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	<description>Socarronería valenciana de última generación</description>
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		<title>El monstruo de Colonia</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Jan 2016 18:25:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El mal ya está hecho. Aunque haya sido destituido el jefe de policía de Colonia; aunque falte por confirmar la presencia de refugiados entre los atacantes y aun cuando al final los datos no revelaran relación alguna o mínima, la mecha ya está encendida. Poco importa que “solicitante de asilo” y “extranjero” no sean sinónimos. [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2016/01/criticas-colonias-nochevieja-300x168.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-6951" title="criticas-colonias-nochevieja--300x168" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2016/01/criticas-colonias-nochevieja.jpg" alt="" width="298" height="168" /></a>El mal ya está hecho. Aunque haya sido destituido el jefe de policía de Colonia; aunque falte por confirmar la presencia de refugiados entre los atacantes y aun cuando al final los datos no revelaran relación alguna o mínima, la mecha ya está encendida. Poco importa que “solicitante de asilo” y “extranjero” no sean sinónimos. Tampoco que algunos digan serlo y ni siquiera procedan de la zona en conflicto. O sencillamente que nos falten datos de contexto para saber si esas denuncias suelen ser habituales y si la proporción es significativa respecto a otros días y años. Hemos conocido la noticia con todos los elementos que la convierten en un arma para los discursos xenófobos. Sucedió en cuanto se coló en el relato la palabra “refugiado”, sin datos de la policía, o referencias tan inauditas como “tener aspecto de musulmán” para describir lo sucedido. El otro, el diferente, el extranjero viola a nuestras mujeres, mata a nuestros civiles y nos roba el pan. Un clásico.</p>
<p>No exculpo a los autores de los delitos. Que se les persiga, se les condene y, si han sido acogidos, que se revise su situación. Por cierto, es una pena no poder hacer eso con los nacionales que cometen delitos sexuales o crímenes de género: un avión y a Alcatraz. El problema es la capacidad de un hecho para conjurar todos los miedos de Europa. Por eso hay que tener cuidado con la forma de relatarlo. Porque quizás los “autores intelectuales” de las agresiones en Colonia pretenden precisamente lo que está ocurriendo. O tal vez, algo peor: la sospecha de que existen y nos pueden manejar a su antojo.</p>
<p>Parece que volvemos al pasado siglo, cuando se creía firmemente en la capacidad de provocar una respuesta automática. En este caso, como en las novelas clásicas, solo hay que pensar en quién se beneficia. Los temores de las autoridades pueden mover a Alemania –y, con ella, a Europa- a cambiar su política hacia los refugiados, lo que refuerza a la extrema derecha y desautoriza a los partidos en el gobierno que se enfrentan a unas elecciones generales en 2017. La pérdida de liderazgo de Merkel, la gran “mamma” para miles de refugiados, debilita a la propia Alemania en Europa. Por último, la sospecha de que se han organizado a través de redes sociales justifica aún más la vigilancia estatal sobre los ciudadanos y sus comunicaciones. Son muchos intereses en juego como para pensar que haya sido un mero acto de irracionalidad colectiva o una cita premeditada de agresores sexuales. Para crear miedo o psicosis ya no necesitan ni kalashnikov. Sus manos son suficientes, sobre todo, cuando su número desborda a la policía. Son hechos cuyo relato activa todos nuestros miedos sobre el diferente, ya sea el Santo Niño de La Guardia en la España medieval o la expulsión de gitanos en la Italia de Berlusconi. Desgraciadamente, los mecanismos son idénticos.</p>
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		<title>Brechas históricas</title>
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		<pubDate>Sat, 02 Jan 2016 14:58:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2016/01/80861117.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-6941" title="80861117" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2016/01/80861117.jpg" alt="" width="300" height="199" srcset="https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/4/2016/01/80861117.jpg 575w, https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/4/2016/01/80861117-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Los pasos que dan los gobiernos a favor de la mujer suelen dejar un regusto amargo. Es cierto que resultan necesarios porque las brechas históricas son todavía enormes, pero tienen vocación de “parche” con el que solucionar un problema previo que no se termina de abordar. Ocurre eso con la discriminación positiva y vuelve a aparecer ante la aprobación del complemento para las pensiones de mujeres con hijos que ayer hizo público el gobierno. Medida justificada como un reconocimiento a la contribución que las madres tienen al sistema de la Seguridad Social al compatibilizar su carrera profesional y la maternidad.</p>
