{"id":326,"date":"2013-10-22T05:55:13","date_gmt":"2013-10-22T05:55:13","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.lasprovincias.es\/milpiruetas\/?p=326"},"modified":"2013-10-22T05:55:13","modified_gmt":"2013-10-22T05:55:13","slug":"mirarte-a-los-ojos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/milpiruetas\/2013\/10\/22\/mirarte-a-los-ojos\/","title":{"rendered":"Mirarte a los ojos"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/twitter.com\/FaniFdezPat\" rel=\"external nofollow\">Seguir a @FaniFdezPat<\/a>\u00a0.<\/p>\n<p>Todo ten\u00eda un precio. De usar y tirar. Nada perviv\u00eda. Viv\u00eda en un mundo recubierto de mil capas bajo las que yac\u00eda aplastada su autenticidad. Si alguna vez la tuvo. Como la de aquel guisante de cuento bajo monta\u00f1as de colchones en donde lo \u00fanico verdadero era el guisante. Ya ni siquiera las princesas lo eran.<\/p>\n<p>El mercadeo la recubri\u00f3 de condiciones de venta, la necesidad de agradar de atractivos postizos superpuestos, telas brillantes y luces estridentes. Intentaba cumplir objetivos escurridizos que exig\u00edan adaptarse sin ni siquiera saber a qu\u00e9. Posibilismos, respeto por todo y por todos y gusto manifiesto por nada. Esta ma\u00f1ana se hab\u00eda vestido lo m\u00e1s impersonalmente posible para no llamar la atenci\u00f3n en el trabajo y se hab\u00eda mirado a los ojos. Hoy le hab\u00eda dado tiempo a retocarse. Y no se conoci\u00f3 al menos tal cual se recordaba desde la \u00faltima vez que se escrut\u00f3 con detenimiento. De cerca y de lejos. Inclin\u00e1ndose ligeramente y retrocediendo ante el espejo descubri\u00f3 huellas palpables de lo vivido en su rostro -curioso- y cierto moh\u00edn adusto asomando en un gesto al parecer imborrable e inmaquillable.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 te sucede?&#8230; Tienes mala cara hoy.<br \/>\n-\u00daltimamente no duermo bien. Esta ma\u00f1ana no encontraba mis gafas de sol. No recuerdo en donde las dej\u00e9.<br \/>\n-Toma, te presto las m\u00edas. Pero haz algo con esa cara por lo que m\u00e1s quieras, que esta tarde vienen los de la oficina de Madrid.<\/p>\n<p>Hablan. Lee sobre una fant\u00e1stica exposici\u00f3n de <strong>Paul Klee<\/strong> en Londres que sue\u00f1an con ver con otro compa\u00f1ero, una cr\u00edtica de la &#8216;Casa de mu\u00f1ecas&#8217; en el <strong>Rialto<\/strong> y algo por encima la programaci\u00f3n de <strong>La Ciudad de las Artes y las Ciencias<\/strong> a la que renunciar\u00e1 nuevamente con el mismo dolor antiguo de los \u00faltimos a\u00f1os. Nadie la nombra hoy. A la crisis. T\u00fa lo acabas de hacer. Est\u00e1n frente a frente en un bar almorzando, mirando a trav\u00e9s del ventanal las dos solas porque hoy no ha venido Juan, el de Recursos Humanos. Ven pasar a la gente y dice que ya casi nadie se mira a los ojos por la calle, ni siquiera en las tiendas, el parque o el bar. Puede resultar peligroso, ya se sabe. Mera protecci\u00f3n. Solar.<\/p>\n<p>Salen. Las gafas de su compa\u00f1era le est\u00e1n grandes y se las va recolocando mientras vuelven a la oficina que est\u00e1 justo al otro lado de la calle. Le llama la atenci\u00f3n&#8230; \u00bfQu\u00e9 es lo que le hab\u00eda llamado la atenci\u00f3n?. Ah s\u00ed, aquella mujer&#8230; y ese se\u00f1or&#8230; Suena un <strong>viol\u00edn<\/strong> provocadoramente en una acera inundando la grisura asf\u00e1ltica con su hacer. Se atreve a revolotear por los aires escuchando unos breves segundos y se obliga a aterrizar forzosamente. \u00bfA\u00fan quedan <strong>m\u00fasicos callejeros<\/strong>?. <a href=\"http:\/\/ccaa.elpais.com\/ccaa\/2013\/10\/16\/valencia\/1381949799_166049.html\" rel=\"external nofollow\">\u00bfY no los multan por contaminaci\u00f3n ac\u00fastica para que desaparezcan?<\/a>. Nunca le niega una moneda a un m\u00fasico. Y recuerda que de ni\u00f1a estuvo a punto de elegir el viol\u00edn. Ahora lo toca su hija. Un d\u00eda se lo pidi\u00f3 un momento y se lo puso sobre su hombro, entre el coraz\u00f3n y el o\u00eddo, recostando la cabeza. Lo hizo sonar. Y vibr\u00f3.<\/p>\n<p><a href=\"\/milpiruetas\/wp-content\/uploads\/sites\/25\/2013\/10\/violiniste-al-carrer.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-327\" title=\"violiniste al carrer\" src=\"\/milpiruetas\/wp-content\/uploads\/sites\/25\/2013\/10\/violiniste-al-carrer.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"219\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.lasprovincias.es\/wp-content\/uploads\/sites\/25\/2013\/10\/violiniste-al-carrer.jpg 640w, https:\/\/static-blogs.lasprovincias.es\/wp-content\/uploads\/sites\/25\/2013\/10\/violiniste-al-carrer-300x220.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><br \/>\nSe quita las gafas en el ascensor. Se sienta ante el ordenador -tiene que regar el cactus-, e intenta concentrarse. Y sin casi darse cuenta mira por la ventana y se olvida de lo que realmente estaba pensando, de que alguna vez mir\u00f3 con nitidez algo de colores puros y limpios como la piel fresca, rugosa y verde intenso de aquel guisante. Como aquel viol\u00edn o una pintura de Paul Klee, una vez, en Roma. De cuando el mundo se ofrec\u00eda entero ante sus ojos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seguir a @FaniFdezPat\u00a0. Todo ten\u00eda un precio. De usar y tirar. Nada perviv\u00eda. Viv\u00eda en un mundo recubierto de mil capas bajo las que yac\u00eda aplastada su autenticidad. Si alguna vez la tuvo. Como la de aquel guisante de cuento bajo monta\u00f1as de colchones en donde lo \u00fanico verdadero era el guisante. 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