{"id":727,"date":"2013-12-09T19:15:44","date_gmt":"2013-12-09T19:15:44","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.lasprovincias.es\/noslohemosleido\/?p=727"},"modified":"2013-12-09T19:15:44","modified_gmt":"2013-12-09T19:15:44","slug":"el-hombre-al-que-no-interesaba-decir-no","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/noslohemosleido\/2013\/12\/09\/el-hombre-al-que-no-interesaba-decir-no\/","title":{"rendered":"El hombre al que no interesaba decir &#039;no&#039;"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><strong>Ildefonso Rodr\u00edguez<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Periodista y doctor en Filosof\u00eda<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>@IRod73<\/strong><\/p>\n<p>ALBERT SPEER. MEMORIAS<\/p>\n<p>Albert Speer<a href=\"\/noslohemosleido\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2013\/12\/ACA0051.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-full wp-image-728\" title=\"ACA0051\" src=\"\/noslohemosleido\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2013\/12\/ACA0051.jpg\" alt=\"\" width=\"189\" height=\"276\" \/><\/a><\/p>\n<p>El Acantilado<\/p>\n<p>936 p\u00e1ginas<\/p>\n<p>29 euros<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hay ciertos personajes que mandan a otros escribirles las memorias. Porque ese otro escribe mejor, porque tiene mejores ideas y m\u00e1s fantas\u00eda o simplemente porque el interesado no tiene tiempo para tonter\u00edas que no den dinero. No es este el caso que nos ocupa. El protagonista de estas memorias tuvo veinte a\u00f1os para escribirlas sin que nada ni nadie le molestara o distrajera, tuvo veinte a\u00f1os para confesar sus cr\u00edmenes, para confesarse, para hacer un exhaustivo examen de conciencia. Albert Speer, ministro de Hitler, estuvo encerrado en la prisi\u00f3n berlinesa de Spandau desde 1948 a 1968 purgando sus culpas de pertenencia y responsabilidad a un r\u00e9gimen dictatorial y brutal que amenaz\u00f3 con cambiar por completo la historia y la cultura de occidente. Fue el \u00fanico acusado que no fue condenado a muerte en los juicios de Nuremberg contra los jerarcas nazis. Alguien as\u00ed, por supuesto, tiene algo que contar, tiene algo que contarnos y algo de lo que explicarse. Sin embargo el inter\u00e9s de estas memorias es indirecto, es decir no nos interesa tanto lo que el autor cuenta de \u00e9l mismo, al fin y al cabo un gris tecn\u00f3crata, funcionario y cumplidor de su deber, sino lo que cuenta de otros, lo que sabe de otros, otros m\u00e1s importantes que nunca pudieron escribir sus memorias porque se suicidaron o fueron ejecutados sin que les diera tiempo a exponer argumentos profundos y reflexionados. En este caso el verdadero protagonista de las memorias de Speer es su valedor, su protector, su gu\u00eda, su empleador, su jefe: Adolf Hitler.<\/p>\n<p>El arquitecto de Mannheim nos presenta desde dentro, desde la intimidad y el trato diario al mayor tirano genocida que han dado los 5.000 a\u00f1os de historia de la humanidad. La diligencia y competencia en su trabajo abri\u00f3 las puertas de la Canciller\u00eda a Speer que de inmediato qued\u00f3 cautivado por la personalidad de su jefe, el hombre que dirig\u00eda con mano de hierro y entonces un \u00e9xito inesperado el destino de Alemania. De dise\u00f1arle su despacho personal Speer pas\u00f3 a convertirse en el arquitecto encargado por el dictador para construir un nuevo Berl\u00edn, una ciudad megal\u00f3mana, desmesurada, acorde con la posici\u00f3n de deb\u00eda tener el imperio germ\u00e1nico en el a\u00f1o 1950. La mente de Speer se llen\u00f3 de c\u00fapulas enormes, avenidas interminables, palacios inmensos y estatuas gigantescas a la mayor gloria de los futuros vencedores. Aquel proyecto irrechazable para cualquier arquitecto hizo que Speer le vendiera su alma al diablo y entrara en el c\u00edrculo \u00edntimo del f\u00fchrer y esto es quiz\u00e1 lo m\u00e1s interesante del libro, la descripci\u00f3n de ese c\u00edrculo que dibuja como caprichoso, aleatorio, superficial, sin profundidad en las relaciones, una cohorte de aduladores que buscan el favor del poderoso, entrar en su campo visual para que no se olvide de ellos y en el que es muy sencillo caer en desgracia por nimiedades, envidias o simples males de ojo. Tal y como ocurri\u00f3 con Speer que cuenta de forma pat\u00e9tica c\u00f3mo no dorm\u00eda por las noches preocupado porque Hitler le ignoraba. Muy interesantes son tambi\u00e9n las narraciones de los juegos de poder, de los contrapesos, de las influencias y celos que caracterizaban las altas instancias del r\u00e9gimen, todo un tratado de maquiavelismo en versi\u00f3n germ\u00e1nica.<\/p>\n<p>Tan volubles y superficiales eran las relaciones entre los jerarcas nazis que Speer, cuenta \u00e9l mismo, particip\u00f3 en una conspiraci\u00f3n para asesinar a un Hitler cuya palabra era ley en todas las circunstancias desde la arquitectura hasta la guerra pasando por el arte, el periodismo o el simple cuchicheo.<\/p>\n<p>Speer era un hombre atormentado que vivi\u00f3 martirizado por una relaci\u00f3n de amor odio hacia alguien que le protegi\u00f3, le ensalz\u00f3 y le nombr\u00f3 su ministro de armamentos y que al mismo tiempo estaba llevando a Alemania al desastre absoluto cobr\u00e1ndose en el camino millones y millones de vidas. Speer revela que trat\u00f3 de sabotear desde su puesto de responsable la industria armament\u00edstica de su pa\u00eds con la intenci\u00f3n de acortar la guerra, la barbarie irracional a la que su propio pueblo estaba siendo sometido por su m\u00e1ximo valedor.<\/p>\n<p>Tras leer sus memorias concluimos que Speer estuvo implicado como responsable en una de las mayores tragedias de la humanidad y sin embargo se trasluce de su lectura que era un hombre inteligente, sensato, que bajo su prisma tan solo cumpl\u00eda con su trabajo y que trat\u00f3 de hacerlo lo mejor posible para obtener el reconocimiento de sus superiores. Un hombre que amaba a su mujer, a sus hijos, a la naturaleza y que hubiera actuado de igual modo si le hubieran dicho que su trabajo consist\u00eda en construir escuelas para ni\u00f1os desfavorecidos u hospitales para ancianos enfermos. Un Speer que pas\u00f3 de imaginar un Berl\u00edn apote\u00f3sico nacido de su ingenio a contemplar un Berl\u00edn arrasado y destruido por la locura de un iluminado o por la complacencia de aquellos que nunca supieron o les interesaba decirle que \u201cno\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ildefonso Rodr\u00edguez Periodista y doctor en Filosof\u00eda @IRod73 ALBERT SPEER. MEMORIAS Albert Speer El Acantilado 936 p\u00e1ginas 29 euros &nbsp; &nbsp; Hay ciertos personajes que mandan a otros escribirles las memorias. 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