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	<title>Sevilla: ni canta ni baila, pero no se la pierdan | Reinterpretando el mapa - Blogs lasprovincias.es</title>
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		<pubDate>Thu, 01 May 2025 20:19:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Víctor Soriano</dc:creator>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8">
</head><body><p>No recordaba que ya habían pasado cinco años (¡se dice pronto!) sin escribir en este blog. Pero aquí estoy de nuevo, escribiendo mientras preparo el equipaje para la inminente Feria de Abril de Sevilla. Esa ciudad, que huele a azahar y al fino derramado en las casetas, me ha recordado este espacio para hablar del mundo. El bullicio del Real de la Feria —con sus farolillos, caballos engalanados y el son de la música— cuenta decenas de historias. En Sevilla la primavera se vive de noche tanto como de día, y el tiempo se desvanece entre sevillanas y palmas.</p>



<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>Pienso en recorrer las calles efímeras del Real en el barrio de Los Remedios, un entramado de avenidas con nombres de toreros legendarios. Cada año, una nueva ciudad de casetas surge por una semana: arquitectura improvisada de lona y madera, llena de vida y tradición. A un lado se alza la portada majestuosa iluminada por miles de bombillas. Al otro lado, contrastando con las atracciones estridentes de la calle del Infierno, están las luces de la ciudad permanente: la silueta de la Giralda recortada contra el cielo violeta del atardecer y, un poco más lejos, la moderna Torre Sevilla insinuando que la ciudad sigue evolucionando mientras revive sus tradiciones.</p>



<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>La Feria nació en 1847 como mercado de ganado, iniciativa de un vasco y un catalán, y su primera edición se celebró en el Prado de San Sebastián. Pronto los comerciantes se quejaban de que los cantes y bailes interrumpían las negociaciones, y la feria mercantil acabó convirtiéndose en una fiesta popular. Con el tiempo se trasladó al barrio de Los Remedios (1973) y creció hasta rebasar el millar de casetas, perdiendo el ambiente rural para ser plenamente urbana, aunque jinetes y enganches evocan su origen agrícola.</p>



<p>Pienso en todo lo ocurrido en este largo paréntesis. El mundo cambió, hemos tenido pandemia, inundación y hasta apagón, pero la permanencia del efímero Real nos recuerda la continuidad de la vida. La Feria de Abril, tras aquellos silencios forzosos de hace un lustro, sigue brillando. Al compás de un pasodoble, Sevilla susurra que nunca es tarde para retomar el camino. Bajo la luna de abril y entre farolillos, este blog vuelve a cobrar vida al calor festivo de una ciudad que baila, sueña y no olvida.</p>
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