{"id":161,"date":"2020-05-01T20:12:34","date_gmt":"2020-05-01T18:12:34","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/reinterpretandoelmapa\/?p=161"},"modified":"2020-05-01T20:27:40","modified_gmt":"2020-05-01T18:27:40","slug":"montreal-la-ciudad-de-las-mil-luces","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/reinterpretandoelmapa\/2020\/05\/01\/montreal-la-ciudad-de-las-mil-luces\/","title":{"rendered":"Montr\u00e9al, la ciudad de las mil luces"},"content":{"rendered":"<p>Fuera de los circuitos tur\u00edsticos y alejada de Europa, Montr\u00e9al \u2013la segunda mayor ciudad de Canad\u00e1- es una gran desconocida. Sin embargo, la capital franc\u00f3fona de Am\u00e9rica, en el coraz\u00f3n de la provincia de Qu\u00e9bec, es una urbe din\u00e1mica y vibrante como pocas en una regi\u00f3n, Norteam\u00e9rica, donde en las ciudades medias todav\u00eda reinan los rascacielos como iconos del progreso del siglo pasado en el que la vida se traslad\u00f3 a los suburbios. La <em>M\u00e9tropole<\/em>, como la llaman cari\u00f1osamente los quebequeses de provincias, combina de una forma incre\u00edble la elegancia calmada de las capitales europeas en su centro hist\u00f3rico con esos aires de <em>american way of life\u00a0<\/em>del Midwest estadounidense, fusionando lo mejor de los dos lados del Charco sobre una inmensa isla fluvial en el enorme r\u00edo San Lorenzo, uno de los m\u00e1s largos y caudalosos del mundo, cuyas dimensiones son incluso dif\u00edciles de asumir para un mediterr\u00e1neo como yo.<\/p>\n<p>La ciudad de Montr\u00e9al es, de d\u00eda, una capital media americana m\u00e1s. Una ciudad donde los trabajadores corren con el caf\u00e9 en la mano \u2013en recipientes de un volumen exagerado- de camino a sus oficinas del <em>downtown<\/em>. Los estudiantes, convenientemente separados entre angl\u00f3fonos y franc\u00f3fonos en las dos universidades m\u00e1s prestigiosas de la ciudad, se dirigen menos apresurados a sus aulas. Los de la McGill University, con un campus al estilo de la universidad neoyorquina de Columbia, lo har\u00e1n paseando entre las calles empinadas que ascienden la colina que bautiza a la ciudad, el Mont-Royal. En la ladera contraria del promontorio, como si la ubicaci\u00f3n f\u00edsica de ambos centros fuera un proleg\u00f3meno o una advertencia de su enfrentamiento, se ubica el inmenso complejo de la Universit\u00e9 de Montr\u00e9al.<\/p>\n<p>Ascendamos por un lado o por el otro, o incluso por la relajada v\u00eda intermedia del Plateau, el barrio bohemio de coloridas casas bajas de la ciudad, la colina y el maravilloso parque p\u00fablico del Mont-Royal son una visita inexcusable. El paseo entre un frondoso bosque de arces, el \u00e1rbol nacional canadiense \u2013no est\u00e1 claro si por la hoja que ocupa el centro de la bandera o por el sirope con que acompa\u00f1an todos los platos-, lo amenizan las numerosas ardillas y los mapaches, que aqu\u00ed son una especie local y no invasora. En la c\u00faspide, el lago de los Castores, una balsa artificial construida en 1938, en la que se puede patinar en invierno, alberga algunos de esos animales. Pero la verdadera raz\u00f3n para el ascenso son las vistas desde el mirador Kondiaronk, que toma el nombre de un antiguo jefe de la tribu iroquesa. Desde aquella posici\u00f3n privilegiada, propia de un vig\u00eda de nuestro tiempo, se pone ante nuestros pies la ciudad completa, cuyo horizonte, el r\u00edo, nos lanza destellos de la brillante luz del Sol en esa latitud.<\/p>\n<p>Desde la orilla del San Lorenzo, cuando la Torre del Reloj del Vieux Port anuncia que comienza la noche, Montr\u00e9al se transforma. La ciudad que de d\u00eda toma el sobrenombre de los mil campanarios, como el de su bas\u00edlica de Notre-Dame, lo cambia en la noche por el de las mil luces. Las de la Grande Roue \u2013la noria- empiezan a girar reflej\u00e1ndose en la infinita l\u00e1mina de agua del San Lorenzo, haci\u00e9ndonos dudar: por instantes, no sabemos si paseamos junto al mar, el fr\u00edo Atl\u00e1ntico septentrional en el que desemboca la corriente sobre la que surcan embarcaciones de dimensiones oce\u00e1nicas. Desde all\u00ed, la Place Jacques Cartier, una gran explanada peatonal rodeada de edificios bajos al estilo de los centros del Norte europeo, nos abre paso al barrio hist\u00f3rico, en el que es f\u00e1cil confundir al instinto y pensar que se pasea por Lausana, Estrasburgo o Bruselas.