{"id":263,"date":"2020-10-23T19:06:12","date_gmt":"2020-10-23T17:06:12","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/mihijomellama\/?p=263"},"modified":"2020-10-23T19:06:47","modified_gmt":"2020-10-23T17:06:47","slug":"herencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/mihijomellama\/2020\/10\/23\/herencia\/","title":{"rendered":"HERENCIA"},"content":{"rendered":"<p>Hac\u00eda mucho tiempo que no sab\u00eda nada de mi t\u00edo Carlos, aunque el recuerdo que tengo de \u00e9l siempre se mantuvo ligado a mi infancia cuando sub\u00eda a su coche antiguo, un Seat seiscientos que conservaba de su juventud y en el que nos sub\u00eda a los mas peque\u00f1os para regocijo de todos. Ese diminuto coche desde la visi\u00f3n de un ni\u00f1o de 7 a\u00f1os representaba un mundo enorme, lleno de juegos y fantas\u00edas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el seiscientos era motivo de peleas entre nosotros. Todos quer\u00edamos el coche para que nuestro t\u00edo se lo regalase cuando fu\u00e9ramos mayores. Hac\u00edamos competiciones entre nosotros y quien ganaba dec\u00edamos que ten\u00eda m\u00e1s derecho sobre el coche. Una vez hicimos una carrera y yo era de los m\u00e1s bajos pero tambi\u00e9n de los que m\u00e1s corr\u00eda. Gan\u00e9 por delante de \u00a0un primo mayor, pero dijo que hab\u00eda hecho trampas, aunque no era cierto. Discutimos y me empuj\u00f3 hasta tirarme al suelo por lo que llor\u00e9 impotente. Unas l\u00e1grimas resbalaban suavemente por mis mejillas cuando vino el t\u00edo Carlos a consolarme.<\/p>\n<p>El habit\u00e1culo del coche en la parte trasera daba cabida en ocasiones hasta cuatro o cinco ni\u00f1os, todos riendo y chillando, sobre todo cuando, a instancias nuestras, mi t\u00edo pisaba el acelerador, daba las curvas o luego frenaba para sobresaltarnos. Le cant\u00e1bamos: \u00abPara ser conductor de primera, acelera, acelera..\u00bb y as\u00ed le ped\u00edamos que corriese a toda velocidad.<\/p>\n<p>Lo que m\u00e1s nos llamaba la atenci\u00f3n era el sonido del pito, que estaba en el centro de lo que nos parec\u00eda un gran volante de color gris, que se resbalaba por las manos si no lo cog\u00edas con fuerza, pero eso solo lo hac\u00edamos cuando el coche estaba parado. Los asientos de delante se reclinaban y atr\u00e1s tambi\u00e9n cab\u00edan dos personas mayores, aunque a los ni\u00f1os nos encantaba ir solos. Tambi\u00e9n hab\u00eda discusiones para ver a qui\u00e9n le dejaba mi t\u00edo ir en el asiento delantero, porque eso era un honor, y adem\u00e1s te permit\u00eda subir y bajar las ventanillas de delante, porque las de atr\u00e1s eran fijas. Recuerdo que a m\u00ed me dejaba ir delante con mucha m\u00e1s frecuencia, y que era mi t\u00edo preferido.<\/p>\n<p>Una cosa que me llamaba mucho la atenci\u00f3n era que las puertas delanteras ten\u00edan los cristales partidos. Ten\u00edan un tri\u00e1ngulo en la parte m\u00e1s delantera que giraba de forma vertical, lo que permit\u00eda que entrase mucho aire que te daba de lleno en la cara y era muy divertido. Solo era comparable con sacar la mano por la ventanilla estando el coche en marcha, pero eso casi nunca nos dejaba hacerlo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n me viene a la memoria que esa parte delantera de las ventanas ten\u00eda en su parte inferior una peque\u00f1a manecilla que cerraba por dentro, pero era dif\u00edcil hacerlo para un ni\u00f1o peque\u00f1o como yo, porque hab\u00eda que apretar en el centro a la vez que se giraba.<\/p>\n<p>Sin embargo, el mayor recuerdo que tengo de ese coche, que persisti\u00f3 siempre en mis o\u00eddos, es el del sonido inconfundible de su motor. El ruido del Seat 600 siempre ha estado presente en mi memoria y, ya de mayor, era capaz de reconocer, sin verlo, a un seiscientos cuando pasaba cercano, aunque con el tiempo cada vez fueron quedando menos.