{"id":138,"date":"2020-02-23T19:11:19","date_gmt":"2020-02-23T18:11:19","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/reinterpretandoelmapa\/?p=138"},"modified":"2020-09-07T12:21:10","modified_gmt":"2020-09-07T10:21:10","slug":"invierno-en-nueva-york","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/reinterpretandoelmapa\/2020\/02\/23\/invierno-en-nueva-york\/","title":{"rendered":"Invierno en Nueva York"},"content":{"rendered":"<p>La Gran Manzana es el destino m\u00e1s popular para los europeos fuera del continente y, aunque Nueva York es ideal en cualquier \u00e9poca del a\u00f1o, el invierno es la estaci\u00f3n de menor afluencia tur\u00edstica y con m\u00e1s vida real. No importa que hayan pasado las fiestas navide\u00f1as y con ellas algunos de los atractivos ic\u00f3nicos de los meses fr\u00edos en Manhattan, como la decoraci\u00f3n en la fachada de los grandes almacenes Saks de la Quinta Avenida, pues todav\u00eda se siente cierto ambiente festivo: la iluminaci\u00f3n estacional sigue decorando las calles \u2013al menos, hasta el A\u00f1o Nuevo lunar, como la correcci\u00f3n pol\u00edtica americana obliga a llamar a la festividad china- y la famosa pista de patinaje sobre hielo del Rockefeller Center est\u00e1 abierta hasta la primavera.<\/p>\n<p>Los inviernos de la Ciudad, como la llaman los locales, no son m\u00e1s duros que los de cualquier urbe del interior de Espa\u00f1a y, salvo por alg\u00fan temporal de frio polar de los que tambi\u00e9n sufrimos en este lado del Charco, se puede pasar el d\u00eda callejeando Manhattan sin m\u00e1s abrigo que el que usar\u00edamos en un d\u00eda frio de Madrid. O incluso llegar a pasar calor, bajo las luces incesantes de Times Square, la plaza en la que es de d\u00eda a cualquier hora del d\u00eda.<\/p>\n<p>En cambio, el invierno trae consigo dos magn\u00edficos espect\u00e1culos: las ic\u00f3nicas estampas neoyorquinas nevadas y los lagos helados de Central Park. Adem\u00e1s, se lleva a la mayor\u00eda de los turistas, por lo que atracciones que hay que descartar en los meses de verano o incluso en la primavera y buena parte del oto\u00f1o, como los miradores del Empire State Building o el One World Trade Center \u2013los edificios m\u00e1s altos, respectivamente, del Midtown y el Downtown de Manhattan- son, en cambio, una opci\u00f3n tranquila y divertida de conocer la urbe.<\/p>\n<p>La vida cultural es apasionante en la ciudad que nunca duerme y el invierno nos ofrece disfrutar de la \u00f3pera en uno de los m\u00e1s afamados teatros del mundo: la temporada de la Metropolitan Opera House (conocida como \u2018The Met\u2019), como en la mayor\u00eda de las \u00f3peras, comienza en oto\u00f1o y termina al final de la primavera. Cualquier excusa es buena para escuchar una pieza cl\u00e1sica, con montajes esc\u00e9nicos propios del gusto italiano \u2013del que los neoyorquinos est\u00e1n cerca quiz\u00e1s m\u00e1s por esnobismo que por decisi\u00f3n-, en el auditorio en que se han consagrado todas las grandes voces del panorama internacional.<\/p>\n<p>Pero no solo es \u00f3pera, el trasiego por los escenarios neoyorquinos es incesante y, a la misma hora, puede comenzar una representaci\u00f3n oper\u00edstica, una de ballet y un concierto sinf\u00f3nico, los tres en el mismo complejo: el m\u00edtico Lincoln Center, un espacio de arquitectura moderna y reminiscencias neocl\u00e1sicas, que es el mayor centro art\u00edstico del Nuevo Mundo. Eso sin olvidar los teatros de Broadway, donde se representan los musicales que m\u00e1s tarde llegan salas en Europa, ni el Carnegie Hall, coqueta sala de conciertos que escuch\u00f3 las voces de Maria Callas y Montserrat Caball\u00e9, entre una infinita lista de celebridades.<\/p>\n<p>Un d\u00eda invernal soleado\u00a0 puede comenzar escalando a lo m\u00e1s alto de The Vessel, la \u00faltima atracci\u00f3n neoyorquina. Se trata de una escultura visitable de 46 metros, equivalentes a diecis\u00e9is plantas, que sirve de icono para el barrio m\u00e1s de moda de Manhattan: el reciente Hudson Yards, a\u00fan en construcci\u00f3n, donde se agolpan los rascacielos m\u00e1s rompedores y modernos de la ciudad, frente al r\u00edo (ah\u00ed ya r\u00eda) que le da nombre. Desde all\u00ed, y tras haber visitado el negocio m\u00e1s conocido del chef espa\u00f1ol Jos\u00e9 Andr\u00e9s, un mercado gourmet cuyo nombre (Little Spain) no deja dudas de su avocaci\u00f3n a la gastronom\u00eda ib\u00e9rica, podemos tomar la High Line hacia el sur. Este paseo, una versi\u00f3n neoyorquina de la Promenade Plant\u00e9e parisina, sigue el trazado de una antigua l\u00ednea de ferrocarril elevado, uniendo el Oeste de 30th Street con el inicio del Greenwich Village.