre estanterías en las bibliotecas y librerías. No sé si atribuirlo a la edad provecta hacia la que me encamino o simplemente al entorno lecto-tecnológico que vivimos. A veces pienso que tal vez la razón sea una mezcla de ambos pero resulta [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2013/04/resizer.php_2.jpeg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-5100" title="resizer.php" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2013/04/resizer.php_2.jpg" alt="" width="300" height="167" /></a>Cada vez me gusta más ir a la Feria del Libro o pasear entre estanterías en las bibliotecas y librerías. No sé si atribuirlo a la edad provecta hacia la que me encamino o simplemente al entorno lecto-tecnológico que vivimos.</p>
<p>A veces pienso que tal vez la razón sea una mezcla de ambos pero resulta imposible saber qué hubiera hecho de haber envejecido en un mundo sin libros digitales ni textos online.</p>
<p>Si es cosa de la edad, hubiera encontrado el mismo placer al hojear libros que las generaciones anteriores. “Con los años”, me hubiera dicho a mí misma, “prefieres a esos amigos llenos de letras que a otros más traicioneros y volubles”.</p>
<p>En cambio, si a los años se suma el “gen Gutenberg” que nos aboca en brazos del papel y la huella que la imprenta deja en él, pasear entre estanterías tiene un toque de distinción: la elegancia del amante de las antigüedades.</p>
<p>Me temo que en mi caso se une todo eso. Siempre he amado la arqueología pero mi pasión cuarentona por los libros físicos, no solo los ectoplasmáticos, es más que una afición por las reliquias del pasado; tiene un factor añadido, mucho más morboso: el gusto por lo prohibido.</p>
<p>Los libros impresos empiezan a ser como los discos de vinilo, desechados por antiguallas y recuperados ahora por la imposibilidad de copiarlos con la misma calidad. En el libro ocurre algo similar. Se puede fotocopiar pero nunca tendrá el olor ni la textura del original.</p>
<p>Comprar un libro me sigue resultando excitante. Siempre lo fue. Mirar muchos, estar a punto de comprar demasiados, decidirme al final por tres o cuatro, y llevármelos por fin a mi cueva para devorarlos en secreto. Para disfrutarlos a solas, para vivir sus historias o notar cómo las neuronas viven una orgía de descargas eléctricas con un buen ensayo.</p>
<p>Ahora, además, tiene el sabor de lo raro, de una costumbre ancestral ya perdida. En definitiva, de un rito de nuestros antepasados que las nuevas generaciones casi conocen solo de oídas. Yo tengo la fórmula de ese placer, podría decirles. Algún día lo haremos y nos mirarán como a druidas poseedores de una pócima mágica.</p>
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		<title>Una bala, con be</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Apr 2013 14:01:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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		<description><![CDATA[Aparentemente, lo más inquietante de la carta que recibió ayer Javier Arenas era la bala que llevaba dentro. Sin embargo, para mí lo terrible era que estuviera llena de faltas de ortografía. La bala es una amenaza, pero las faltas son un ataque directo. La bala inquieta para el futuro; las faltas ofenden en el [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2013/04/kike4-644x362.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-5090" title="kike4--644x362" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2013/04/kike4.jpg" alt="" width="300" height="168" /></a>Aparentemente, lo más inquietante de la carta que recibió ayer Javier Arenas era la bala que llevaba dentro. Sin embargo, para mí lo terrible era que estuviera llena de faltas de ortografía. La bala es una amenaza, pero las faltas son un ataque directo. La bala inquieta para el futuro; las faltas ofenden en el presente.</p>
<p>El político ha dejado el asunto en manos de la policía, como es lógico. Lo que no sabemos es si, localizado el delincuente, quedará su ignorancia también en manos de un profesor de lengua.</p>
<p>En la actualidad la exigencia de una escritura correcta parece haberse relajado gracias a la difusión de medios escritos para comunicarnos, como los mensajes SMS o los “guasa”, que decía el otro día un grupo de señoras por la Alameda.</p>
<p>Prevalece la rapidez, al parecer, incompatible con escribir bien. Corregir una palabra implica unas décimas de segundo, que se convierten en una eternidad en el mundo smartphone. Eso, unido a la dejadez y, no nos engañemos, al desconocimiento de la norma, lleva a leer cosas que hubieran escandalizado a los más iletrados del siglo pasado.</p>
<p>El problema no es que haya gente que no sepa unir dos letras en español sino que, incomprensiblemente, el mundo digital se ha convertido en un espacio de exhibicionismo literario que pone en evidencia al lerdo. Predominan espacios de debate, de comentario o de relación personal basados en el texto escrito: desde Twitter al chat para ligar, pasando por los comentarios de una foto en vacaciones.</p>
