{"id":6270,"date":"2014-09-05T18:28:22","date_gmt":"2014-09-05T16:28:22","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.lasprovincias.es\/mariajosepou\/?p=6270"},"modified":"2014-09-05T18:28:22","modified_gmt":"2014-09-05T16:28:22","slug":"a-la-sauna-con-alegria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/mariajosepou\/2014\/09\/05\/a-la-sauna-con-alegria\/","title":{"rendered":"A la sauna con alegr\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/mariajosepou\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2014\/09\/colegio.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-6271\" title=\"DOCU_LP DOCU_LP A1-37273965.JPG\" src=\"\/mariajosepou\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2014\/09\/colegio.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"181\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.lasprovincias.es\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2014\/09\/colegio.jpg 1197w, https:\/\/static-blogs.lasprovincias.es\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2014\/09\/colegio-300x182.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.lasprovincias.es\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2014\/09\/colegio-768x465.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.lasprovincias.es\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2014\/09\/colegio-1024x620.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>La raz\u00f3n por la que en Valencia tenemos vacaciones escolares en julio y agosto mientras que en Buenos Aires las tienen en enero y febrero no es un capricho del destino. Es una imposici\u00f3n del hemisferio. Del Sur y del Norte, quiero decir. Cuando aqu\u00ed es verano, all\u00ed es invierno y, por tanto, no debe extra\u00f1arnos que su fiesta de fin de curso se celebre en v\u00edsperas de Nochevieja.<\/p>\n<p>Frente a la \u201crecomendaci\u00f3n\u201d que emana del hemisferio terrestre, est\u00e1 la que nace de los hemisferios humanos, o sea, de alguna mente pensante, sin que valga la redundancia. Los programadores del curso escolar tienen aire acondicionado en sus despachos y eso los disculpa de algunas imprecisiones t\u00e9rmicas en el dise\u00f1o del calendario. No suelen encontrarse con m\u00e1s de diez personas en un espacio cerrado y adem\u00e1s no tienen que obligarles a fijar su atenci\u00f3n en Descartes o en Churchill. A sus interlocutores les va el sueldo en ello, de modo que por lo general muestran cierto inter\u00e9s, como el alumno pelota de primera fila que pretende sacar matr\u00edcula. As\u00ed, no es complicado aislarse del mundo, de los 35 grados a la sombra y de lo que significa conseguir que un grupo de chavales se concentre en una materia cuando el calor es asfixiante.<\/p>\n<p>Ocurre lo mismo con el fr\u00edo y lo dice quien estudi\u00f3 alg\u00fan curso con guantes de lana porque en la clase solo hab\u00eda una estufa de butano. Ni el fr\u00edo ni el calor extremos ayudan en las aulas. Por eso en Valencia tradicionalmente las clases universitarias no empezaban hasta despu\u00e9s del 12 de octubre. Siempre ha sido una fecha propicia para cambiar los armarios y para ir a clase. Pero eso no lo saben en Europa y se empe\u00f1an, con tanta convergencia del Plan Bolonia, en equipararnos a Finlandia. En esto, los pa\u00edses mediterr\u00e1neos hemos de tener otro ritmo, guste o no. O bien otras instalaciones dotadas de un buen sistema de climatizaci\u00f3n. No basta con decir que este septiembre es caluroso. En Valencia lo son todos, especialmente, si los colegios no tienen aislamiento ni refrigeraci\u00f3n. Si en ese entorno un profesor consigue que atiendan y encima aprendan, no merece solo un sueldo; merece un altar.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La raz\u00f3n por la que en Valencia tenemos vacaciones escolares en julio y agosto mientras que en Buenos Aires las tienen en enero y febrero no es un capricho del destino. Es una imposici\u00f3n del hemisferio. Del Sur y del Norte, quiero decir. 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