<p>Aunque expresado de un modo incómodo por cuanto solo vincula la mujer al equilibrio demográfico, es cierto que su papel resulta especialmente importante. No porque la contribución sea exclusiva de ella sino porque, a menudo, es ella quien más sacrifica, la que más renuncia y la que más obstáculos encuentra en su desarrollo profesional para ser progenitora. Así, lo que vemos es un modo de compensar un mal trato anterior con una medida que ignora el papel de los hombres en el sostén de la pirámide demográfica. Lo cierto es que ellos no suelen ser entrevistados acerca de su vocación a la paternidad cuando buscan empleo, ni se arriesgan a perder el trabajo cuando su mujer queda embarazada ni sufren malas caras y reprimendas, cuando no acoso laboral, por preocuparse de su progenie. Así, no es que la mujer contribuya más, sino que la maternidad sigue viéndose como un problema para la empresa y como un impedimento para el desarrollo profesional. Ése es el origen de la discriminación que no se soluciona con una pensión. Parece una palmadita que dice: “sabemos que no lo hemos hecho bien, perdona y acepta una compensación”. El problema que debe abordarse es la primera parte: no lo hemos hecho bien. Porque, tal como se plantea, de un modo similar a las bajas laborales, ignora a las mujeres que se ven en esa situación cuando tienen que cuidar de otros miembros de la familia, sobre todo, los mayores o dependientes. Si su caso no es tenido en cuenta aunque se vean también afectadas en su desarrollo profesional, habremos de concluir en que la pensión se le da a la madre en cuanto procreadora en algo así como un “gracias por incorporar futuros contribuyentes al sistema”. De nuevo el problema es previo, esto es, falta crear un entorno de verdadera conciliación familiar donde se contemplen todas las situaciones de hombres y mujeres. Sobre todo, cuando caminamos hacia una sociedad con mayor esperanza de vida. Justificar una compensación justa, como la recientemente aprobada, en la demografía pervierte el argumento y es la demostración de la “mala conciencia institucional”. Se debe compensar a quienes dejan aparcada su carrera profesional por una contribución social que el Estado no realiza. Sea la que sea.</p>
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		<title>La chica de la película</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Dec 2015 16:23:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/12/soraya-saenz-santamaria-575x323.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-6919" title="soraya-saenz-santamaria-575x323" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/12/soraya-saenz-santamaria.jpg" alt="" width="300" height="168" /></a>En los últimos años y, sobre todo, en las celebraciones más recientes de premios, festivales o convocatorias cinematográficas, las actrices han levantado su voz para protestar por lo que consideran un trato desigual hacia ellas en relación a sus compañeros varones. En efecto, a poco que revisemos las grandes películas de Hollywood, los héroes suelen ser hombres y solo como excepción aparecen Lara Croft o Catwoman. Ellas siempre son las chicas Bond, la novia de Supermán o la princesa Leia en Star Wars. Quienes ganan batallas, salvan a la Humanidad o conquistan nuevos territorios son hombres. Las chicas de la película solo dan el contrapunto erótico del protagonista.</p>