<\/p>\n<p>La imagen que todos tenemos de Manhattan es la de la ciudad estresada, con el caf\u00e9 en mano y la pelea por el taxi amarillo en un d\u00eda lluvioso, entre rascacielos. Y es un estereotipo, pero acertado. Esa Nueva York existe, es la del Midtown donde est\u00e1n los grandes bancos comerciales \u2013los de inversi\u00f3n, en cambio, se agolpan al Sur de la isla, alrededor de Wall Street- y los despachos de abogados de los negocios, en los que siempre hay luz en las ventanas (en eso les dir\u00e9, por experiencia, que no hay grandes diferencias con las espa\u00f1olas).<\/p>\n<p>Sin embargo, el Greenwich Village es un barrio tranquilo, de casas bajas con s\u00f3tanos a la inglesa y vecinos an\u00f3nimos paseando a sus perros o llevando a sus hijos al colegio mientras Sarah Jessica Parker, la protagonista de Sexo en Nueva York (<em>Sex at the City<\/em>), aparca su coche frente a su puerta; aunque recientemente vendi\u00f3 su casa por unos 15 millones de euros ante el furor tur\u00edstico que le dificultaba la vida. Las escenas de c\u00e9lebres series neoyorquinas en bares subterr\u00e1neos como el de C\u00f3mo conoc\u00ed a vuestra madre (<em>How I met your mother<\/em>, en la versi\u00f3n original) no ser\u00e1n tan f\u00e1ciles de encontrar, pero enseguida nos vienen a la mente al pasear por \u2018el Village\u2019, como popularmente se conoce al barrio que dio nombre al grupo de m\u00fasica disco formado por los franceses Morali y Bololo, cuya fama contin\u00faa de la mano de canciones como \u2018YMCA\u2019.<\/p>\n<p>Los \u2018Village People\u2019 no tomaron el nombre al azar: Greenwich Village no es solo un barrio de Nueva York, tambi\u00e9n un icono de la lucha por los derechos de homosexuales y transexuales. Fue all\u00ed, en un tugurio del Village llamado Stonewall (53 Cristopher Street) donde un 28 de junio de 1968 se iniciaron los disturbios contra la represi\u00f3n policial de las personas LGTB. Hoy conmemoramos ese d\u00eda celebrando cada a\u00f1o la fiesta del Orgullo y los estadounidenses lo honran habiendo declarado el bar y el parque frente a \u00e9l como monumento nacional. El Village es un barrio de reivindicaci\u00f3n. No muy lejos de Stonewall encontraremos el Washington Square Park, con una estatua de Garibaldi y un arco del triunfo de inspiraci\u00f3n parisina construido en 1889 para celebrar el centenario de la presidencia de George Washington, a trav\u00e9s del cual nos saluda desde la distancia el Empire State Building mientras escuchamos a alg\u00fan pianista an\u00f3nimo amenizar las partidas de ajedrez de los paisanos.<\/p>\n<p>Unos pasos m\u00e1s all\u00e1, podemos abrir boca en Boucherie (99 7th Ave S), un aut\u00e9ntico bistr\u00f4t que recuerda a los del Barrio Latino, en el que sirven a cualquier hora cocina francesa con una buena selecci\u00f3n de vinos europeos \u2013aunque, como todo el vino en Estados Unidos, a un precio absurdamente prohibitivo- y une enorme barra de bebidas. El postre, en cambio, desmerece al lugar y puede que prefiramos seguir con lo franc\u00e9s en Ladur\u00e9e, la cl\u00e1sica pasteler\u00eda parisina que invent\u00f3 el macaron, que tiene tres tiendas abiertas en Manhattan, una de ellas en pleno SoHo y otra, m\u00e1s discreta, en el s\u00f3tano del Hotel Plaza, reconvertido tambi\u00e9n en mercado gourmet.<\/p>\n<p>Y aunque las experiencias gastron\u00f3micas europeas son la moda en la ciudad que nunca duerme \u2013prueba de ello es que, adem\u00e1s de Little Spain, mueren de \u00e9xito los dos Eataly de la urbe (World Trade Center y Madison Square Park), y el supermercado gourmet que tambi\u00e9n sirve comida Le District, en Brookfield Place, frente al puerto deportivo y paseo mar\u00edtimo de Battery Park, con fant\u00e1sticas vistas de Jersey City al atardecer-, no debemos olvidar la gastronom\u00eda local.