{"id":214,"date":"2020-11-22T21:07:41","date_gmt":"2020-11-22T20:07:41","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/reinterpretandoelmapa\/?p=214"},"modified":"2020-11-22T21:48:56","modified_gmt":"2020-11-22T20:48:56","slug":"historias-de-la-rive-droite-iv-16-rue-royale","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/reinterpretandoelmapa\/2020\/11\/22\/historias-de-la-rive-droite-iv-16-rue-royale\/","title":{"rendered":"Historias de la Rive Droite (IV): 16, rue Royale"},"content":{"rendered":"<p>Los l\u00edmites del Par\u00eds actual son los que traz\u00f3 Napole\u00f3n III de la mano del bar\u00f3n Haussmann a mediados del siglo XIX, anexionando los peque\u00f1os municipios lim\u00edtrofes con la capital y los dej\u00f3 marcados en acero por el ferrocarril de Petite Ceinture, que rodeaba la ciudad y nos ha legado algunos de sus m\u00e1s bellos e ins\u00f3litos lugares, desde el jard\u00edn elevado que sigue la antigua plataforma ferroviaria en el 12\u00ba distrito -la Coul\u00e9e verte- a los paseos encajonados entre los taludes del viejo tren del 20\u00ba distrito. All\u00ed, el antiguo borde de Par\u00eds, es hoy uno de los barrios de moda donde se aprecian los efectos de la gentrificaci\u00f3n, que empieza a tomar la otrora muy popular <em>rue de Belleville<\/em>, una calle empinada que es icono del barrio con sus vistas lejanas de la Tour Eiffel, que se disfrutan mejor sobre la terraza del parque que corona la colina a la que el barrio da nombre.<\/p>\n<p>Pero el barrio <em>hipster<\/em> que se consolida en ese alejado extremo de la ciudad fue un pueblo de obreros y artesanos que crec\u00eda en la periferia de una urbe en auge tras las grandes transformaciones del Segundo Imperio, cuando se constru\u00eda el mito del Par\u00eds rom\u00e1ntico y la m\u00e1s bella ciudad del mundo. A esa idea contribuy\u00f3 tanto la renombrada construcci\u00f3n ordenada por un emperador envidioso de los parques londinenes del Parc des Buttes-Chaumont, un jard\u00edn incre\u00edble formado por colinas alrededor de un lago, cruzado por dos puentes -uno de ellos dise\u00f1ado por el mism\u00edsimo Eiffel-, como la discreta invenci\u00f3n, a pocos pasos de all\u00ed de un an\u00f3nimo pastelero de Belleville: el <em>macaron<\/em> parisino, un dulce tan exquisito como dif\u00edcil y delicado.<\/p>\n<p>Pese a su origen humilde, el <em>macaron<\/em> de Gerbert, aquel an\u00f3nimo pastelero, se ha convertido en un icono de la alta reposter\u00eda francesa, pero no fue en la colina de Belleville sino sobre los adoquines m\u00e1s elegantes de la capital, a pocos pacos del Louvre, el coraz\u00f3n del barrio m\u00e1s exclusivo y -entonces, como ahora- el centro del <em>savoir-faire<\/em> franc\u00e9s. All\u00ed el fuego de un <em>afortunado<\/em> incendio arras\u00f3 la panader\u00eda que Louis Ernest Ladur\u00e9e hab\u00eda abierto unos a\u00f1os antes, llev\u00e1ndole a convertir su discreto local del 16, rue Royale en la primera pasteler\u00eda Ladur\u00e9e, cuya decoraci\u00f3n encarg\u00f3 al pintor Jules Ch\u00e9ret que se inspir\u00f3 en las t\u00e9cnicas de la Capilla Sixtina. Naci\u00f3 as\u00ed la catedral del <em>macaron<\/em>, con su inconfundible fachada verde y sus letras doradas que adornan la homogeneidad p\u00e9trea de Par\u00eds desde 1871, y desde all\u00ed se expandi\u00f3 por el resto de la ciudad sirviendo sus conocidas creaciones, que tratan como aut\u00e9nticas joyas de mil sabores dispensadas en cajas que llevan el nombre de Napole\u00f3n III.