<p>En el caso de los candidatos a las elecciones generales en España ni siquiera eso. La mujer es el complemento familiar del cabeza de lista, ya sea Viri para Rajoy o Begoña, para Pedro Sánchez. Se lo decía el líder del PSOE a María Teresa Campos: cuando llega a casa, se quita la chaqueta y se relaja en familia, hablando con su mujer de un trabajo distinto al suyo. Ellas no dejan de ser vistas como las primeras damas. Es una ventaja que nos llevan los norteamericanos, los franceses, los alemanes y hasta los paquistaníes. Todos ellos saben lo que es tener una presidenta o, al menos, una candidata a la máxima responsabilidad del gobierno. Por eso me llama tanto la atención las crÍticas al excesivo protagonismo de Soraya Sáez de Santamaría. Es cierto que lo preocupante en su caso es que sea utilizada por el PP para encubrir la convicción de que las apariciones de Rajoy en los medios le restan votos pero al menos es de los pocos partidos que ofreces a una mujer como principal baluarte de su entidad. Es más, de haber sido más valiente y haber apostado decididamente por la vicepresidenta como cabeza de cartel, se hubieran marcado un tanto que sin duda hubiera sido muy bien acogido por el electorado. Se hubieran colgado la medalla de ser el primer partido de la derecha en escoger a una mujer como candidata a la Moncloa y hubieran descolocado a todos sus oponentes. En lugar de eso, Soraya para los golpes destinados a su jefe. Hoy, sin ir más lejos, lo hará en el debate a cuatro que tendrá lugar en una televisión nacional. Ya no son los cuatro magníficos, como hubieran sido de haber ido el presidente del gobierno, sino los tres y la &#8220;niña de Rajoy&#8221;. Ya no es la chica de la película que solo aparece para hacer más dulce y romántica la narración sino que es una guerrera más cercana Fiona que a Angelina Jolie, pero igualmente preparada y decidida. Soraya es la cuota femenina de una campaña masculina. Todavía excesivamente masculina. Ella, como su superior, se ha batido en duelo contra quienes no daban un duro por ellos. Y ha salido victoriosa. La duda es si llegará a convertirse en su sucesora o volveremos, de nuevo, a necesitar de las sufragistas.</p>
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		<title>El iceberg machista</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Nov 2015 21:26:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Aunque nos conmueva, indigne e impacte un asesinato machista, la reacción inmediata y fugaz es prácticamente inútil. Es como navegar relajados a bordo del Titanic por un mar en el que no aparecen puntas de iceberg. Si estamos cerca de zonas heladas, no ver la cumbre de los iceberg no debería dejarnos tranquilos. Posiblemente estan [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/11/fotonoticia_20151108200248_1280.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-6871" title="fotonoticia_20151108200248_1280" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/11/fotonoticia_20151108200248_1280.jpg" alt="" width="300" height="168" srcset="https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/4/2015/11/fotonoticia_20151108200248_1280.jpg 1280w, https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/4/2015/11/fotonoticia_20151108200248_1280-300x169.jpg 300w, https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/4/2015/11/fotonoticia_20151108200248_1280-768x432.jpg 768w, https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/4/2015/11/fotonoticia_20151108200248_1280-1024x576.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Aunque nos conmueva, indigne e impacte un asesinato machista, la reacción inmediata y fugaz es prácticamente inútil. Es como navegar relajados a bordo del Titanic por un mar en el que no aparecen puntas de iceberg. Si estamos cerca de zonas heladas, no ver la cumbre de los iceberg no debería dejarnos tranquilos. Posiblemente estan ahí aunque no los veamos. Lo que hundió al Titanic no fue el hielo que sobresalía del agua sino el que estaba hundido y cortó el casco por debajo sin poder evitarlo en el momento. Para hacerlo, debían haber cambiado la ruta mucho antes.</p>
<p>Lo mismo sucede con la violencia machista. Es cierto que aún estamos lejos de la erradicación de los asesinatos. De hecho, ahora mismo nos daríamos con un canto en los dientes si pudiéramos decir que están próximos a 0. Sin embargo, aun con toda la alegría que eso produciría, no deberíamos relajarnos. A menudo, nos asustamos ante una concatenación de crímenes contra las mujeres como hemos vivido estos días. Es cierto que el asesinato es el extremo de esa violencia, es su peor consecuencia por lo inevitable y dramático del hecho, y debe ser la prioridad en la lucha por su erradicación. Ahora bien, como decía uno de los lemas coreados en la manifestación de Madrid de este fin de semana, es un asesinato, no un arrebato. Por lo general, no se trata de un rapto de locura momentáneo ajeno por completo a la personalidad del autor y a la realidad de su relación con la víctima. El crimen machista no se improvisa ni siquiera cuando el asesino no organice concienzudamente su acto de barbarie. El machismo se cultiva, se riega, se hace crecer, se desarrolla en tierra fértil y termina por germinar en el horror. Por eso un asesinato, aunque sea terrible, no deja de ser la punta de un iceberg que hay que combatir desde el fondo mismo del océano; desde su nacimiento cuando se desgaja de los casquetes polares y comienza a desplazarse por el mar hasta hundir uno de los buques más sólidos de la historia.</p>
