{"id":24,"date":"2014-10-31T10:49:01","date_gmt":"2014-10-31T09:49:01","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.lasprovincias.es\/mihijomellama\/?p=24"},"modified":"2014-10-31T10:49:01","modified_gmt":"2014-10-31T09:49:01","slug":"la-pelota-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/mihijomellama\/2014\/10\/31\/la-pelota-2\/","title":{"rendered":"LA PELOTA"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: medium;\">Era un curioso espect\u00e1culo ver como aquel ni\u00f1o corr\u00eda desaforadamente tras la pelota movido por un impulso que le llevaba a desarrollar todas sus energ\u00edas para alcanzarla. Sin embargo momentos antes parec\u00eda no haberle interesado aquel objeto de goma redondo que est\u00e1ticamente permanec\u00eda en una de las esquinas del patio. Comenz\u00f3 todo cuando otro chico al pasar cercano a la pelota se gir\u00f3 hacia ella y la golpe\u00f3, primero con suavidad hasta la pared m\u00e1s pr\u00f3xima, repiti\u00f3 la acci\u00f3n al primer rebote, y en la tercera ocasi\u00f3n, cuando parec\u00eda tener m\u00e1s claro que le dar\u00eda con m\u00e1s potencia, err\u00f3 parcialmente saliendo por los aires en una direcci\u00f3n distante, llamando entonces la atenci\u00f3n del que ahora corr\u00eda tras ella.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Fue como un resorte que al percatarse de su carrera varios ni\u00f1os circundantes se lanzasen al un\u00edsono hacia la pelota, como si una orden magn\u00e9tica invisible les hubiese impulsado a alcanzarla, uni\u00e9ndose despu\u00e9s otros chicos que se sumaban a la algarab\u00eda de la carrera por conseguir ser alguno de ellos quien la golpease de nuevo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\"><a href=\"\/mihijomellama\/wp-content\/uploads\/sites\/38\/2014\/10\/descarga.png\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-25\" title=\"descarga\" src=\"\/mihijomellama\/wp-content\/uploads\/sites\/38\/2014\/10\/descarga.png\" alt=\"\" width=\"571\" height=\"323\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.lasprovincias.es\/wp-content\/uploads\/sites\/38\/2014\/10\/descarga.png 571w, https:\/\/static-blogs.lasprovincias.es\/wp-content\/uploads\/sites\/38\/2014\/10\/descarga-300x170.png 300w\" sizes=\"(max-width: 571px) 100vw, 571px\" \/><\/a><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Hay mecanismos complejos en nuestro comportamiento que tienen condicionados componentes de reacci\u00f3n grupal y de imitaci\u00f3n. No solo en los ni\u00f1os sino en todas las edades. Es t\u00edpico estar deambulando sin intencionalidad de comprar y de repente percatarse como aquello que hab\u00edamos mirado con curiosidad despierta el inter\u00e9s de un tercero, que se apropia moment\u00e1neamente del objeto dudando si llev\u00e1rselo. Si \u00e9ste mira de soslayo a su alrededor y percibe que alguien est\u00e1 a la espera de que abandone la pieza, posiblemente se afianzar\u00e1 mas a ella a la par que el primer interlocutor aguarda con aparente disimulo que suelte el objeto para entonces hacerse con el mismo y decidir si qued\u00e1rselo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Cuando la confrontaci\u00f3n se hace m\u00e1s evidente las posturas se hacen tambi\u00e9n m\u00e1s r\u00edgidas, se perciben como sujetos competidores y qui\u00e9n sabe si uno de ellos tomar\u00e1 la decisi\u00f3n precipitada de una compra en principio no deseada, pero que al final ejecuta ante la posibilidad de una p\u00e9rdida que subconscientemente no acepta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">En el ser humano la capacidad de frustraci\u00f3n a veces no es f\u00e1cilmente superada, dej\u00e1ndose llevar por el primer impulso cuando adem\u00e1s est\u00e1 azuzado por el comportamiento de los que les rodean. Se crean competiciones muchas veces in\u00fatiles pero que en la refriega pueden causar estragos por el \u00e9nfasis que se pone. Otras a veces un simple gesto, o el franco abandono del inter\u00e9s de uno de los contendientes, hace que los deseos se esfumen inopinadamente por ambas partes y el codiciado objeto quede relegado a la indiferencia de los que antes le anhelaban.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Tal vez ese ni\u00f1o que al principio ve\u00edamos corriendo tras la pelota consiga golpearla en competici\u00f3n con los que al verle han tratado de ganarle la partida. Quiz\u00e1s se vea desbordado de inmediato y abandone. Tenemos que aprender a saber apreciar que efectos produce en su raciocinio la consecuencia de alcanzar o no los logros que persigue. Ense\u00f1arle que los \u00e9xitos pueden ser azarosos o que no importa tanto conseguirlos, y menos a la primera. Experimentar cuando la decisi\u00f3n es oportuna conlleva un aprendizaje muy instructivo, como cuando un animal depredador experimentado vigila a su presa hasta el momento \u00f3ptimo de lanzarse sobre ella.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">La competencia en edades tempranas no es necesariamente balad\u00ed y aunque la acci\u00f3n sea simple, conseguir o no el logro puede condicionar actitudes que hagan necesario su an\u00e1lisis. Por tanto si es tu hijo quien corre tras la pelota piensa no solo en el hecho de que trata de golpearla como intentan hacer los dem\u00e1s, sino tambi\u00e9n que todo eso puede ser un motivo de reflexi\u00f3n por tu parte para conocerlo mejor.<\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Era un curioso espect\u00e1culo ver como aquel ni\u00f1o corr\u00eda desaforadamente tras la pelota movido por un impulso que le llevaba a desarrollar todas sus energ\u00edas para alcanzarla. Sin embargo momentos antes parec\u00eda no haberle interesado aquel objeto de goma redondo que est\u00e1ticamente permanec\u00eda en una de las esquinas del patio. 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