Peligro de muerte sin ir a 200 km/h y dos tontos en una rotonda | Nyas Coca - Blogs lasprovincias.es

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Paco Huguet

Nyas Coca

Peligro de muerte sin ir a 200 km/h y dos tontos en una rotonda

Hubo un tiempo en que la mayoría de las cosas turbias, las cosas feas y malas de la vida, parecían ocurrir con nocturnidad. No hace mucho se habló del penoso ejemplo del tonto de Talavera y otros idiotas de la noche. Ahora, de día, cualquier españistaní de bien que trate de alejarse de la mala gente lo tiene un poco más difícil. Basta con ir en coche a trabajar, o a donde sea, y un mal gesto con uno o dos deditos, una mirada ceñuda o un toque de claxon demasiado largo para que se líe parda-pardísima.

Empecemos por el caso, quizá de risa aunque en realidad no lo es en absoluto, de los dos chavales peléandose en plan posición de la garza de ‘Karate Kid‘ o ‘Kung Fu’. La pelea ocurrida en Mijas, cuyos motivos no han quedado aclarados, es un ejemplo de que la mala educación, la falta general de civismo y, ¿por qué no? ser un poquito descerebrado y ver demasiada telebasura llevan a mostrar lo más bajuno del ser humano.

Como en esta nuestra Españistán las cosas se toman muy a cachondeo, la primera reacción ha sido un torrente de bromas y de burlas. Parodias con videojuegos, películas y demás como ‘Street Fighter’ y ‘Mortal Combat’. Muchos chistes ha habido sobre los dos jóvenes y sus posturitas de luchadores callejeros. Ahora bien, la Policía Local de Mijas ha dudado incluso de que se trate de una pelea real. Así lo ha recogido el diario malagueño SUR.

Es decir, que los ‘street fighters‘ (luchadores callejeros) podrían haber simulado la pseudorreyerta, probablemente, sólo para hacer el tonto en vídeo. Conste que en Nyas coca! nos parece más una parodia que una pelea por tráfico de verdad.

El problema es que, poniéndonos más serios, hay casos que acaban en tragedia. Recordarán lo ocurrido la semana pasada cuando un anciano murió a raíz de ser golpeado por un conductor al que había recriminado su peligrosa conducción en Torrejón de Ardoz (Madrid). Antes que nada y por hacer autocrítica en los medios, no dejemos de lado la inexactitud de titulares como “mata de un puñetazo…”. Según parece, la víctima murió del golpe en la cabeza que sufrió al caer por el puñetazo. El asunto es suficientemente grave como para que no sea necesario exagerar lo ocurrido con “mata de un puñetazo”, aunque en sentido estricto realmente fuera el puñetazo el causante de la muerte.

En todo caso, para evitar malinterpretaciones: lo que demuestra este caso es que hay gentuza españistaní que se dedica a bajar del coche y dar un puñetazo a la persona, mayor, que recrimina una mala acción en un lugar público. Lo normal tendría que ser eso, que una persona cabal (el hombre de 81 fallecido) afee la conducta al quinqui de turno, en este caso, un joven de 18 años que según parece iba como loco con el coche.

Presunto homicida del anciano en un paso de peatones de Torrejón de Ardoz El problema es que entre la “ridícula” o “surrealista” pelea de Mijas (así se la han llamado en medios digitales ¡deportivos!) y la muerte de una persona, como la de Torrejón, hay una línea muy fina. Un mal golpe, una mala caída o una indeseada y súbita subida de pulsaciones y… adiós muy buenas. Consecuencias irreparables. Lamentablemente, vemos casos parecidos demasiado a menudo.

Volvamos al asunto de Torrejón, porque los testigos ha declarado haber visto cómo el joven conductor huía en su coche acompañado por una mujer que, imaginamos que por la edad, fue tomada por su madre. O su novia, según las diferentes versiones. Horas después del suceso y, cuando ya se había conocido y difundido el resultado de homicidio y la Policía ya lo había identificado, el presunto agresor se ‘entregó. Que vaya entrega, por otra parte. Porque el procesado se ‘entregó’ un poco a su manera. No declaró ni identificó a su acompañante (que también podría haber cometido algún que otro delito), diciendo que era una prostituta. No vamos a entrar en si esto convierte al supuesto homicida en una cosa u otra. Ya fuera o no su madre, o su pareja, la que iba de copiloto.

Para reflexionar también es la versión dada después por el padre. Lógicamente, coincide con la del hijo. Que no le dio un puñetazo, aunque igual, dice, sí le empujó. Y que le pidió, no sabemos si amablemente, que se apartara pero el anciano le dio con el bastón al coche y amagó con darle a él. Que el hombre, de 81 años, empezó a insultarle por ser gitano. Y a partir de ahí, trata de en cierto modo justificar lo ocurrido (un homicidio doloso, según la primera imputación) como reacción ante un acto de racismoNyas coca! toma castaña!).

Veremos, porque la tecnología (esta vez con un buen fin) parece que ha permitido que los testigos fotografiaran y grabaran al agresor. Otras veces, lamentablemente, se han usado como excusa para vejar a las víctimas. Esta es la agresiva sociedad que tenemos.

 

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Me escuece Españistán. Si me pinchan no me sale horchata.

Sobre el autor

Blog personal sobre cosas útiles, reflexiones superfluas y opiniones varias sobre actualidad social, política choricera, series, libros y demás asuntillos serios y no tanto. De vez en cuando, viajes, escapadas, excursiones y propuestas de ocio.

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