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	<title>Nos lo hemos leídoasesinatos &#8211; Nos lo hemos leído</title>
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		<title>Cuando a Hitchcock se le caían las tetas</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Jan 2013 18:49:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Burguera</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Firmas invitadas]]></category>
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		<description><![CDATA[MIGUEL A. HOYOS Periodista de RTVE BETIBÚ Claudia Piñeiro Alfaguara. 345 páginas &#160; &#8220;Hitchcock es una mujer que vive en Buenos aires&#8221;, dice, de Claudia Piñeiro, Antonio D&#8217;Orrico. Lo dice en El Corriere della Sera. Definitivamente los italianos son unos exagerados. O D&#8217;Orrico quería ligar. Aunque no sé si llamarla Hitchcock es hacerle un favor. [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>MIGUEL A. HOYOS</strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Periodista de RTVE</strong></p>
<p>BETIBÚ</p>
<p>Claudia Piñeiro<a href="/noslohemosleido/wp-content/uploads/sites/15/2013/01/Betibu.jpg"><img loading="lazy" class="alignright size-medium wp-image-544" title="Betibu" src="/noslohemosleido/wp-content/uploads/sites/15/2013/01/Betibu.jpg" alt="" width="182" height="300" /></a></p>
<p>Alfaguara.</p>
<p>345 páginas</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8220;Hitchcock es una mujer que vive en Buenos aires&#8221;, dice, de Claudia Piñeiro, Antonio D&#8217;Orrico. Lo dice en El Corriere della Sera. Definitivamente los italianos son unos exagerados. O D&#8217;Orrico quería ligar. Aunque no sé si llamarla Hitchcock es hacerle un favor. En todo caso Hitchcock no parecía muy preocupado por que, pasados los cincuenta, se le cayeran las tetas y el culo. Y sin esa preocupación que no es ni superficial ni frívola, sino existencial, sin esa preocupación no se entiende este libro.</p>
<p>Algo tiene este libro de Hitchcock, porque Piñeiro es una habilidosa escritora de novela de asesinatos (que no novela negra), y una habilidosa observadora, con eso que llaman &#8220;psicología&#8221;. pero esta novela no se fija en los asesinos, como haría Hitchcock, sino en los investigadores. Los asesinos y hasta los crímenes son una excusa para hablar de los investigadores. Y los investigadores son periodistas. Ya hemos llegado. Esta novela habla de crímenes y periodismo, que hoy por hoy se solapan. Y habla mucho de periodismo. No lo quise decir al principio para no espantarles.</p>
<p>Hay un periodista de oficio apartado de la sección que le corresponde por arbitrarios criterios del director y sobre todo, porque es molesto; hay un jovencito elevado a la categoría de responsable en una sección que no le corresponde por arbitrarios criterios del director, y sobre todo porque es dócil; y hay una escritora en dique seco por un amor desafortunado. La escritora ronda los cincuenta, esa edad en la que todo se cae. Los cuarenta es la edad del derribo, los cincuenta, la de la reconstrucción.</p>
<p>Hasta aquí los elementos verosímiles. A partir de aquí empiezan los inverosímiles: el joven de policiales (el pibe de policiales) elige ser discípulo del viejo periodista desterrado (improbable, ningún joven periodista de hoy quiere ser discípulo de nadie. Ya no hay discípulos y así, por omisión, se ha acabado con los maestros). La escritora vuelve a sentir cosas y el grupo, curioso grupo, va desvelando toda la trama criminal con algún truco literario demasiado obvio.</p>
<p><strong>VALORACIÓN:</strong> No es la novela del siglo. Es muy objetable. Pero muy entretenida, bastante honesta, digna e interesante. Está bien construida, aunque Hitchcock no aparezca ni en cameo. Habla de periodismo, acertadamente, es crítica, mucho, y aún así se queda corta. Pero plantea más o menos el estado de la cuestión, de la cuestión que es similar  en España, en Argentina y mucho me temo que hasta en Mongolia. Habla de la Argentina. Y de llegar a los 50 años, y eso de lo más interesante: la sinceridad con que se mira y se explica una mujer de cincuenta que sigue siendo atractiva y sigue sintiendo todo: deseo y soledad y necesidad de que la deseen. Y habla de enamorarse como un bobo y como una boba. Que sí, que vale la pena leerla.</p>