<p>Ese trabajo significa analizar y arrancar de raíz hasta el mínimo gesto que considere a la mujer una posesión, un ser a su servicio o una persona con menos derechos. Una sociedad que aún diferencia hombres y mujeres para el acceso a un puesto de trabajo, para ocupar cargos de responsabilidad o para cobrar lo mismo no puede llevarse las manos a la cabeza cuando un chaval de 15 años se considera por encima de su novia, de sus compañeras de clase o de su madre. El más pequeño gesto cuenta y es el inicio de un choque que puede llevar a la muerte a decenas de personas. Los incendios forestales se combaten limpiando el monte, no esperando a que comiencen para apagarlos. Los accidentes, con un buen mantenimiento de las carreteras y los vehículos, no solo atendiendo a los heridos. La violencia machista se erradica mucho antes de que alguien dispare, golpee o mate.</p>
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		<title>La modelo gorda</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Sep 2015 19:18:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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		<description><![CDATA[Lo más asombroso de la polémica en torno a la modelo Gigi Hadid no es que le hayan llamado “gorda” con unas medidas de 64-87-89 ni que se la rifen algunos grandes diseñadores aun no cumpliendo el canon establecido. Lo realmente llamativo es que con solo veinte años se haya enfrentado con tanta valentía a [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/09/pic.aspx_.jpeg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-6818" title="pic.aspx" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/09/pic.aspx_.jpeg" alt="" width="235" height="297" /></a>Lo más asombroso de la polémica en torno a la modelo Gigi Hadid no es que le hayan llamado “gorda” con unas medidas de 64-87-89 ni que se la rifen algunos grandes diseñadores aun no cumpliendo el canon establecido. Lo realmente llamativo es que con solo veinte años se haya enfrentado con tanta valentía a todo un sistema opresivo y deshumanizado como es el de la moda. Por mucho que las grandes empresas se desmarquen de la promoción de los trastornos alimentarios cumpliendo los mínimos legales, siguen favoreciendo un clima asfixiante para niñas y jóvenes que no se someten a sus dictados. Algunos de sus personajes más célebres como el modisto Karl Lagardfel serían perseguidos y condenados socialmente si sus comentarios se refirieran a creencias religiosas, orientaciones sexuales o aficiones de quienes son objeto de sus críticas. Si en lugar de reírse de las gordas lo hubiera hecho de las musulmanas, de las lesbianas o de las jugadoras de baloncesto, habrían salido en tromba miles de personas a defenderlas. En cambio, ha insultado durante años a las mujeres obesas sin intención de retractarse, disculparse o tener un mínimo respeto por ellas y nadie de su industria le ha tosido. Por eso parece imposible que una modelo tan joven se atreva a levantar la voz ante la gran hipocresía que la envuelve.</p>
<p>La obesidad, aun siendo un problema creciente en las sociedades occidentales, es el último espacio de discriminación que queda impune en nuestro entorno. Los otros, al menos, reciben el rechazo social, cuando no el penal. Hoy no se recibe igual un chiste sobre gordos que sobre discapacitados, homosexuales o referidos a colectivos profesionales. Si alguien se ríe de ellos, se arriesga a sufrir escarnio social. Un gran avance, sin duda, pero inexistente cuando se refiere a la obesidad. Reírse de un obeso en la calle, hacer de Falete mofa constante por su peso o mantener todos los estereotipos sobre la gordura en las series de televisión está legitimado. Ni las autoridades ni los colectivos de defensa de derechos civiles apoyan a un grupo de ciudadanos que sufren discriminación a diario. Se preocupan solo del extremo, la anorexia y la bulimia, pero no de los procesos que desembocan en ello y en los que la responsabilidad social está muy extendida. Hay bula para reírse de Falete por gordo pero no por homosexual. ¿Dónde está la diferencia: en el lobby, en un sistema sanitario que aún culpabiliza al obeso y no al gay, como antiguamente, o en una sociedad insensible que lo permite?</p>
