{"id":6337,"date":"2014-10-24T23:26:10","date_gmt":"2014-10-24T21:26:10","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.lasprovincias.es\/mariajosepou\/?p=6337"},"modified":"2014-10-24T23:26:10","modified_gmt":"2014-10-24T21:26:10","slug":"orden-orden","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/mariajosepou\/2014\/10\/24\/orden-orden\/","title":{"rendered":"Orden, orden"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/mariajosepou\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2014\/10\/comunes-253x190.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-6338\" title=\"comunes--253x190\" src=\"\/mariajosepou\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2014\/10\/comunes.jpg\" alt=\"\" width=\"253\" height=\"190\" \/><\/a>Una de las escenas m\u00e1s habituales en la C\u00e1mara de los Comunes londinense es la formaci\u00f3n de <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=6OrLtGJS76U\" target=\"_blank\" rel=\"external nofollow\">cierto guirigay<\/a> cuando un parlamentario dice algo provocador o un miembro del gobierno se defiende con alguna boutade. La sala bulle y los pol\u00edticos, que est\u00e1n muy cerca unos de otros, enfrentados en dos gradas, se replican o proclaman al aire sus apreciaciones. Incluso jalean las afirmaciones con las que est\u00e1n de acuerdo o el mismo turno de palabra que da el presidente. Por lo general, cualquier sesi\u00f3n suele ir acompa\u00f1ada de cierta incontinencia de sus se\u00f1or\u00edas hasta el punto de que el silencio absoluto solo se \u201cescucha\u201d cuando acude la reina a la apertura de las sesiones parlamentarias.<\/p>\n<p>Por eso no es extra\u00f1o que, en ocasiones, el permanente rumor crezca y se extralimite. Es en ese instante cuando el \u201cspeaker\u201d, el presidente, dice su famoso \u201c\u00a1Order, order!\u201d. Esa expresi\u00f3n, probablemente, es uno de los elementos m\u00e1s caracter\u00edsticos de la \u201cbanda sonora\u201d de la pol\u00edtica inglesa. Y, con frecuencia, ha de imponerse con un tono de voz elevado por encima del jolgorio general. Como un profesor que intenta hacerse escuchar en una clase de cr\u00edos. Ahora bien, dif\u00edcilmente puede contemplarse el Palacio de Westminster, sede del Parlamento brit\u00e1nico, como un patio de colegio. Su larga trayectoria, las \u201cgood manners\u201d de la educaci\u00f3n en Albi\u00f3n, la flema, el humor y hasta la ausencia de emotividad latina en sus venas puede que sean causas de esa contenci\u00f3n en el tumulto propia del contexto ingl\u00e9s, pero lo cierto es que no se ven panes ni naranjas ni camisetas. \u201cSolo\u201d la palabra. Nada m\u00e1s y nada menos que la palabra. M\u00e1s o menos alterada, pero ella, sin artificios. Y cuando \u00e9sta calienta demasiado las fauces de alg\u00fan pol\u00edtico, llegar\u00e1 el \u201cspeaker\u201d para poner orden, orden.<\/p>\n<p>Por eso, cuando comparo las sesiones a la sombra del Big Ben y las del Palau de Benicarl\u00f3 veo un abismo mucho mayor que el Canal de la Mancha y no me extra\u00f1a que Font de Mora lo vea m\u00e1s profundo a\u00fan. No se trata de ponernos ahora peluc\u00f3n y capa roja ni adoptar un modo envarado de hablar que en nada se parece a nuestra forma de ser. Es m\u00e1s bien un aprendizaje el que nos falta, quiz\u00e1s de siglos, y que basa su confianza en el debate. De todo se puede hablar y sobre todo se puede preguntar. No es un sistema perfecto pero demuestra que lo sagrado no es el parlamentario sino el parlamentarismo. No se endiosan, pero veneran el di\u00e1logo como forma de relaci\u00f3n. Aqu\u00ed, en cambio, se sacraliza al dirigente y se le protege con una mampara de silencio. La pregunta ofende y la cr\u00edtica parece impropia. La discrepancia que se manifiesta en voz alta rompe la atm\u00f3sfera del templo y sus letan\u00edas personalistas. Se venera al pol\u00edtico, no a la democracia, y se desprecia la palabra. Si para reivindicarlas, Font de Mora ha de poner orden, orden, bienvenido sea el nuevo \u201cspeaker\u201d.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una de las escenas m\u00e1s habituales en la C\u00e1mara de los Comunes londinense es la formaci\u00f3n de cierto guirigay cuando un parlamentario dice algo provocador o un miembro del gobierno se defiende con alguna boutade. 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