<p>En todo ello, la acción predominante es escribir, aunque sea para decir “jo, tío, qué guay, mola mogollón”. Como puede verse no es un verso atribuible a Garcilaso, sin embargo, en frase tan elemental puede uno retratarse por cómo escribe. Así, podemos encontrar cosas como “jo, tío, qe guall, mola mogoyon”, que debe de ser, poco más o menos, lo que ha recibido Arenas con la bala. Por mi parte, una vez detenido, le impondría una condena ejemplar: memorizar el Quijote. Si ha de escribir “distinto”, al menos que sea por amenazar “a vuesas mercedes si no tuviesen a bien atender lo que aquí escribióse”.</p>
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		<title>El milagro de la palabra</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Apr 2013 13:54:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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		<description><![CDATA[Cuando me preguntan si prefiero el papel o el ordenador para leer, solo pienso: lo que prefiero es la buena literatura. Es verdad que el papel tiene mucho de ritual, de objeto mágico y de relación física con las letras; lo mismo ocurre con el papel prensa. El soporte informático es rápido, limpio y transportable [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2013/04/2014581.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-5087" title="DOCU_LP" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2013/04/2014581.jpg" alt="" width="200" height="300" srcset="https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/4/2013/04/2014581.jpg 300w, https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/4/2013/04/2014581-200x300.jpg 200w" sizes="(max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a>Cuando me preguntan si prefiero el papel o el ordenador para leer, solo pienso: lo que prefiero es la buena literatura. Es verdad que el papel tiene mucho de ritual, de objeto mágico y de relación física con las letras; lo mismo ocurre con el papel prensa. El soporte informático es rápido, limpio y transportable pero el tradicional crea un vínculo sensible difícilmente reproducible a partir de ceros y unos.</p>
<p>Por eso hoy celebro que siga existiendo la literatura, la imaginación y el pensamiento puestos al servicio del deleite, la emoción, la reflexión o el aprendizaje. Conseguir todo eso solo con la palabra es la más grandiosa acción humana solo comparable a lo que se logra con el sonido, esto es, la música, o con un lápiz, un pincel, un plano o un cincel. En una palabra, con el arte.</p>
<p>En estos tiempos de mercantilismo y de utilidad, adoro más que nunca el arte como antítesis de lo práctico. Es la gran rebeldía de nuestro tiempo. Aquella que no busca un beneficio, una rentabilidad o un uso concreto. Solo el placer de crear y ayudar a disfrutar con ello.</p>
<p>Estoy convencida de que la literatura y el arte en general son la forma más refinada de subversión. Con palabras podemos movilizar pero también crear seres descreídos, suspicaces, advertidos e inconformistas. O, lo que es lo mismo, personas críticas con el sistema, con lo políticamente correcto, con los principios inmutables o con los grupos de presión. Cualquier otro tipo de subversión puede ser silenciada y desactivada pero la del espíritu es casi imposible.</p>
<p>Podrán restringirse las vías de difusión, pero no puede impedirse la creación. Podrán poner trabas y desincentivar a quien quiera dedicarse a ello, pero el espíritu es libre.</p>
<p>La palabra consigue implicar sin violentar, convencer sin imponer y motivar sin amenazar. Y cuando se trata de palabra escrita parece un milagro pues no se sirve de un tono, un envoltorio o un acompañamiento. Es la palabra desnuda. Es la mente del autor haciendo contacto con la del lector gracias a la forma como están unidas las letras. Es comunicación. Ancestral y eterna.</p>
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		<title>Españolizar las letras</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Oct 2012 18:31:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
		<post_tag><![CDATA[cultura]]></post_tag>
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		<description><![CDATA[Siempre me ha llamado la atención el interés de toda una época por la novela histórica. Soy la primera que lo aplaudo porque me encanta profundizar en la historia, pero no puedo evitar preguntarme si es un tipo de escapismo, una huida hacia el pasado como forma de eludir el presente. Varias de las novelas [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2012/10/get.jpeg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-4598" title="get" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2012/10/get.jpg" alt="" width="300" height="224" /></a>Siempre me ha llamado la atención el interés de toda una época por la novela histórica. Soy la primera que lo aplaudo porque me encanta profundizar en la historia, pero no puedo evitar preguntarme si es un tipo de escapismo, una huida hacia el pasado como forma de eludir el presente.</p>
<p>Varias de las novelas presentadas al Premio Planeta, entregado ayer, estaban ambientadas en la antigüedad, en la Edad Media, en el XVIII o en el siglo pasado. Sin duda, son épocas que nos ofrecen claves para comprender cómo somos y adónde hemos llegado pero me pregunto por qué no hay más novelas que nos hablen de lo que estamos viviendo.</p>