<p>La industria de la moda no es el único lugar donde se desprecia al obeso y muchas veces ni siquiera son sus creadores o profesionales sino todos los papanatas que le rodean y viven del cuento. En cualquier caso es el momento de exigirle algo más y de apoyar a modelos como Hadid, envidia de muchas que se permiten el lujo de criticarla.</p>
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		<title>El contenedor</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Jul 2015 16:02:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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		<description><![CDATA[En los últimos años, hemos asistido a un cuestionamiento de las iniciativas que procuraban evitar un aborto ayudando a las embarazadas en situación de dificultad. El proceso comenzó con un discurso simplificador sobre la imagen del “torno” que se empleaba antiguamente y se acentuó cuando supimos del robo de bebés hasta hace apenas 40 años. [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/07/bebe-guardia-civil-575x323.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-6740" title="bebe-guardia-civil--575x323" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/07/bebe-guardia-civil.jpg" alt="" width="300" height="168" /></a>En los últimos años, hemos asistido a un cuestionamiento de las iniciativas que procuraban evitar un aborto ayudando a las embarazadas en situación de dificultad. El proceso comenzó con un discurso simplificador sobre la imagen del “torno” que se empleaba antiguamente y se acentuó cuando supimos del robo de bebés hasta hace apenas 40 años. La mezcla de los dos fenómenos hizo el resto aun cuando fuera injusta hacia quienes ayudaron -y ayudan- a muchas mujeres con problemas y a unos hijos no deseados. El crimen de los niños robados es abominable y debe ser perseguido con toda la fuerza del Estado de Derecho, pero la realidad de las iniciativas que luchan honestamente contra el aborto acompañando a madres angustiadas no debería verse perjudicada por la comisión de esos delitos.</p>
<p>La solución del torno podía resultar deshumanizadora y fría, e incluso prestarse a abusos, pero ayudaba a resolver el problema de la mujer gestante que no quería ser reconocida ni relacionada con lo que entonces se conocía como una “vergüenza” entre no casadas. El torno salvaba la vida de la criatura y la honra de la madre.</p>
<p>Sin embargo, hace apenas unos días vimos una macabra sustitución que nos ha conmovido a todos: un bebé depositado en un contenedor de basuras. Para mayor crueldad, un contenedor subterráneo y un calor asfixiante. Ante la ausencia de tornos, la mujer no encontró, al parecer, otro lugar donde “deshacerse” del niño que un contenedor. Lo que pretendía era eliminar su problema aunque fuera a costa de la vida de su hijo. Le faltaban soluciones, ayudas, información y escrúpulos. Son demasiados elementos para arreglarlo solo con un folleto de una red de acogida para madres en apuros. Ante esos casos, no parece tan descabellado el torno. Es cierto que ya no vivimos tiempos de anonimato y falta de formación. Hoy hay servicios sociales que acompañan, orientadores que apuntan soluciones y policía que averigua quiénes son los responsables del abandono. Es un avance exponencial respecto a los tiempos del torno. Sin embargo, no hemos podido acabar con el miedo, con la angustia o con la incapacidad de la madre para enfrentarse a una realidad no deseada.</p>
<p>El reproche que suele hacerse a las organizaciones caritativas que recogían a los niños abandonados es que no iban a las raíces sino a paliar una realidad. Lo mismo se dice de la caridad en sentido amplio. Que no busca la justicia sino un remiendo ante un problema social. Es posible, pero alguien tiene que dar de comer al hambriento mientras se transforman las estructuras para que no exista el hambre, un síntoma del desequilibrio social. Del mismo modo, alguien tiene que acoger al bebé abandonado mientras se transforma la sociedad para luchar contra los embarazos no deseados sin acabar con la vida. Cambiar tornos por contenedores es retroceder no décadas sino siglos.</p>
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		<title>Monjas de la tele</title>