\u00a0 Y es que, a pesar de los esfuerzos de los locales por referirse a su ciudad el \u00abPar\u00eds de Am\u00e9rica\u00bb y de las dimensiones de la urbe, de m\u00e1s de cuatro millones de habitantes, Montr\u00e9al conserva la imagen m\u00e1s modesta y abarcable de las ciudades medianas del Viejo Continente.<\/p>\n<p>En la plaza que homenajea a Cartier, el explorador que descubri\u00f3 la isla de Montr\u00e9al en una incursi\u00f3n por el San Lorenzo, a mediados del siglo XVI, se encuentran los locales m\u00e1s tradicionales de la ciudad. No es dif\u00edcil destacar uno: el Jardin Nelson, en el patio interior del edificio m\u00e1s antiguo de Montr\u00e9al, es un restaurante distendido y moderno, que destaca entre los <em>bistr\u00f4ts<\/em> de estilo franc\u00e9s y los restaurantes de gusto norteamericano que pueblan la ciudad. Su m\u00fasica en directo y su carta variada lo hacen el lugar ideal para la noche veraniega.\u00a0 No lejos de all\u00ed, el antiguo March\u00e9 Bonsecours, en otro tiempo la despensa de la ciudad, se ha convertido en un espacio de artesan\u00eda y de peque\u00f1as tiendas de productos canadienses.<\/p>\n<p>El esp\u00edritu parisino se conserva, en cambio, unas manzanas m\u00e1s all\u00e1, en el H\u00f4tel-de-Ville, sede del gobierno municipal, que es una copia a escala menor de su equivalente parisino. Frente a \u00e9l, una Columna de Nelson m\u00e1s antigua que su equivalente londinense homenajea al almirante; mientras que tras \u00e9l se abre una explanada bautizada como Campo de Marte, supongo que en honor al jard\u00edn parisino sobre el que se erige la Tour Eiffel y no al barrio romano del que \u00e9ste toma el nombre. El hermanamiento entre las capitales franc\u00f3fonas de ambos lados del oc\u00e9ano est\u00e1 presente tambi\u00e9n en alg\u00fan gesto curioso, como la boca de metro parisina que da entrada a la estaci\u00f3n montrealesa de Square Victoria, regalada por la capital francesa tras retirarla de <em>l\u2019\u00c9toile<\/em>, la plaza que alberga el Arco del Triunfo. Esa estaci\u00f3n, como otras muchas, abre al exterior la sorprendente ciudad subterr\u00e1nea. Una imbricada red de t\u00faneles que conecta los edificios del centro de la ciudad, como una enorme trama de calles subterr\u00e1neas, con tiendas y servicios de toda clase, que sustituye a las heladas aceras de la superficie durante el largo invierno del Qu\u00e9bec. El complejo Desjardins, que toma el nombre de la caja de ahorros de la regi\u00f3n, se convierte con las primeras nieves en el coraz\u00f3n de la urbe.<\/p>\n<p>Pero volvamos al r\u00edo. La espina dorsal y la matriz que da la vida a la ciudad, sin el que no existir\u00eda, y el brazo dulce que rodea la isla en la que se asienta. En la otra orilla, se\u00f1alado por el reflejo iluminado en la noche de los pocos rascacielos de la ciudad, se encienden las luces del Habitat67 un incre\u00edble complejo residencial de arquitecturas imposibles y piezas entrelazadas concebido por Safdie para la Exposici\u00f3n Universal de 1967. Aquel evento, del que a\u00fan se conservan piezas como la Biosfera que fue pabell\u00f3n estadounidense, dio a Montr\u00e9al el primer empuj\u00f3n hacia la modernidad, pero el paso definitivo fueron \u2013sin duda- los Juegos Ol\u00edmpicos de 1976, cuyo futurista estadio, hijo de aquel tiempo en que los c\u00f3cteles de utop\u00eda mezclaban el exceso tecnol\u00f3gico con el mal gusto, es hoy un icono de la ciudad, que utiliza el equipo de f\u00fatbol local para sus partidos en el frio invierno canadiense, aprovechando su cubierta.