<\/p>\n<p>Cruzar la rue Royale, con su pavimento azarosamente ca\u00f3tico y su tr\u00e1fico incesante es una experiencia m\u00e1s romana que parisina, no solo por el peligro mortal de atropello sino, sobre todo, por la visi\u00f3n a un extremo del imponente obelisco egipcio de Luxor y, al otro, de la fachada neocl\u00e1sica de la Madeleine, que se dir\u00eda m\u00e1s propia del mismo Campo Marzio. Pero el ejercicio de atrevimiento lo merece si es para visitar Maxim\u2019s, otro m\u00edtico local parisino que desde finales del siglo XIX atiende en sus mesas a lo m\u00e1s granado: desde Toulouse-Lautrec hasta Maria Callas, pasando por Eduardo VII o su actual propietario, el dise\u00f1ador Pierre Cardin. Entre aquellas paredes a la par elegantes y sobrecargadas, al gusto art-d\u00e9co que reinaba en 1926, se sirvi\u00f3 por primera vez al p\u00fablico parisino la famosa tarta de manzana que por error inventaron las hermanas Tatin en su albergue del Valle del Loira, y que el c\u00e9lebre Curnonsky descubri\u00f3 en uno de sus viajes.<\/p>\n<p>Menos peligro conlleva seguir la acera impar de la calle, hacia el imponente templo que la preside, pasando por la discreta y relajante Cit\u00e9 Berryer, uno de los pasajes m\u00e1s elegantes de Par\u00eds, antes de bordear totalmente la columnata de la iglesia hacia las modernas vidrieras que Christian Biecher dise\u00f1\u00f3 para modernizar la primera tienda de Fauchon, fundada en 1886 por un joven Auguste que empez\u00f3 su carrera como mercader ambulante por las calles de la capital, hasta convertir su marca como <em>traiteur<\/em> en un emblema de la gastronom\u00eda gala, llevando sus platos hasta a bordo de los A-380 de Air France, pero que yo frecuentaba con gusto m\u00e1s modesto por sus <em>brioches parisiennes<\/em>, esos exquisitos panes dulces de los que se dice -es ap\u00f3crifo- que Mar\u00eda Antonieta mand\u00f3 comer a los pobres en tiempos de hambruna.<\/p>\n<p>Aunque all\u00ed me temo que, por ahora, nos encontraremos una persiana cerrada, porque hasta los mitos centenarios vencen, y la epidemia no ha hecho distingos, como no los hizo la Revoluci\u00f3n con esa reina cuyos restos guillotinados -como los de Robespierre u Olympe de Gouges- reposaron durante d\u00e9cadas \u00a0en la Chapelle Expiatoire, a pocos pasos de la elegante y viva rue Royale.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los l\u00edmites del Par\u00eds actual son los que traz\u00f3 Napole\u00f3n III de la mano del bar\u00f3n Haussmann a mediados del siglo XIX, anexionando los peque\u00f1os municipios lim\u00edtrofes con la capital y los dej\u00f3 marcados en acero por el ferrocarril de Petite Ceinture, que rodeaba la ciudad y nos ha legado algunos de sus m\u00e1s bellos [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":47,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/reinterpretandoelmapa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/214"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/reinterpretandoelmapa\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/reinterpretandoelmapa\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/reinterpretandoelmapa\/wp-json\/wp\/v2\/users\/47"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/reinterpretandoelmapa\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=214"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/reinterpretandoelmapa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/214\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":217,"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/reinterpretandoelmapa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/214\/revisions\/217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/reinterpretandoelmapa\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=214"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/reinterpretandoelmapa\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=214"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/reinterpretandoelmapa\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=214"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}