{"id":854,"date":"2015-01-25T17:41:15","date_gmt":"2015-01-25T17:41:15","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.lasprovincias.es\/noslohemosleido\/?p=854"},"modified":"2015-01-25T17:41:15","modified_gmt":"2015-01-25T17:41:15","slug":"apologia-de-la-amargura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/noslohemosleido\/2015\/01\/25\/apologia-de-la-amargura\/","title":{"rendered":"Apolog\u00eda de la amargura"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><strong>ILDEFONSO RODR\u00cdGUEZ<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Periodista, profesor\u00a0y doctor en Filosof\u00eda<\/p>\n<p>EN LA ORILLA<\/p>\n<p>Rafael Chirbes<\/p>\n<p>Anagrama<a href=\"\/noslohemosleido\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2015\/01\/orilla.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-medium wp-image-855\" title=\"Maquetaci\u0097n 1\" src=\"\/noslohemosleido\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2015\/01\/orilla.jpg\" alt=\"\" width=\"190\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.lasprovincias.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2015\/01\/orilla.jpg 1653w, https:\/\/static-blogs.lasprovincias.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2015\/01\/orilla-768x1207.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 190px) 100vw, 190px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En Valencia, los chavales m\u00e1s d\u00edscolos y traviesos, tienen una escatol\u00f3gica costumbre que consiste en meter un petardo en el centro de un excremento perruno y hacerlo estallar. La gracia es regresar de inmediato al centro de los hechos y comprobar c\u00f3mo ha quedado todo impregnado de la materia innombrable. Pues bien, Chirbes, como buen valenciano, parece que con su libro En la orilla ha realizado la misma gamberrada solo que en esta ocasi\u00f3n el continente de su petardo ha salpicado a todo el g\u00e9nero humano. El escritor de Tavernes presenta un cuadro duro y dram\u00e1tico de lo que significa ser hombre. Es sin duda un ejercicio pesimista, demasiado. Los personajes en la pluma de Chirbes no son m\u00e1s que seres atormentados, estafados, enga\u00f1ados y que\u00a0 a la vez atormentan, enga\u00f1an y estafan. Incapaces de mantener relaciones honestas con sus semejantes fracasan estrepitosamente en su vida sentimental, laboral, familiar y social. No hay resquicios a tanto desasosiego y rencor, a tanta pesadumbre y amargura. No queda ni una grieta por la que pueda entrar alg\u00fan rayo de sol esperanzador. Tanto es el pesimismo que no queda m\u00e1s remedio que todo empiece y\u00a0 termine con la muerte en un ciclo vital cerrado, materialista y sin sentido, como en la propia novela de Chirbes. La excusa para comenzar el discurso es la situaci\u00f3n actual de Espa\u00f1a, inmersa en una grave crisis econ\u00f3mica y social desencadenada por no haber sabido parar a tiempo, puesta en marcha por el apetitivo voraz e insaciable del ser humano, animal explotador, ego\u00edsta y ambicioso que termina por desencadenar su propia ruina. Pero lo importante es que m\u00e1s que de econom\u00eda y finanzas de lo que escribe y presenta este premio nacional de narrativa es del car\u00e1cter complicado, rencoroso y maligno de esta Espa\u00f1a cainita en la que todos son enemigos de todos y las relaciones interpersonales est\u00e1n dominadas por la envidia del pobre, la soberbia del poderoso, el utilitarismo del mediocre y el amor al \u00fanico dios dinero por todos ellos. A pesar de estar situada en un tiempo contempor\u00e1neo, Chirbes se remonta, como no, hasta la guerra civil espa\u00f1ola de 1936-1939, como el origen de todo mal, como caja de pandora abierta por unos militares que pusieron sobre el tapete toda la mala leche que conten\u00eda Espa\u00f1a entre unos y otros y que seg\u00fan parece y se desprende de esta lectura sigue esparci\u00e9ndose por todos los lados casi cien a\u00f1os despu\u00e9s. Tela de tiempo. En cuanto al escenario, Chirbes no lo nombra expl\u00edcitamente pero por las pistas y nombres propios que publica se sit\u00faa en la marjal cerca de la costa que existe entre las provincias de Valencia y Alicante, limitada por el Montg\u00f3 y las sierras de La Safor. All\u00ed este marjal, zona pantanosa, cenagosa y complicada guarda en su interior todos los pecados de los habitantes que la circundan que nunca han dudado en echar al agua estancada todos los frutos de sus pecados durante generaciones. Ahora salen a la superficie porque aunque est\u00e9n en el fondo del agua no desaparecen.<\/p>\n<p>M\u00e1s que una novela, lo que propone Chirbes es un ensayo sobre la condici\u00f3n humana con la excusa de la crisis econ\u00f3mica, m\u00e1s que acci\u00f3n y misterio lo que encontramos es una serie larga de mon\u00f3logos interiores mediante los cuales los personajes van manifestando todo el dramatismo de sus propias vidas, unas vidas marcadas por el fracaso a todos los niveles, ya que los que triunfan y se enriquecen lo hacen a costa del enga\u00f1o y de la explotaci\u00f3n, de la mentira y la superficialidad para descubrir al final que no queda nada. Chirbes solo nos describe una parte del ser humano, la oscura y deja un gran poso de sordidez y desesperanza. Al acabar la lectura solo puede invadir el pesimismo vital y la sospecha contra todo y todos. Una conclusi\u00f3n falsa y peligrosa. El ser humano es mucho m\u00e1s que esa parte que describe Chirbes en la novela, que parece que a su juicio es la \u00fanica o al menos es la impresi\u00f3n que da. Si de algo vive el ser humano es precisamente de la esperanza y del amor, de la ilusi\u00f3n y el optimismo. Eso es lo que vale la pena y lo que olvida el autor en este texto propio de las tesis antropol\u00f3gicas del cineasta David Lynch.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ILDEFONSO RODR\u00cdGUEZ Periodista, profesor\u00a0y doctor en Filosof\u00eda EN LA ORILLA Rafael Chirbes Anagrama &nbsp; En Valencia, los chavales m\u00e1s d\u00edscolos y traviesos, tienen una escatol\u00f3gica costumbre que consiste en meter un petardo en el centro de un excremento perruno y hacerlo estallar. 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