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		<pubDate>Wed, 20 May 2015 16:01:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/05/sor-lucia-caram-575x323.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-6647" title="sor-lucia-caram--575x323" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/05/sor-lucia-caram.jpg" alt="" width="300" height="168" /></a>Si hubiera sido Ratzinger, hubieran atribuido las suspicacias a la condición de antiguo, censor e inquisidor general del “Papa sabio”. Pero no ha sido él sino su sucesor, el aperturista, comprensivo y siempre abierto “Papa indignado”, Francisco I. Durante su pontificado la Santa Sede ha “osado” llamar a capítulo a dos monjas televisivas y políticas, Sor Lucía Caram y Teresa Forcades. Cabe decir que Forcades no es desconocida por las autoridades vaticanas pues lleva décadas manteniendo un discurso disruptivo y atípico, totalmente alejado de la visión tradicional de las monjitas metidas en un convento y haciendo yemas de Santa Teresa. Forcades es un nombre habitual entre quienes se interesan por la teología feminista, mucho antes de que llegara la gripe A y ella cargara contra las empresas farmacéuticas o se desatara el independentismo catalán y la religiosa se lanzara a proyectos rupturistas.</p>
<p>En el caso de Caram, lo que le conquistó fue la televisión, donde lo mismo hace unos pastelitos en el Canal Cocina que participa en una tertulia política en Cuatro o habla de su querido Barça en el Chester de Risto. Es verdad que hace comentarios chocantes en una monja pero, en ocasiones, muy necesarios y valientes al referirse a un estado de cosas inaceptable desde la visión cristiana: la pobreza, las desigualdades, la injusta redistribución de la riqueza, todo ello cabe en el discurso de “la monja de la tele” mucho más productivo y evangelizador que la participación de curas o monjas en La Voz, ya sea en Italia o en España. Por lo general, el problema de estas monjas es que se junta un prejuicio social muy arraigado y una extralimitación suya que al mismo tiempo aleja y acerca a algunos. Es la pauta de la institución en estos momentos, la tentación de llegar a la oveja perdida aun a riesgo de perder a las 99. Lo mismo hace el Papa. El problema no es que una monja hable de política (¿por qué no va a hacerlo si es una ciudadana como los demás?). El problema es que sea imprudente en sus comentarios y tenga alrededor una comparsa de palmeros políticamente correctos.</p>
<p>Es el Evangelio el que habla de no escandalizar pero tan escandaloso puede resultar que una monja hable de independencia catalana como que calle ante el sufrimiento de tantas familias por la avaricia del sistema y de los especuladores que les sacan la sangre. Lo triste es que solo estas monjas sean noticia. No es por culpa de ellas sino de nuestra mirada que se queda en los fuegos artificiales y no se interesa por toda esa tarea inmensa que hacen silenciosamente tantas religiosas con los débiles, enfermos, ancianos, presos, desamparados o desahuciados. Que estas dos visibilicen a las monjas de hoy tiene sus riesgos pero también sus ventajas. En pleno V Centenario de Teresa de Ávila bien está recordar que Dios también anda entre los pucheros.</p>
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		<title>Lealtad y conciencia</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Apr 2015 17:07:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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		<description><![CDATA[De entre todos los argumentos esgrimidos por los díscolos del PP para no apoyar la reforma de la ley del aborto, me ha llamado la atención especialmente uno: la apelación a la lealtad. Es curioso por lo impecable, por lo problemático y por lo clarificador. Es impecable porque, a la vista del programa electoral y [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/04/aborto-diputada-644x362.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-6596" title="aborto-diputada--644x362" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/04/aborto-diputada.jpg" alt="" width="300" height="168" /></a>De entre todos los argumentos esgrimidos por los díscolos del PP para no apoyar la reforma de la ley del aborto, me ha llamado la atención especialmente uno: la apelación a la lealtad. Es curioso por lo impecable, por lo problemático y por lo clarificador. Es impecable porque, a la vista del programa electoral y de los principios del PP, no puede reprochársele deslealtad a quien se somete a ellos. El problema viene, como ha ocurrido, cuando la actual dirección reorienta esos principios o les pone silenciador por puro pragmatismo. Es problemático porque está poniendo de manifiesto que una cosa es el partido y otra, las personas que lo dirigen en la actualidad. Ante eso ¿a quién ser leal? Es la gran pregunta que se hace todo miembro de un organización ya sea política, religiosa o cultural. ¿Hay que ser fiel a las ideas que dan origen a la organización o a las personas que en un momento dado tienen la potestad de interpretarlas? En principio deberían coincidir ambas y, si no, hay que llegar al cambio tras un proceso de reflexión colectiva, pero decir esto es más ingenuo que confiar en que aparezca el conejo sombrerero de Alicia y nos invite a celebrar el no-cumpleaños. Es, por último, clarificador porque pone sobre la mesa la encrucijada ante la que se encuentra un político cuando debe decidir entre su conciencia y su estrategia.</p>
