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	<title>Dios vino a verme | Más vida que arte - Blogs lasprovincias.es</title>
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	<description>Por Lidón Sancho</description>
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		<title>Dios vino a verme | Más vida que arte - Blogs lasprovincias.es</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Sep 2020 13:34:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Lidón Sancho</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Dios vino a verme. Pero antes, el Demonio ya se había pasado por aquí. Me dijo que me alejara de los hombres ingratos y sin corazón, de los aduladores y sus lisonjas, de sus regalos envenenados y sus promesas a medias. Vino por mi casa, con su perfume almizclado a madera quemada, quince minutos antes [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.0 Transitional//EN" "http://www.w3.org/TR/REC-html40/loose.dtd">
<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p>Dios vino a verme. Pero antes, el Demonio ya se había pasado por aquí. Me dijo que me alejara de los hombres ingratos y sin corazón, de los aduladores y sus lisonjas, de sus regalos envenenados y sus promesas a medias.</p>
<p>Vino por mi casa, con su perfume almizclado a madera quemada, quince minutos antes de que el Todopoderoso tocara a mi puerta. Me dijo: «Mira, Lidón, haz las maletas, borra esos números de teléfono que te desgastan los labios. Vente conmigo al sur, aquí ya no te quieren porque te envidian y ya has quemado todas las naves que te habrían llevado al cielo. Los hombres te tienen miedo y a mí me gustan las mujeres que les aterran. Vente conmigo, princesa, y yo te daré la fama que ya tienes brillando sobre tu cabeza pero atravesando cada corazón que pase por tus manos. Te convertiré en una leyenda hermosa y terrible.»</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>Eso me decía, con su americana estampada de rosas rojas y su pañuelo de seda agarrado al cuello mientras le daba vueltas a la cucharilla de su café: «Deja este erial de ciegos y mudos, de cobarde y mezquinos, de personas que no sienten las palabras que te dicen. Y yo te conseguiré aquello que aún no sabes que quieres.»</p>
<p><a href="https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/26/2020/09/La-estrategia-de-Dios-y-la-del-diablo-864x648.png"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-253" src="https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/26/2020/09/La-estrategia-de-Dios-y-la-del-diablo-864x648.png" alt="" width="864" height="648" srcset="https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/26/2020/09/La-estrategia-de-Dios-y-la-del-diablo-864x648.png 864w, https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/26/2020/09/La-estrategia-de-Dios-y-la-del-diablo-864x648-300x225.png 300w, https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/26/2020/09/La-estrategia-de-Dios-y-la-del-diablo-864x648-768x576.png 768w" sizes="(max-width: 864px) 100vw, 864px"></a></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Luego se fue y me quedé casi convencida en vaciar mis armarios y llenar el resto de años. Y, ciertamente, a un consejo le hice caso: borré todos los números de aquellos hombres crueles, menos uno, al que llamé para que viniera a tomarse un té. Vino justo después del Diablo con sus alpargatas de playa y arena en el pelo.</p>
<p>Se sentó y, sin decirme nada, me sonrió, le dio un sorbo a su taza y me entregó una caja que albergaba un destino que jamás hubiese imaginado para mí y que me proporcionó la paz pero no la fama. Me miró y me dijo: «El Diablo iba a darte algo que era suyo. Yo solo te ofrezco aquello que siempre ha sido tuyo.» Y se fue, con la misma arena en su pelo pero con más color en sus mejillas.</p>
<p>Menos mal que no borré el teléfono de Dios. Y si, a estas alturas, aún crees que esto es un relato religioso es que no has entendido nada.</p>
<p> </p>
<p> </p>
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