<\/p>\n<p>Nueva York tiene, posiblemente, la mayor oferta gastron\u00f3mica del mundo y, sobre todo, un curioso estilo que persiste en la sociedad americana y brit\u00e1nica pero que est\u00e1 muy abandonado el Europa continental, de entender la cena como evento elegante. Por eso, aunque los restaurantes neoyorquinos m\u00e1s a la moda puedan resultar cargantes \u2013al menos, a m\u00ed me lo resultan- por el servicio demasiado dedicado de sus camareros, la experiencia lo merece.<\/p>\n<p>Uno de esos lugares, con reserva obligatoria, es The Polo Bar, el restaurante de Ralph Lauren (E 55th St.), donde sirven comida internacional desde una visi\u00f3n americana elegante, y al que conviene asistir bien vestido para no llamar la atenci\u00f3n. Por cierto, el dise\u00f1ador estadounidense propietario del restaurante, que es a la moda masculina lo que Coco Chanel fue a la femenina, se construy\u00f3 a s\u00ed mismo en Nueva York desde que empezara a vender corbatas con su nombre en los almacenes Bloomingsdale\u2019s (59th St.), y su impronta en la ciudad se sigue viendo, desde la vestimenta de los hombres (los neoyorquinos, como sus compatriotas, no son conocidos por su elegancia, pero s\u00ed que son mucho m\u00e1s abiertos al cambio est\u00e9tico que en el resto del pa\u00eds) hasta la arquitectura: su tienda m\u00e1s ic\u00f3nica, la que tiene abierta desde 1986 en la Rhinelander House (Madison Ave.), de estilo neorrenacentista franc\u00e9s de un recargamiento angustiante, est\u00e1 declarada monumento nacional.<\/p>\n<p>Curiosamente, si hablamos de cocina local, adem\u00e1s de las hamburguesas \u2013yo evito los lugares donde las sirven por ser vegetariano- o los <em>pretzels<\/em>de los carritos callejeros, la ciudad de Nueva York ha destacado por reinventar la cocina tradicional del lugar de procedencia de sus inmigrantes. Los italianos, llegados en masa a la Gran Manzana, donde desembarcaban en Ellis Island tras pasar frente a la Estatua de la Libertad, entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, se acabaron agolpando en Little Italy, barrio del sureste de la isla que poco a poco fue fagocitado por Chinatown, hasta no ser hoy m\u00e1s que una calle con restaurantes para turistas.<\/p>\n<p>Sin embargo, desde Manhattan repensaron la cocina italiana, la internacionalizaron, e incluso inventaron platos o le dieron un nuevo estilo a otros. En Nueva York siempre hay un italiano de moda de cada barrio y, ahora mismo, destaca Casa Lever (390 Park Ave.). Este restaurante, de precio razonable, se ha ganado el momento por romper con el estereotipo de la <em>nonna<\/em>italiana, la madera y los manteles de cuadros, y se abre en un local de un dise\u00f1o contempor\u00e1neo ya algo anticuado para el gusto europeo, que recuerda a los tiempos de Warhol previos a la Movida madrile\u00f1a. Aunque si preferimos huir de las modas, Cipriani, que ya es una marca internacional de cocina italo-neoyorquina de lujo, es una buena opci\u00f3n, tanto para una cena ligera en su restaurante de Grand Central Station, con vistas al archiconocido hall central, o en otro de sus restaurantes en la ciudad, donde la etiqueta se impone.<\/p>\n<p>El invierno tambi\u00e9n es una buena estaci\u00f3n para las visitas culturales. Los d\u00edas m\u00e1s fr\u00edos de una estancia invernal pueden dedicarse con placer a descubrir los museos que est\u00e1n abarrotados en verano, como el MOMA, el famoso museo de arte contempor\u00e1neo de la ciudad que guarda una colecci\u00f3n incre\u00edble de Picasso (entre sus obras, <em>Les Demoiselles d\u2019Avignon<\/em>), Van Gogh, Monet o Dal\u00ed, as\u00ed como otras piezas del dise\u00f1o industrial, la arquitectura, la escultura y la pintura de los dos \u00faltimos siglos, que podemos complementar con un paseo por el museo Guggenheim, cuya sede neoyorquina tiene la firma de Frank Lloyd Wright y es, en s\u00ed misma, una obra de arte.