{"id":377,"date":"2010-07-20T06:59:02","date_gmt":"2010-07-20T06:59:02","guid":{"rendered":"http:\/\/firmas.lasprovincias.es\/mariajosepou\/?p=377"},"modified":"2010-07-20T06:59:02","modified_gmt":"2010-07-20T06:59:02","slug":"albornoz-de-lujo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/mariajosepou\/2010\/07\/20\/albornoz-de-lujo\/","title":{"rendered":"Albornoz de lujo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"\/mariajosepou\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2010\/07\/c617x266_035mad20fot4.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-378\" src=\"\/mariajosepou\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2010\/07\/c617x266_035mad20fot4.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"129\" \/><\/a>En un hotel de superlujo, parece que todo deba ser elegante. Las habitaciones con un bandeja de fruta o unos bombones para recibir al viajero; los portaequipajes perfectamente uniformados y con los zapatos brillantes y hasta los turistas extranjeros sin sandalias con calcet\u00edn ni camisas hawaianas. Todo es acorde con el lujo que preconizan y, sobre todo, con el que cobran en sus alt\u00edsimas facturas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por eso lo \u00faltimo que alguien espera al pernoctar en un establecimiento de ese tipo es verse obligado a salir en albornoz y zapatillas a la puerta de la calle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Eso es lo que pens\u00e9 ayer cuando vi las im\u00e1genes de los <a href=\"http:\/\/www.lasprovincias.es\/prensa\/20100720\/sociedad\/raso-pijama-seda-20100720.html\" target=\"_blank\" rel=\"external nofollow\">hu\u00e9spedes del Ritz en Madrid<\/a> ataviados con un sencillo albornoz esperando que los bomberos apagaran el fuego que se desat\u00f3 en la cocina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es cierto que no tuvo consecuencias pero ese momento en deshabill\u00e9 qued\u00f3 inmortalizado por la televisi\u00f3n para siempre. Qu\u00e9 poco glamour, pens\u00e9. Tan selecto y tan parecido, en cambio, al incendio en un piso de Vallecas en plena noche, con los vecinos esperando con lo puesto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La diferencia radica en el albornoz. Ambos llevan uno pero el vecino de Vallecas lo lleva descolorido, gastado en los codos y sobre una camiseta imperio mientras que el pijo del Ritz lo porta impecable, m\u00e1s blanco que el azahar y perfectamente anudado sobre calzoncillos Calvin Klein.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">M\u00e1s all\u00e1 de las diferencias de estilo, coinciden en una cosa. Los dos han tenido que salir corriendo, temiendo no poder salvar nada cuando no temiendo por su vida. Eso les iguala y les produce la misma sensaci\u00f3n de desamparo que, por lo general, acaba mucho peor cuando el incendio es en un pisucho de barrio obrero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El viajero del Ritz, sin embargo, sabe que sus posesiones dejadas deprisa y corriendo en la habitaci\u00f3n del hotel no son todo lo que tiene. En eso se distingue del albornoz sobre camiseta imperio. El de Vallecas quiz\u00e1s lo pierda todo, sin indemnizaci\u00f3n ni hotel de lujo en sustituci\u00f3n. Y, lo que es peor, con la tristeza de no poder recuperar ni los recuerdos. Lo del Ritz queda en an\u00e9cdota. Lo otro, en todo lo contrario.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En un hotel de superlujo, parece que todo deba ser elegante. 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