{"id":511,"date":"2010-09-25T05:38:05","date_gmt":"2010-09-25T05:38:05","guid":{"rendered":"http:\/\/firmas.lasprovincias.es\/mariajosepou\/?p=511"},"modified":"2010-09-25T05:38:05","modified_gmt":"2010-09-25T05:38:05","slug":"la-escuela-de-ajedrez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/mariajosepou\/2010\/09\/25\/la-escuela-de-ajedrez\/","title":{"rendered":"La escuela de ajedrez"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"\/mariajosepou\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2010\/09\/wiichess.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-512\" src=\"\/mariajosepou\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2010\/09\/wiichess.jpg\" alt=\"\" width=\"280\" height=\"256\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.lasprovincias.es\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2010\/09\/wiichess.jpg 350w, https:\/\/static-blogs.lasprovincias.es\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2010\/09\/wiichess-300x274.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 280px) 100vw, 280px\" \/><\/a>Una de mis frustraciones insuperables es el ajedrez. Como siempre he querido ir de lista, me dej\u00e9 gafas y aprend\u00ed a jugar al ajedrez. Sin embargo, nunca triunf\u00e9 porque no tengo paciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El ajedrez requiere un sentido del tiempo ajeno por completo a aquel en el que estamos sumergidos; es el &#8216;eterno presente&#8217; del que habla el italiano Paolo Maurensig en &#8216;La variante L\u00fcneberg&#8217;, un homenaje a los enamorados del juego m\u00e1s feminista que han dado los siglos. Es el \u00fanico en el que, desde los tiempos de Alfonso X el Sabio, los hombres han permitido que la m\u00e1s poderosa fuera una mujer. Eso s\u00ed, al servicio de un rey var\u00f3n bastante in\u00fatil pero soberano. Como la vida misma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En esa otra dimensi\u00f3n, en la que se sumerge el ajedrecista durante la partida, no hay que tener prisa por llegar al jaque sino determinaci\u00f3n para encontrar el camino que nos conduzca a \u00e9l sin fallos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">O sea, justo lo que yo no ten\u00eda: aguante para esperar que el listo de turno moviera un pe\u00f3n despu\u00e9s de pasarse hora y media pensando en silencio. Y que, justo cuando lo estaba dejando junto al alfil, algo le nublara la vista y dijera: ay, no. Y otra hora y media. Para eso hay que ser de una pasta especial. Admit\u00e1moslo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El caso es que, como ese ritmo fren\u00e9tico no estaba hecho para m\u00ed, opt\u00e9 por actividades mucho m\u00e1s pausadas como el ping pong y el air hockey.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Todo esto viene por la sorpresa que me ha producido conocer las declaraciones del Presidente de la Federaci\u00f3n Mundial de Ajedrez. No solo dice que en la zona Cero de Nueva York no hay que construir una mezquita sino una escuela de ajedrez sino que los extraterrestres le llevaron una vez en su nave y que el ajedrez lo trajeron ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Despu\u00e9s de eso, he retomado mi olvidada afici\u00f3n ajedrecista, pues siempre he tenido ganas de que los extraterrestres me den una vuelta por ah\u00ed. Con ellos no ves mundo sino mundos, en plural, y adem\u00e1s el viaje te sale gratis, igual te operan de algo y encima aumentas tus amigos de Facebook. Todo un chollo.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una de mis frustraciones insuperables es el ajedrez. Como siempre he querido ir de lista, me dej\u00e9 gafas y aprend\u00ed a jugar al ajedrez. Sin embargo, nunca triunf\u00e9 porque no tengo paciencia. 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