{"id":6519,"date":"2015-02-21T18:44:41","date_gmt":"2015-02-21T16:44:41","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.lasprovincias.es\/mariajosepou\/?p=6519"},"modified":"2015-02-21T18:44:41","modified_gmt":"2015-02-21T16:44:41","slug":"conectar-o-vincular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/mariajosepou\/2015\/02\/21\/conectar-o-vincular\/","title":{"rendered":"Conectar o vincular"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/mariajosepou\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2015\/02\/rajoy-valls-francia-575x323.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-6520\" title=\"rajoy-valls-francia--575x323\" src=\"\/mariajosepou\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2015\/02\/rajoy-valls-francia.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"168\" \/><\/a>Hubo un tiempo en que Europa se constru\u00eda a golpe de cayado. Por entonces, las fronteras se superaban andando y ca\u00edan a los pies de los caminantes que acud\u00edan a Santiago. Fue as\u00ed, bajo el horizonte de Compostela, como se forj\u00f3 la conciencia de formar parte de un terreno com\u00fan. No era solo una sensaci\u00f3n de pertenencia al continente hasta frenar en Finisterre sino de compartir los mismos valores, anhelos y referentes. El Camino forj\u00f3 la identidad europea y uni\u00f3 a los pueblos que hoy se saben conectados.<\/p>\n<p>Cuando ahora escucho a Rajoy a Manuel Valls, el primer ministro franc\u00e9s, hablar de la interconexi\u00f3n el\u00e9ctrica entre los dos pa\u00edses vecinos, cuya l\u00ednea qued\u00f3 inaugurada ayer, en esos mismos t\u00e9rminos, no puedo dejar de asombrarme y sentir cierta nostalgia hist\u00f3rica. Dec\u00edan los dos mandatarios que esa l\u00ednea ayudar\u00eda a la integraci\u00f3n europea y a eliminar sus fronteras. Sin duda, es cierto, pero las huellas de su presencia en Europa carecen de historia, contenido, arte y fe. Ese salto es el s\u00edmbolo de nuestra realidad. Las interconexiones de hoy son meramente instrumentales. Esa es la diferencia con los tiempos del Camino medieval. Entonces, quienes interconectaban los territorios eran las personas y lo que transportaban era sabidur\u00eda, costumbres, lengua o creatividad. Ahora son las infraestructuras que llevan, de un sitio a otro, electricidad o mercanc\u00edas. Es la vida frente al consumo, que no es m\u00e1s que otra forma de resumir nuestra contemporaneidad. Son necesarias, por supuesto, pero entre un capitel del C\u00edster y una factura de la luz sin sobresaltos, me quedo con el capitel. Es Europa. Lo otro, bien podr\u00eda ser China si no fuera tan costoso traer la luz desde all\u00ed. Ya s\u00e9 que suena a antiguo y a poco pr\u00e1ctico pero la Europa con la que sue\u00f1o es algo m\u00e1s que una panda de mercaderes.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s el error estuvo en presentar un incuestionable avance para ambas naciones y para la propia Europa en t\u00e9rminos demasiado po\u00e9ticos. La profundidad del alma no casa bien con presupuestos, gasto p\u00fablico o infraestructuras estrat\u00e9gicas. Tal vez hubiera sido mejor incidir en la importancia del control y autonom\u00eda en materia energ\u00e9tica para los pa\u00edses de nuestro entorno, sometidos a la presi\u00f3n de conflictos en puntos clave como Ucrania o Argel. As\u00ed podr\u00edamos asomarnos a la nueva interconexi\u00f3n valorando lo mucho que aporta en t\u00e9rminos econ\u00f3micos pero sin pretender ver en ella algo de lo que carece un mero avance tecnol\u00f3gico. La luz no vertebra Europa o al menos no lo hace como lo hizo un camino plagado de vida, de creencias, cultura y lazos humanos. La verdadera conexi\u00f3n es la que logran las personas. Todo lo dem\u00e1s, l\u00edneas el\u00e9ctricas, corredores mediterr\u00e1neos \u2013si los hubiera- o planes de futuro conjuntos son espacios o plataformas que procuran ese v\u00ednculo. Pero lo que crea el vinculo es la voluntad de permanecer juntos.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hubo un tiempo en que Europa se constru\u00eda a golpe de cayado. Por entonces, las fronteras se superaban andando y ca\u00edan a los pies de los caminantes que acud\u00edan a Santiago. Fue as\u00ed, bajo el horizonte de Compostela, como se forj\u00f3 la conciencia de formar parte de un terreno com\u00fan. 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