<p>Quienes ayer elevaron la voz para mostrar su discrepancia ya saben que no estarán en las listas electorales. Esos ya se han sentenciado pero lo han hecho en conciencia, tal y como pedían los obispos españoles. La pregunta es por qué no actúan siempre así. Se me dirá que el aborto es un tema de conciencia pero yo defiendo que también lo es, salvando las distancias, la potenciación de las energías renovables, el uso de concertinas en la valla de Melilla o los acuerdos comerciales con Irán o con Marruecos haciendo la vista gorda a sus vulneraciones de derechos humanos. ¿Acaso en eso no se siente interpelado un diputado del PP? ¿Por qué en ese terreno no experimenta la necesidad de discrepar, de mostrar un punto de vista distinto o de cuestionar la línea mantenida por su partido? Tal vez será porque la rabieta ante el aborto también tiene un fin estratégico. Negarse a aceptarlo y afear la conducta del partido en esa cuestión es erigirse en portavoz de un sector que no es nada irrelevante, el democratacristiano. ¿Está también él contra las concertinas? ¿O contra una política restrictiva en materia de inmigración? ¿Por qué sobre eso no piden los obispos también libertad de conciencia mientras critican sistemáticamente la muerte de miles de inocentes en el Mediterráneo, como los 400 que se ahogaron ayer mismo? Toda la política es cosa de conciencia. La cuestión está en saber cuándo compensa la rebeldía. Ante el aborto, al parecer, sí. Lástima que no ocurra eso en todo lo demás.</p>
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		<title>La violencia de ellas</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Apr 2015 19:00:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/04/14279634404195.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-6580" title="14279634404195" src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/04/14279634404195.jpg" alt="" width="300" height="213" srcset="https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/4/2015/04/14279634404195.jpg 657w, https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/4/2015/04/14279634404195-300x213.jpg 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Animados por el éxito de la cuenta de la Policía Nacional en Twitter, otros cuerpos de Seguridad e instituciones se han decidido a reproducir su estilo informal, directo y provocador. Sin embargo, el resultado es muy desigual; a veces, similar pero otras, un sonoro fracaso. Es el caso de uno de los últimos tuits de la Guardia Civil en esta red social. Por lo general, la Benemérita es bastante prudente, clara y nada polémica en su presencia en la Red. Suele dar consejos de tráfico, de cuidado de personas, mascotas o bienes; ejemplos de entrega y abnegación o avisos sobre personas desaparecidas, alertas meteorológicas e intentos de estafas. Seguirla resulta interesante para tener una voz confirmada y oficial sobre peligros reales y aclaración de los inventados con malas intenciones. Es la continuación de la admirable labor que hace de prevención y ayuda en el entorno real también en el virtual.</p>
<p>Por eso resulta triste lo sucedido hace un par de días con un tuit tan inconveniente, que tuvo que ser retirado al poco tiempo. En él, la Guardia Civil reflejaba la repulsa social que produce hoy la violencia contra las mujeres. Lo hacía con un cartel institucional que no puede ser más oportuno pues sobre la cara de un hombre se lee lo siguiente: “Cuando maltratas a una mujer, dejas de ser un hombre”. Pocos mensajes son más claros para quien se cree muy hombre pegando a una mujer. El problema es que el tuit no quedaba ahí. Como en otras ocasiones, el autor intentó hacer ver que toda forma de maltrato es denunciable. Para subrayar ese empeño por animar a todos y todas a denunciar, decidió publicar un montaje hecho a partir de la foto ya mencionada. En ésta última, el hombre había sido sustituido por una mujer y el texto decía: “Cuando maltratas a un hombre, dejas de ser una mujer”. A priori, no parece descabellado recordar que también hay maltrato hacia la pareja por parte de las mujeres, pero el error de publicar eso estaba en otro lugar. Las críticas de las feministas