{"id":6387,"date":"2014-12-17T01:44:09","date_gmt":"2014-12-16T23:44:09","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.lasprovincias.es\/mariajosepou\/?p=6387"},"modified":"2014-12-17T01:44:09","modified_gmt":"2014-12-16T23:44:09","slug":"un-centenar-de-malalas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/mariajosepou\/2014\/12\/17\/un-centenar-de-malalas\/","title":{"rendered":"Un centenar de Malalas"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/mariajosepou\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2014\/12\/40114768-644x362.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-6430\" title=\"40114768--644x362\" src=\"\/mariajosepou\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2014\/12\/40114768.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"168\" \/><\/a>Si un grupo extremista hubiera entrado en una escuela de Oslo o de Par\u00eds y hubiera matado a m\u00e1s un centenar de ni\u00f1os, hoy no hablar\u00edamos de otra cosa. Ni ma\u00f1ana. Ni pasado ma\u00f1ana. Pero los talibanes escogieron a ni\u00f1os de Peshawar, una ciudad paquistan\u00ed que quiz\u00e1s ni siquiera situamos bien en el mapa. Alegaremos que esos ni\u00f1os quedan muy lejos pero no es del todo cierto. Cuando ocurre en Estados Unidos, como en Newtown, donde perecieron 20 ni\u00f1os, la conmoci\u00f3n llega hasta aqu\u00ed y no por proximidad geogr\u00e1fica precisamente. El problema es que damos por hecho que viven en la violencia. En Occidente, sabemos que los ni\u00f1os no corren riesgos por ir a la escuela. Aqu\u00ed est\u00e1n protegidos y, salvo casos excepcionales, no es probable que se ponga en peligro su vida. Resulta an\u00f3malo que algo tan grave pueda suceder y desde luego es inimaginable el tiro de gracia como causa de muerte infantil.<\/p>\n<p>Sin embargo, cuando miramos hacia Pakist\u00e1n, Afganist\u00e1n, Iraq o Siria contemplamos la violencia como parte del paisaje. Incluido \u2013y es terrible- el escenario donde juegan, crecen o sue\u00f1an los m\u00e1s peque\u00f1os. Por eso no nos escandaliza de la misma forma que lo hace cuando se produce en nuestro entorno. La violencia est\u00e1 presente en la vida de estos pa\u00edses y afecta a todos, ni\u00f1os y mayores. Esa convicci\u00f3n es un doble da\u00f1o hacia la infancia. No solo es amenazada, intimidada, asustada y condicionada por unos salvajes a los que Al\u00e1 castigue por toda la eternidad, sino que es olvidada por el resto del mundo solo porque conviven a diario con la violencia. Nos encogemos de hombros como diciendo que ante eso poco podemos hacer. M\u00e1s grave a\u00fan es que el ataque tenga lugar en una escuela. Los asesinos han querido da\u00f1ar, sobre todo, a sus padres, pues era una escuela de hijos de militares. Sin embargo, da\u00f1an tambi\u00e9n y de un modo especial el futuro de varias generaciones. No solo han acabado con un centenar de cr\u00edos sino que han se\u00f1alado con una calavera el lugar del saber y el crecer. All\u00ed donde todo deber\u00eda ser serenidad para formarse, han introducido la ciza\u00f1a del mal. Han ido a atacar el futuro, como pretendieron hacer con Malala. Han matado a m\u00e1s de cien Malalas, no en vano ella reconoc\u00eda ayer tener el coraz\u00f3n destrozado. No es para menos. Se han re\u00eddo de sus palabras en Oslo durante la entrega del Nobel de la Paz. La jornada es trist\u00edsima no solo por las decenas de familias destrozadas y las vidas incipientes cercenadas, sino por el triunfo de unas alima\u00f1as que deben ser erradicadas con m\u00e1xima urgencia y contundencia. Como si de ello dependiera el futuro. Porque as\u00ed es. Desentenderse de la infancia, est\u00e9 donde est\u00e9, es abdicar de un mundo mejor. Permitir la violencia hacia los ni\u00f1os sin hacer nada, aunque forme parte del paisaje, es indigno. La violencia nunca deber\u00eda ser una costumbre en la vida de ning\u00fan ni\u00f1o. Aunque sea de Pakist\u00e1n.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si un grupo extremista hubiera entrado en una escuela de Oslo o de Par\u00eds y hubiera matado a m\u00e1s un centenar de ni\u00f1os, hoy no hablar\u00edamos de otra cosa. Ni ma\u00f1ana. Ni pasado ma\u00f1ana. Pero los talibanes escogieron a ni\u00f1os de Peshawar, una ciudad paquistan\u00ed que quiz\u00e1s ni siquiera situamos bien en el mapa. 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