{"id":4990,"date":"2013-03-15T22:50:24","date_gmt":"2013-03-15T20:50:24","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.lasprovincias.es\/mariajosepou\/?p=4990"},"modified":"2013-03-15T22:50:24","modified_gmt":"2013-03-15T20:50:24","slug":"empieza-la-leyenda-bergoglio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/mariajosepou\/2013\/03\/15\/empieza-la-leyenda-bergoglio\/","title":{"rendered":"Empieza la leyenda Bergoglio"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/mariajosepou\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2013\/04\/634988530232205441.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4991\" title=\"EL PAPA FRANCISCO ACUDE A REZAR A LA BAS\u00cdLICA SANTA MAR\u00cdA LA MAYOR DE ROMA\" src=\"\/mariajosepou\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2013\/04\/634988530232205441.jpg\" alt=\"\" width=\"185\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.lasprovincias.es\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2013\/04\/634988530232205441.jpg 618w, https:\/\/static-blogs.lasprovincias.es\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2013\/04\/634988530232205441-185x300.jpg 185w\" sizes=\"(max-width: 185px) 100vw, 185px\" \/><\/a>Las resacas de las fumatas en Roma suelen mezclar alivio y melancol\u00eda. Alivio, por ver cerrado un cap\u00edtulo inconcluso, y melancol\u00eda, porque los romanos saben que la elecci\u00f3n de un Papa atrae a la ciudad a un p\u00fablico entusiasta, capaz de convertir en souvenir &#8220;de algo hist\u00f3rico&#8221; casi cualquier cosa. No es el turista habitual; es una especie peculiar de fetichista.<\/p>\n<p>Ayer se ve\u00eda por las calles de Roma. En los quioscos, a primera hora, se vend\u00eda L&#8217;Osservatore Romano como objeto de culto. Qui\u00e9n sabe cu\u00e1ntos lo leer\u00e1n de verdad. Muchos lo guardar\u00e1n para mostrarlo como se muestran los sellos de los pasaportes: para decir &#8220;yo estuve all\u00ed y estuve entonces&#8221;.<\/p>\n<p>Como los conocen bien, los due\u00f1os de las tiendas de recuerdos que rodean la Plaza de San Pedro, mientras tanto, se afanaban por poner nuevos reclamos en sus escaparates. Rosarios del Papa Francisco a 2&#8217;5 euros; calendarios, a 3 o colecciones de sellos bajo el lema &#8220;Sede Vacante&#8221; y &#8220;Habemus Papam&#8221;, a 10. Eso, para la mayor\u00eda. Para el obispo con deseos de llegar al Palacio Apost\u00f3lico a base de vestirse de Papa, la reproducci\u00f3n\u00e7wf del pectoral papal al m\u00f3dico precio de 389 euros.<\/p>\n<p>No hab\u00eda grandes alardes creativos en la oferta. Solo una misma foto de urgencia. La primera imagen del Papa en la Logia de las Bendiciones, un tanto r\u00edgido, casi asustado, con una timidez distinta a la de Ratzinger, la de quien est\u00e1 a punto de romper el hielo. Bajo la imagen, un lema: &#8220;habemus papam. Francesco&#8221;. No eran a\u00fan esos rosarios de p\u00e9talos de rosa que acompa\u00f1an al devoto con una imagen del Pont\u00edfice entre sus cuentas sino otros m\u00e1s sencillos, de pura madera, metidos en una bolsa a la que le hab\u00edan a\u00f1adido la foto. Alguien se hab\u00eda pasado la noche embols\u00e1ndolos.<\/p>\n<p>Como la oferta era poca, algunos turistas preguntaban si no ten\u00edan bendiciones para enmarcar, calendarios o p\u00f3sters. &#8220;Questa sera, signora, questa sera&#8221;, promet\u00edan con tal de no perder ni un solo cliente.<\/p>\n<p>Es la canalizaci\u00f3n de la felicidad convertida en cuenta de resultados. El efecto avalancha propio del d\u00eda despu\u00e9s. Un d\u00eda marcado por la expectaci\u00f3n hacia el nuevo Papa.<\/p>\n<p>Y no defraud\u00f3. Los gestos de Francisco ya corr\u00edan de boca en boca desde aquellos que los hab\u00edan visto con sus propios ojos hasta el \u00faltimo rinc\u00f3n de Roma. Asist\u00edamos a la construcci\u00f3n de la &#8220;leyenda Bergoglio&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;El Papa ha pagado su cuenta en la Casa del Clero, personalmente&#8221;, dec\u00edan. &#8220;Ha ido a Santa Mar\u00eda la Mayor sin cortejo, solo con un coche&#8221;, musitaban. Lo hac\u00edan entre la estupefacci\u00f3n y la preocupaci\u00f3n. A los italianos les encantan los uniformes, los penachos y los coches oficiales. En Roma no se es nadie sin uno y, prueba de eso, es que el tr\u00e1fico se interrumpe a menudo ya sea por un ministro, un subsecretario o un adjunto al primer bedel que pasa con prisa.<\/p>\n<p>Que un Papa, pues, no marque la distancia en un pedestal, en todos los pedestales, resulta inexplicable. No necesariamente es negativo. Una poblaci\u00f3n acostumbrada a las corruptelas, acoge de buen grado el cambio. &#8220;Un PapaGrillo&#8221;, dec\u00eda alguno en referencia al candidato que en las \u00faltimas elecciones denunci\u00f3 los excesos de la clase pol\u00edtica. Para los inmigrantes afincados aqu\u00ed tambi\u00e9n era un aire renovado. Como ellos, ser\u00e1 un extranjero m\u00e1s que debe acostumbrarse a los modos de Roma: los horarios. Una argentina, que lleva aqu\u00ed diez a\u00f1os y ha sufrido lo suyo para adaptarse, lo resum\u00eda con un gesto de alivio y una confesi\u00f3n: &#8220;\u00a1habla un italiano con mi mismo acento!&#8221;. Si se le perdona al Papa, ya hay bula para los dem\u00e1s.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las resacas de las fumatas en Roma suelen mezclar alivio y melancol\u00eda. Alivio, por ver cerrado un cap\u00edtulo inconcluso, y melancol\u00eda, porque los romanos saben que la elecci\u00f3n de un Papa atrae a la ciudad a un p\u00fablico entusiasta, capaz de convertir en souvenir &#8220;de algo hist\u00f3rico&#8221; casi cualquier cosa. 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