han sido replicadas por quienes creen que es equiparable un caso y otro. Es cierto que toda violencia es condenable pero no se trata solo de diferenciar ambas situaciones por el número de casos que hay en cada una. Sin duda, hay más mujeres que hombres afectados, pero ése no es el problema. El mensaje del montaje (hecho, por cierto, por grupos antifeministas) no encaja bien con la realidad. La mujer que maltrata no lo hace porque se considere superior. Sus razones son igualmente condenables pero tiene un origen diferente. El maltrato contra la mujer tiene un sustrato de desprecio que debe atajarse de raíz. Eso es lo que hace inconveniente la comparación. No que no sea despreciable la mujer que maltrata al hombre sino que los hombres no se enfrentan a esa minusvalorización que todavía hoy sostiene la discriminación y la violencia en la pareja.</p>
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		<title>Las raíces del machismo</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Mar 2015 22:50:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María José Pou</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arsénico por diversión]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/03/75029384.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-6576" title="DOCU_LP DOCU_LP DOCU_LP ESCOLA6.jpg Producción ABC." src="/mariajosepou/wp-content/uploads/sites/4/2015/03/75029384.jpg" alt="" width="300" height="185" srcset="https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/4/2015/03/75029384.jpg 575w, https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/4/2015/03/75029384-300x185.jpg 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Cada vez que se produce un crimen machista y comprobamos que sus protagonistas son jóvenes o cuando los estudios sociológicos nos advierten de convicciones sexistas entre los adolescentes, nos damos cuenta de que la discriminación ya no es cosa del pasado ni de las generaciones de posguerra. Ya no podemos seguir atribuyendo el machismo a los 40 años de dictadura, ni a la educación franquista, ni al retraso endémico de España respecto a la Ilustración. Aunque sus raíces fueran esas y miles de años de patriarcado, el machismo entre adolescentes es responsabilidad de nuestras generaciones. Ya no es posible culpar a otros.</p>
<p>Sin embargo, esa tendencia a preocuparnos solo cuando se produce un asesinato, una paliza, una bofetada o una agresión verbal a menudo nos impide ir al origen de la discriminación y –no debemos olvidarlo- de la connivencia social con ella. Si leemos el estudio que la OCDE ha hecho sobre la “brecha de género” en materia educativa en Europa podemos ver que el problema no es solo de los curas rancios de las películas de Almodóvar. Ni tan siquiera es un asunto con el que flagelarnos únicamente los países mediterráneos. También en Finlandia, ese gran referente educativo, se observa un comportamiento que suele pasar inadvertido y que debería centrar nuestro interés. Dice el estudio de la OCDE que el rendimiento de las niñas en algunos campos es mejor que el de los niños o, como mínimo, similar, pero que ellas tienen menos confianza en sí mismas. No terminan de verse capaces de abordarlo. Es el caso de los problemas matemáticos o de los temas científicos. Enfrentarse a esas áreas les crea ansiedad a las niñas, no tanto a los niños. Los datos son demoledores porque las diferencias no son acusadas y cuestionan el tópico de que las niñas son de letras y los niños, de ciencias. No depende de su capacidad sino de los mensajes que acompañan su adiestramiento en cada disciplina. Así, el estudio revela que no es solo una autopercepción sino también una mirada estereotipada por parte de padres y educadores. Tendemos a mantener la idea prefijada de que a las niñas les resultará más útil la lectura y a los niños, las ciencias. Se ha constatado, incluso, que con un mismo rendimiento, se les pone más nota a los chicos en matemáticas porque se considera que las necesitarán en su desarrollo profesional, como si las chicas no vivieran en el mismo mundo. Lo asombroso, además, es que no se trata solo de una rémora de España, Italia y Portugal sino que eso ocurre en toda Europa. Ahí reside el inicio de una visión parcial y discriminatoria. Todavía pensamos que las chicas valen para una cosa y los chicos, para otra. Todavía marcamos la diferencia y hasta el desnivel. Ése es el comienzo de la distorsión, aunque sigamos quitándonos las culpas atribuyendo el machismo a la influencia de la Sección Femenina.</p>
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