<\/p>\n<p>Aunque ni siquiera alberga el gobierno de su provincia, Montr\u00e9al es uno de los grandes focos culturales de Am\u00e9rica. Sus arquitecturas, como la colorida fachada del Palacio de Congresos nos lo anticipan tanto como la colecci\u00f3n de su Museo de Bellas Artes, pero es en la Place des Arts, un complejo que sigue la estela del Lincoln Center neoyorquino, donde se vive con m\u00e1s intensidad la vida art\u00edstica, entre su teatro de la \u00f3pera, su museo de arte contempor\u00e1neo y sus salas de espect\u00e1culos, en el coraz\u00f3n del Quartier des Spectacles, el segundo m\u00e1s lucrativo del continente gracias a sus festivales e infinitos eventos. All\u00ed no solo el ballet o la orquesta sinf\u00f3nica de la ciudad amenizan las noches. En verano, especialmente, lo hacen los ni\u00f1os entre el juego de luces y agua de la plaza de los Festivales. Y de tanto en tanto, claro, es la <em>reina de Qu\u00e9bec, <\/em>C\u00e9line Dion, quien presenta all\u00ed sus obras.<\/p>\n<p>De vuelta a la tranquilidad de la noche, la place d&#8217;Armes nos saluda, entre las sombras. Solo algunos focos iluminan el monumento a Maissoneuve, el fundador de la ciudad, que se confunde entre la bella iluminaci\u00f3n de la gran bas\u00edlica a sus espaldas, como si sintiera el peso de hacer de contraste espiritual a la catedral material de la hist\u00f3rica sede del Banco de Montr\u00e9al, el primero del pa\u00eds, que recuerda a la sede londinense del banco emisor brit\u00e1nico. Los primeros rascacielos de la ciudad, como el precioso Aldred, finalizado el mismo a\u00f1o que el Empire State Building y sospechosamente parecido, confirman que hace tiempo que la batalla la gan\u00f3 el banco.<\/p>\n<p>Bajamos por la rue Saint-Sulpice \u2013el nombre lo dice todo- camino del r\u00edo. La curiosa y antigua fachada verde de Le P\u00e9tit Dep, una de las cafeter\u00edas con m\u00e1s personalidad de la ciudad, nos invita a pararnos. El paseo por la calle adoquinada nos conduce al San Lorenzo acompa\u00f1ados de ese ruido rom\u00e1ntico del tr\u00e1fico lento en las calles antiguas. Pero no nos despedimos de Montr\u00e9al. Como en la canci\u00f3n de Charlebois, le decimos que volveremos para casarnos con el invierno.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuera de los circuitos tur\u00edsticos y alejada de Europa, Montr\u00e9al \u2013la segunda mayor ciudad de Canad\u00e1- es una gran desconocida. Sin embargo, la capital franc\u00f3fona de Am\u00e9rica, en el coraz\u00f3n de la provincia de Qu\u00e9bec, es una urbe din\u00e1mica y vibrante como pocas en una regi\u00f3n, Norteam\u00e9rica, donde en las ciudades medias todav\u00eda reinan los [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":47,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/reinterpretandoelmapa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/161"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/reinterpretandoelmapa\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/reinterpretandoelmapa\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/reinterpretandoelmapa\/wp-json\/wp\/v2\/users\/47"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/reinterpretandoelmapa\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=161"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/reinterpretandoelmapa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/161\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":164,"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/reinterpretandoelmapa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/161\/revisions\/164"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/reinterpretandoelmapa\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=161"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/reinterpretandoelmapa\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=161"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/reinterpretandoelmapa\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=161"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}