{"id":202,"date":"2017-03-25T08:44:41","date_gmt":"2017-03-25T07:44:41","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.lasprovincias.es\/mihijomellama\/?p=202"},"modified":"2017-03-25T08:44:41","modified_gmt":"2017-03-25T07:44:41","slug":"raices-profundas-y-lejanas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/mihijomellama\/2017\/03\/25\/raices-profundas-y-lejanas\/","title":{"rendered":"RAICES PROFUNDAS (Y LEJANAS)"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: medium;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Recuerdo con nitidez distintos pasajes de esta pel\u00edcula que vi a los 12 a\u00f1os en el cine colegial de los domingos por la tarde. Posiblemente las im\u00e1genes se hayan mantenido en mi retina por las veces que durante mi vida he visto <em>Ra\u00edces profundas<\/em>, pel\u00edcula de George Stevens (1953), que obtuvo un \u00f3scar a la mejor fotograf\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Sin embargo no es la reiterada visi\u00f3n de algo lo que deja m\u00e1s impacto, sino la percepci\u00f3n que queda cuando uno experimenta sensaciones por primera vez y alguna de ellas le deja huella. Ese recuerdo que deja impronta es como el primer beso, que nunca se olvida. La memoria remota queda silente muchos a\u00f1os hasta que reaparece por un recuerdo af\u00edn, y recobra toda su fuerza aquella sensaci\u00f3n primaria que se vive como un presente sorprendente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Se trata de un &#8220;western&#8221; de culto pero no es la cl\u00e1sica pel\u00edcula del oeste que en mi ni\u00f1ez entreten\u00eda tanto a ni\u00f1os como a adultos. Tal vez fuera as\u00ed porque todo lo que sonaba a americano era deseable, o simplemente porque la industria cinematogr\u00e1fica hab\u00eda encontrado su fil\u00f3n e inundaba las salas de cine. El hecho era que estas pel\u00edculas por aquellos tiempos ten\u00edan gran aceptaci\u00f3n en pleno apogeo franquista, pues adem\u00e1s no ten\u00edan contenido pol\u00edtico y generalmente acababan bien ya que los malos y los indios siempre perd\u00edan.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Pero <em>Ra\u00edces profundas<\/em> a pesar de tener todos los t\u00edpicos ingredientes de la pel\u00edcula del oeste, incluyendo una m\u00fasica inolvidable, era diferente. Tal vez por eso impactase mas a los ojos de un bachiller de entonces. Estaban presentes el hombre duro, el bueno que hab\u00eda sido malo, el malo que aparentaba ser bueno y el mal\u00edsimo de verdad, el mism\u00edsimo Jack Palance, que mataba por dinero, el mercenario, ese tipo de personaje que sigue tan de actualidad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/mihijomellama\/wp-content\/uploads\/sites\/38\/2017\/03\/2017-03-25-02.10.09-copia.png\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-203\" title=\"2017-03-25 02.10.09 - copia\" src=\"\/mihijomellama\/wp-content\/uploads\/sites\/38\/2017\/03\/2017-03-25-02.10.09-copia.png\" alt=\"\" width=\"960\" height=\"540\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.lasprovincias.es\/wp-content\/uploads\/sites\/38\/2017\/03\/2017-03-25-02.10.09-copia.png 960w, https:\/\/static-blogs.lasprovincias.es\/wp-content\/uploads\/sites\/38\/2017\/03\/2017-03-25-02.10.09-copia-300x169.png 300w, https:\/\/static-blogs.lasprovincias.es\/wp-content\/uploads\/sites\/38\/2017\/03\/2017-03-25-02.10.09-copia-768x432.png 768w\" sizes=\"(max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0En las pel\u00edculas del lejano oeste, como en la vida misma, no pod\u00eda faltar la chica, una criatura dulce y sumisa que aportaba un c\u00e1ndido componente morboso en las miradas de soslayo que lanzaba al forastero apuesto, nada menos que a\u00a0 Aland Ladd. Pero para m\u00ed el verdadero protagonista de la pel\u00edcula era el ni\u00f1o, Joey, seguramente porque todos los chavales nos identific\u00e1bamos con \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Las miradas del cr\u00edo lo dec\u00edan todo, y su empat\u00eda y agilidad en percibir lo que pasaba en cada momento son merecedoras de una reflexi\u00f3n aparte. Hay miradas que matan y otras que despiertan la curiosidad como las que, al comienzo de la pel\u00edcula, lanzaba el ni\u00f1o observando al venado que pastaba a su aire. Tambi\u00e9n hab\u00eda miradas muy sugerentes como cuando a hurtadillas se percataba el ni\u00f1o de la sinton\u00eda de su madre con el gal\u00e1n de la pel\u00edcula, o contemplando a escondidas los mandobles y el duelo de pistolas que su \u00eddolo manten\u00eda con los malos de la pel\u00edcula.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Ganaderos contra agricultores, blanco contra negro, el yin o el yan, son escenas de la vida real que se trasladan al lejano oeste para mostrar unas posiciones encontradas junto a otras solidarias y generosas. Atrae la actitud decidida del forastero de rehacer su vida en otro ambiente y la del duro padre de familia, agricultor, que se echa a sus espaldas la agresividad de los ganaderos y mantiene el pulso de su colectivo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0El desenlace, como en las buenas pel\u00edculas del oeste, va llegando sin pausa a una situaci\u00f3n l\u00edmite donde el imprescindible duelo final resuelve la cuesti\u00f3n. Aunque como casi siempre al final gana el bien sobre el mal, la pel\u00edcula acaba con un sabor agridulce al decidir el gal\u00e1n abandonar el\u00a0 lugar tras resolver la papeleta a la maleable colectividad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0Precisamente este final es lo que definitivamente salva a la pel\u00edcula. El hombre bueno tiene que irse aceptando su destino vital de vagabundo, al quedar en evidencia su condici\u00f3n de turbio pasado pistolero, que adem\u00e1s para mayor conflicto atrae sin quererlo a la madre del peque\u00f1o protagonista. En tiempos contempor\u00e1neos probablemente el gui\u00f3n hubiera acabado por otros derroteros, menos mal que no fue as\u00ed.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0El ni\u00f1o s\u00ed que se \u00a0deja llevar por sus sentimientos y trata en vano de que &#8220;Shane&#8221; se quede. Incluso como \u00faltimo recurso le grita en la lejan\u00eda, con su emotiva voz infantil: mi madre te aprecia.. La escena sigue mostrando a Alan Ladd en su caballo, alej\u00e1ndose muy poco a poco en la penumbra. Shane vuelve.., vuelveee.. y el eco se apaga en un final \u00e9pico y conmovedor, aquel que hace que el recuerdo de algo vivido intensamente persista y conmueva para siempre.<\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0Recuerdo con nitidez distintos pasajes de esta pel\u00edcula que vi a los 12 a\u00f1os en el cine colegial de los domingos por la tarde. 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