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		<title>Fred tiene el control</title>
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		<pubDate>Mon, 14 May 2012 16:47:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Burguera</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Novedades]]></category>
		<post_tag><![CDATA[asesinatos]]></post_tag>
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		<post_tag><![CDATA[relatos breves]]></post_tag>

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		<description><![CDATA[FLUYE EL SENA Fred Vargas Siruela 136 páginas 15 euros Tres relatos del comisario Adamsberg, reunidos en este libro y publicados anteriormente (finales de los años 90 y principios de la década pasada) en revistas francesas. &#8216;Salud y libertad&#8217; desarrolla la investigación de unas misteriosas cartas aparecidas a la vez que se instala frente a la comisaría [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>FLUYE EL SENA</p>
<p>Fred Vargas</p>
<p>Siruela</p>
<p>136 páginas 15 euros</p>
<p>Tres relatos del comisario Adamsberg, reunidos en este libro y publicados anteriormente (finales de los años 90 y principios de la década pasada) en revistas francesas. &#8216;Salud y libertad&#8217; desarrolla la investigación de unas misteriosas cartas aparecidas a la vez que se instala frente a la comisaría un vagabundo. Otro sin techo es el testigo de una violenta muerte en &#8216;Cinco francos unidad&#8217;, mientras que &#8216;La noche de los brutos&#8217; es un sórdido cuento de Navidad con el Sena como principio y fin de la historia.</p>
<p>VALORACIÓN: Siruela aprovecha la demanda de todos los &#8216;yonquis&#8217; que Fred Vargas deja a su paso. Los adictos a sus novelas detectivescas precisan de material, y en este caso se tratan de tres relatos breves pero intensos. Una vez se supo en España de quién y cómo se las gasta Fred, los incondicionales a las historias de la escritora aumentan inexorablemente. La razón es que domina la historia, los personajes, el tiempo&#8230; es la ama de su prosa y de la atención del lector. Adamsberg no se deja contaminar por el ambiente que le rodea. Es casi un sentimental escéptico, un tipo duro y blando que contrasta con los graníticos Harrys y Humphreys. Ni es un salvaje ni un amargado. Quizá esté triste. Me apropio de un interesante razonamiento de Savater, que distingue entre cierta novela negra en la que el malo es un industrial, una multinacional o cualquier otro ente del poderoso capitalismo, y esa otra novela con crímenes de por medio en la que un detective protagoniza la historia en función de su personalidad y poder de deducción. Eso es lo que ocurre con Adamsberg, sin perder de vista la crónica social. Vargas <a href="/noslohemosleido/wp-content/uploads/sites/15/2012/05/Vargas.jpg"><img loading="lazy" class="alignright size-full wp-image-406" title="Vargas" src="/noslohemosleido/wp-content/uploads/sites/15/2012/05/Vargas.jpg" alt="" width="150" height="234" /></a>sitúa a su comisario en ambientes duros, de un París alejado de la Place Vendome. Lo coloca en espacios franceses, con identidad, pero impíos, y él sale victorioso y el lector divertido, que es de lo que se trata. &#8216;Cinco francos unidad&#8217; es la narración menos convencional de las tres, dentro del brillante tono general. Para los que les gustan las novelas de detectives o la novela negra, Vargas es un referente.</p>
<p style="text-align: right;">BURGUERA</p>
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		<title>Poco verosímil</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Feb 2011 17:23:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Burguera</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Novedades]]></category>