<\/p>\n<p>En cambio, si nos decantamos por etapas anteriores, la visita al Metropolitan Museum es obligatoria. Ese museo, que junto con las colecciones smithsonianas de Washington, es el gran centro de arte y antig\u00fcedades de Estados Unidos, equivalente neoyorquino del Louvre o el British Museum, contiene una selecci\u00f3n infinita de piezas art\u00edsticas y arqueol\u00f3gicas. Pero, entre su infinita colecci\u00f3n, que incluye pintura de Veermer o Vel\u00e1zquez, armaduras y ropas, escultura y artes decorativas de todas las \u00e9pocas y lugares, dividida en tres sedes, llama la atenci\u00f3n el Templo de Dendur, edificaci\u00f3n egipcia del siglo I a.C. que fue regalada a los Estados Unidos por su colaboraci\u00f3n para el traslado del Abu Simbel \u2013de igual modo que las autoridades egipcias regalaron a Espa\u00f1a el Templo de Debob que, sin embargo, se encuentra a la intemperie madrile\u00f1a y no en un museo-.<\/p>\n<p>Aunque, sin duda, lo m\u00e1s curioso para un europeo es la nueva sede que el Met ha abierto al norte de Manhattan, m\u00e1s all\u00e1 del controvertido barrio de Harlem, dedicado a los claustros y otros elementos arquitect\u00f3nicos de templos religiosos medievales europeos. All\u00ed, en el edifico acertadamente bautizado como The Cloisters, se pueden visitar iglesias espa\u00f1olas o francesas que fueron desmontadas, trasladadas y vueltas a montar pieza a pieza.<\/p>\n<p>Una alternativa a la intensidad cultural son las compras, para lo que la ciudad de Nueva York es un destino ideal, sobre todo si coincide con un buen momento para el cambio de moneda. Si son m\u00edticas sus tiendas de la Quinta Avenida, donde encontramos desde Zara hasta Louis Vuitton \u2013siguiendo la geograf\u00eda de la v\u00eda-, pasando por las <em>flagship stores<\/em>de todas las grandes marcas americanas y europeas, e incluyendo, por supuesto, la casa Tiffany\u2019s donde Audrey Hepburn desayunaba con diamantes; son los outlet \u2013tiendas con fuertes descuentos- lo que atraen a la mayor\u00eda del p\u00fablico extranjero, aunque puedan parecer algo ca\u00f3ticos, desordenados y anticuados a ojos del p\u00fablico europeo. Y si bien todos los grandes almacenes de la ciudad tienen su versi\u00f3n outlet, el Century 21st del Downtown (21 Dey St.) merece una visita, incluso si no se tiene intenci\u00f3n de comprar.<\/p>\n<p>Una opci\u00f3n m\u00e1s relajada y elegante para las compras es el SoHo. Este barrio, que toma su nombre de su ubicaci\u00f3n al sur de la calle Houston y que recuerda a su hom\u00f3nimo londinense o al Marais parisino, es un barrio tranquilo, de casas bajas, donde se concentran todas las boutiques \u2013incluyendo las que tienen presencia segura en la Quinta Avenida- pero centradas en un p\u00fablico local y no en los turistas, por lo que la experiencia puede ser m\u00e1s agradable y darnos pie a encontrar ropa u objetos distintos a los que ofrecen las grandes firmas internacionales.<\/p>\n<p>A la salida de las compras y antes de que caiga el sol, podemos aprovechar la tarde para tomar una copa en la relajante terraza del SIXTY SoHo (60 Thompson St.), un hotel algo alejado de los principales atractivos de la ciudad pero en cuya azotea se ofrecen bebidas con vistas a ambos lados de la ciudad m\u00e1s bulliciosa: el Downtown y el Midtown. Una alternativa, menos tranquila pero con una vista sobrecogedora del famoso Empire State Building, est\u00e1 algo m\u00e1s al norte, junto al primer rascacielos de la ciudad \u2013el edificio Flatiron-, en la azotea del 230 5th Ave.<\/p>\n<p>Cerramos con ella el c\u00edrculo de esa Quinta Avenida, una calle nacida a imagen y semejanza de los grandes bulevares europeos y popularizada alrededor del Hotel Plaza que sigue siendo un icono de la ciudad; no muy lejos de la Biblioteca P\u00fablica de Nueva York, de acceso libre, y que cuenta con algunas salas \u2013como la cartogr\u00e1fica- con una colecci\u00f3n sorprendente de obras de todo el mundo y en todos los idiomas. En esa calle se agolparon, primero, las mansiones m\u00e1s lujosas y luego los rascacielos que ser\u00e1n para siempre s\u00edmbolo de la ciudad.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Gran Manzana es el destino m\u00e1s popular para los europeos fuera del continente y, aunque Nueva York es ideal en cualquier \u00e9poca del a\u00f1o, el invierno es la estaci\u00f3n de menor afluencia tur\u00edstica y con m\u00e1s vida real. 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