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Sònia Valiente

#animalsocial

La engañifa (o el insondable misterio de las tetas de pega)

El busto femenino está de moda. En concreto, su canalillo. Tanto que, como ya les comentaba el martes, el DRAE incluirá tan sugerente palabra en su vigésimo tercera edición. Porque quien tiene un buen canalillo tiene un tesoro. Que se lo pregunten a los ángeles de Victoria’s Secret, otra vuelta de tuerca a la expresión sin tetas no hay paraíso. Pues casi. Porque en los tiempos en los que le ha tocado vivir hay que tener un canalillo, sí, pero sin pasarse y ser guapa. Sin abusar. No sea que le vaya a pasar a una lo que a Pilar Rubio o a Sara Carbonero. Porque en este país que los demás destaquen por algo se lleva francamente mal. No será ella quien defienda a la Carbonero después de la metedura de pata con Iniesta pero cree que el linchamiento de #graciassara era previo y sin motivo. Muchos celos y poco sentido del humor.

De lo contrario, no entiende cómo la última campaña de Wonderbra en librerías haya desatado las críticas en Facebook. Esta acción de marketing de guerrilla, le parece sencillamente brillante. La agencia Publicis España –  la encargada de encerrar al Pato Willix en Youtube hasta que alcanzara el millón de visitas- colocó libros de autoayuda en diferentes librerías del país.

Éstos abordaban diferentes temáticas para triunfar en el terreno personal y profesional. Pero al abrir el libro de marras, en lugar del habitual coaching, los usuarios se encontraban dentro con un Wonderbra. Hilarante. De todos los libros-caja, se queda con el titulado “Cómo hablar en público con total seguridad”. Un insight redondo.

Porque les guste o no, sentirse guapa, da seguridad. Y no se es más feminista o menos por depilarse, maquillarse o llevar relleno. No hay mujeres trabajando por la igualdad de primera y de segunda. Se consigue en tacones, manoletinas y hasta en pantuflas. Según el día. La quema de sostenes, señoras, ya pasó.

Ella misma, al principio de comenzar a presentar, y aconsejada por su estilista de cabecera, lucía unas tetas de infarto. De quita y pon pero de infarto al fin y al cabo. Aquella balconà de pega le daba el arrojo necesario para enfrentarse al periodismo televisivo, una profesión tan apasionante como cruel con el físico. Y la edad. Finalmente, decidió quitarse las hombreras. Pero no por dignidad, simplemente por respeto a la audiencia. No quería continuar siendo una engañifa.

 

PREMIO AL MEJOR BLOG PERIODÍSTICO DE LA COMUNIDAD VALENCIANA

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junio 2012
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