Blogs

Sònia Valiente

#animalsocial

Adiós wild side


Definitivamente se ha convertido en su madre. Ya es oficial. Ha sucumbido. Hacía tiempo que miraba las tumbonas de la playa plegables de reojo pero las desechaba moviendo la cabeza como quien se sacude una mala idea. Pero de mala idea nada, oigan. Lo pudo comprobar el otro día que para una hora de sol acudió pertrechada a la playa con la sombrilla, la tumbona, el libro, el periódico, el iPhone y la mochila cargada con toda suerte de utensilios utilísimos e indispensables: cremas solares, una botella de agua, un bikini seco, otras chanclas, la gorra y la toalla, claro, la toalla. Por supuesto que antes de poner un sólo pie en la arena tuvo que cargar todos aquellos bártulos en un coche para recorrer los escasos setecientos metros que, en verano, separan su residencia del mar. Ha sido comprarse la tumbona y envejecer de repente. Echarse años encima. Lo sabe y lo confiesa sin empacho.

Tal vez por eso,  su chico y ella se han resistido a comprarlas largo tiempo porque sabían que ganarían en comodidad pero que era una renuncia. A la juventud, a la despreocupación, al peligro estival y solar. Y con lo del peligro se refiere a pasar horas con su cuerpo semidesnudo expuesto a los rayos solares nada más porque, a pesar de que en verano las buenas costumbres se relajan, ella hace mucho que ha dejado de exponer su cuerpo semidesnudo a otra suerte de peligros. Igual de agradables. O más calientes. La edad, la pereza, la comodidad, ya saben.

 

 

Aún recuerda esos años despreocupados en los que acudía, a sus catorce, a la playa sólo cargada con la toalla. Después, vendría la gorra. A rosca, por imposición materna. Más tarde, un bikini de repuesto porque el relleno mojado irrita los pezones. Con lo que eso molesta. Después la mochila, tan práctica. A los treinta, la sombrilla, bendita sombrilla. Además de obviar familias con niños, los jugadores de palas y la radio. La radio son los jubilados que pueden estar dos horas hablando ininterrumpidamente de dolencias, nietos y recetas o bien, chicas adolescentes que repasan a voz en grito su envidiable historial sexual ilícito como quien repasa, de corrido, la lista de los reyes Godos.

Y ahora, pasados los treinta y cinco, a la toalla, la gorra, la sombrilla, el bikini de recambio, la mochila, sortear niños y radios humanas, se une la tumbona. La renuncia definitiva. Adiós wild side.

PREMIO AL MEJOR BLOG PERIODÍSTICO DE LA COMUNIDAD VALENCIANA

Sobre el autor


julio 2012
MTWTFSS
      1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  

Contenido Patrocinado