<p>En la historia reciente, las crisis han sido un caldo de cultivo ideal para reflexionar sobre el ser humano y su vida en el planeta. Han despertado las tramas más profundas y han potenciado a los poetas más comprometidos. Hoy, sin embargo, echo en falta ese tipo de literatura que nos explique qué nos ha pasado, que cuente el desahucio de una familia, el drama del paro prolongado o el miedo a traer hijos a un mundo que parece derrumbarse. Frente a eso, nos cuentan historias detectivescas ambientadas en el siglo V y son los libros de autoayuda, en lugar de las grandes historias, los que retratan nuestra época.</p>
<p>Historias, por cierto, contadas en español. Es una de las paradojas de nuestro panorama literario. El premio mejor dotado de las letras españolas se entrega en Barcelona a una novela escrita es castellano. Y hasta ahora no parece haber sido interpretado como un gesto de españolización por parte de la clase política, aunque bien pudiera analizarse así. Sería hipócrita, sin duda, porque no ha sido impuesto. Ha sido un empresario catalán, con capital catalán, quien lo ha decidido. Incluso ahora está dispuesto, según dice, a sacarlo de una Cataluña independiente. ¿Es un españolizador de las letras o un emprendedor que no ve futuro en un mercado cerrado en sí mismo?</p>
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		<title>Repensar el libro de texto</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Aug 2012 18:00:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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		<post_tag><![CDATA[educación]]></post_tag>
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		<description><![CDATA[Yo creía que los bancos de libros se llamaban bibliotecas. Allí es donde, teniendo “cuenta” (carnet), uno recibe libros en préstamo para obtener ganancias intelectuales. Es más, en ese contexto, las preferentes no abocan al desastre, al contrario, hacen ganar y no perder. Con los libros, siempre se gana, sobre todo, cuando alguien invierte en [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2012/08/biblioteca-vaticana.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-4455" title="biblioteca-vaticana" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2012/08/biblioteca-vaticana.jpg" alt="" width="300" height="194" srcset="https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/4/2012/08/biblioteca-vaticana.jpg 638w, https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/4/2012/08/biblioteca-vaticana-300x194.jpg 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Yo creía que los bancos de libros se llamaban bibliotecas. Allí es donde, teniendo “cuenta” (carnet), uno recibe libros en préstamo para obtener ganancias intelectuales. Es más, en ese contexto, las preferentes no abocan al desastre, al contrario, hacen ganar y no perder. Con los libros, siempre se gana, sobre todo, cuando alguien invierte en ellos todos sus ahorros.</p>
<p>Entiendo que una cosa es llevarse una novela o un ensayo de la biblioteca municipal y otra, un libro de ejercicios de 1º de la ESO. Es la diferencia, tal vez, entre las bibliotecas y lo que llaman “bancos de libros” para paliar las dificultades de algunas familias ante el coste del material escolar. En los bancos de libros uno entrega los del curso pasado y puede sacar los del presente. Es una iniciativa cuyas excelencias canta ahora la Generalitat, aunque las AMPAS de algunos centros ya las organizaran.</p>
<p>Cualquier idea en ese sentido resulta necesaria, en especial, cuando está a punto de subir el IVA. Sin embargo, no es la única forma de resolverlo estando inmersos en un mundo altamente tecnológico. Un paseo por la Red muestra la cantidad de materiales, ejercicios, explicaciones o prácticas que los mismos profesores vuelcan a diario para sus alumnos o para otros colegas. A veces son productos magníficos que están al alcance de cualquiera de forma libre y gratuita. Detrás de ellos hay horas y horas de trabajo voluntario del profesor, fines de semana, vacaciones, horas de sueño y mucha vocación que lleva a mejorar continuamente la forma de llegar al estudiante.<a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2012/08/libros-texto-644x362.jpg"><img loading="lazy" class="alignright size-medium wp-image-4456" title="libros-texto--644x362" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2012/08/libros-texto.jpg" alt="" width="300" height="168" /></a></p>
<p>La posibilidad de tener en Internet todo el material de clase es la redefinición del sector editorial. Algunos dirán que con ello se elimina una cuota de mercado esencial para las editoriales y para las librerías. Es cierto. Ambas dependen en gran medida de las familias y los libros de texto por eso no hablo de supresión sino de redefinición, esto es, repensar la forma de hacer y vender materiales para el colegio o el instituto.</p>
<p>Si los bancos de libros funcionan, la proporción de padres que comprarán libros nuevos descenderá y ello repercutirá en editoriales y librerías. Sobre eso no he visto que digan nada los responsables políticos. Supongo que lo habrán contemplado para no perjudicar a un sector ya bastante castigado. Se trata, pues, de buscar soluciones imaginativas como apoyar al profesorado que elabora material online, promocionarlo y ofrecerlo a un módico precio o de forma gratuita a cambio de otros incentivos. La crisis para las familias es terrible pero no lo es menos para el dueño de una editorial modesta o una librería pequeña.</p>
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