<\/p>\n<p>Todas estas vivencias se agolparon en mi memoria cuando me he enter\u00e9 de la triste noticia de que mi t\u00edo Carlos, al que no ve\u00eda desde hac\u00eda much\u00edsimo tiempo, hab\u00eda fallecido en el lejano pueblo en que viv\u00eda retirado. Mi sorpresa se hizo mayor cuando me comunicaron que yo figuraba en su exigua herencia, con la noticia de que me hab\u00eda correspondido precisamente el Seat seiscientos que todav\u00eda hab\u00eda conservado. Eso me produjo una sensaci\u00f3n de enorme nostalgia y a la vez la grata sensaci\u00f3n de que me t\u00edo se acordaba de m\u00ed y sab\u00eda de la ilusi\u00f3n con la que yo montaba en su antiguo coche.<\/p>\n<p>Con una curiosidad innegable por el recuerdo del coche me decid\u00ed a ir a recuperarlo al pueblo en donde el t\u00edo Carlos pas\u00f3 el final de su vida. Estaba en un lugar remoto situado en medio de una cadena monta\u00f1osa del interior en donde pude apreciar la belleza de lugar. Se alternaban montes bajos, pelados de vegetaci\u00f3n, con paisajes frondosos de pinos mezclados con eucaliptus, que daban el olor caracter\u00edstico de este \u00e1rbol a todo el entorno.<\/p>\n<p>No fue dif\u00edcil encontrar el pueblo y dirigirme al sitio acordado para recoger las llaves del coche y del garaje. Sent\u00ed emoci\u00f3n al disponerme a entrar en el local y lo hice suavemente, como quien no quiere despertar al coche que estaba all\u00ed como dormido. Al abrir la puerta del garaje entr\u00f3 un potente chorro de luz en el interior que ilumin\u00f3 toda la estancia. Efectivamente, en el centro y cubierto de polvo, pero intacto, all\u00ed estaba. Era el Seat seiscientos de mi t\u00edo.<\/p>\n<p>El coche era de color blanco, aunque all\u00ed parec\u00eda gris. Me dijeron que un mec\u00e1nico lo hab\u00eda revisado y estaba en adecuadas condiciones, a pesar de su aspecto antiguo por la suciedad que lo cubr\u00eda. Pas\u00e9 un dedo por la superficie del cap\u00f3 y pude comprobar que segu\u00eda del mismo color que yo conoc\u00eda. Abr\u00ed la puerta del coche y contempl\u00e9 su interior mezclado con mis recuerdos infantiles.<\/p>\n<p>Destacaba el gran volante gris de material pl\u00e1stico, con su gran pito en el centro. Reclin\u00e9 hacia adelante el asiento delantero del conductor y me introduje en los asientos traseros sin importarme el polvo que acumulaban. Contempl\u00e9 el frontal del coche con el peque\u00f1o cuadro de se\u00f1alizaciones presidido por la esfera redonda del cuentakil\u00f3metros, que llegaba hasta los 120 kil\u00f3metros por hora. A un\u00a0 lado ten\u00eda el marcador del aceite y al otro el de la temperatura del motor, que siempre fue uno de sus mayores problemas.<\/p>\n<p>Me baj\u00e9 ilusionado para abrir el port\u00f3n trasero y ver el motor que parec\u00eda como de juguete. Me llam\u00f3 la atenci\u00f3n la tapa de pl\u00e1stico marr\u00f3n de las buj\u00edas, de la que sal\u00edan sus cables negros correspondientes. Parec\u00eda mentira c\u00f3mo ese peque\u00f1o motor fuera tan resistente y ese coche representase el de toda una generaci\u00f3n en los inicios de la motorizaci\u00f3n en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Fui de nuevo abrir la puerta delantera del coche y me sent\u00e9 en el asiento del conductor poniendo la llave en el arranque. Dud\u00e9 si darle al contacto para evitar la sensaci\u00f3n frustrante de que no arrancase por las bater\u00edas, pero me hab\u00edan dicho que todo estaba revisado. Saqu\u00e9 a tope el bot\u00f3n del aire, como me hab\u00edan advertido, y gir\u00e9 la llave con inquietud pero con decisi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a1Arranc\u00f3!.. El seiscientos arranc\u00f3 como impert\u00e9rrito, era una maravilla. Puse las manos al volante y cerr\u00e9 los ojos. No pensaba en nada, solo ve\u00eda im\u00e1genes de mi t\u00edo Carlos a la vez que retumbaba en mi coraz\u00f3n el sonido inconfundible del ruido del motor del Seat 600, mientras que unas l\u00e1grimas resbalaban suavemente por mis mejillas.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hac\u00eda mucho tiempo que no sab\u00eda nada de mi t\u00edo Carlos, aunque el recuerdo que tengo de \u00e9l siempre se mantuvo ligado a mi infancia cuando sub\u00eda a su coche antiguo, un Seat seiscientos que conservaba de su juventud y en el que nos sub\u00eda a los mas peque\u00f1os para regocijo de todos. 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