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		<description><![CDATA[LA ABADÍA DE LOS CRÍMENES Antonio Gómez Rufo Planeta 21.50 euros 388 páginas Recuerda Enrique Vila-Matas en &#8216;París no se acaba nunca&#8217; el escalofrío que recorrió su cuerpo cuando Marguerite Durás le anotó en un papel varias instrucciones útiles para escribir novelas. Se trata de trece puntos donde se recuerda la necesidad de evitar problemas [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>LA ABADÍA DE LOS CRÍMENES</p>
<p>Antonio Gómez Rufo</p>
<p>Planeta</p>
<p>21.50 euros</p>
<p>388 páginas</p>
<p><a href="/noslohemosleido/wp-content/uploads/sites/15/2011/02/abadia1.jpg"><img loading="lazy" class="alignright size-medium wp-image-54" src="/noslohemosleido/wp-content/uploads/sites/15/2011/02/abadia1.jpg" alt="" width="201" height="300" srcset="https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/15/2011/02/abadia1.jpg 1225w, https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/15/2011/02/abadia1-201x300.jpg 201w, https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/15/2011/02/abadia1-768x1145.jpg 768w, https://static-blogs.lasprovincias.es/wp-content/uploads/sites/15/2011/02/abadia1-687x1024.jpg 687w" sizes="(max-width: 201px) 100vw, 201px" /></a>Recuerda Enrique Vila-Matas en &#8216;París no se acaba nunca&#8217; el escalofrío que recorrió su cuerpo cuando Marguerite Durás le anotó en un papel varias instrucciones útiles para escribir novelas. Se trata de trece puntos donde se recuerda la necesidad de evitar problemas de estructura, la importancia de la unidad y la armonía&#8230; en el punto sexto se apunta la importancia de la versosimilitud, y en el décimo tercero, la necesidad de atender los registros lingüísticos. Y todo esto viene a cuento de que la nueva novela de Antonio Gómez Rufo elude estos dos últimos puntos. Es poco creíble y los registros lingüísticos utilizados no parecen los más acordes con las situaciones que se narran. En fin. La novela es una historia de intriga, se titula (excepto en el uso del genitivo como el plural &#8216;de los crímenes&#8217;) como Eco aseguró que tenía pensado titular &#8216;El nombre de la rosa&#8217; (&#8216;La abadía del crimen&#8217;), la protagonista es una monja investigadora que emplea la lógica y el escepticismo para desenmascarar una serie de crímenes acontecidos en un convento situado en las faldas de una montaña, y también hay veneno por medio, y también se desarrolla durante el medievo y hasta la editorial pretende sugerir que la novela sigue la senda marcada por la gran obra literaria de Eco. Desgraciadamente, no es así. La presencia de Jaume I metido a investigador es, como poco, extravagante. Las insinuaciones sobre el nacionalismo catalán en el arranque del siglo XIII tampoco son cronológicamente oportunas. Los capítulos dedicados a las conversaciones entre las damas de compañía y la reina Leonor de Castilla no terminan de casar en una historia de crímenes, más allá de un guiño a las lectoras gustosas de lo que se puede denomina &#8216;conversaciones entre mujeres&#8217;. Las píldoras de divulgación de hechos históricos interrumpen una trama que tarda en arrancar para tratarse de una novela de intriga en la que los culpables quedan señalados casi desde el principio.</p>
<p>VALORACIÓN: El autor se lanza a la novela de intriga con un poquito de historia, otro poco de amor y un toque político, pero el intento no está muy bien resuelto. No está mal escrita, ni mucho menos, pero da la sensación de que el autor no está cómodo con la historia, como si se tratase de un encargo. La intriga queda solapada por un final previsible. Quizá no sea así, y la historia narrada nace de las entrañas y la convicción literaria de Gómez Rufo, pero la sensación que da es de poca verosimilitud, de experimento fallido por parte de un escritor con oficio que, en este caso, no logra un producto convincente.</p>
<p style="text-align: right">BURGUERA</p>
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