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Sònia Valiente

#animalsocial

Dos cabalgan juntos


Vale. Lo reconoce. Ha sucumbido. Se ha comprado “Cincuenta sombras de Grey”. Por si alguien lo dudaba, se ha convertido en el libro del verano, en la trilogía del verano. Es un libro facilón, de una calidad literaria más que floja pero, oigan, con más de 20 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo y los derechos adquiridos por Universal Pictures, algo tendrán los tres tochos de E.L. James. Y lo que tiene, señoras -seguro que a estas alturas ya lo habrán adivinado- son altas dosis de sexo. Explícito.

Sus amigas se lo habían advertido. “¿Cómo puede ser que tú no lo hayas leído?” Por varias fuentes de contrastada solvencia le llegaron comentarios del tipo: “Es el típico libro que se lee con una sola mano”. O, “es una mezcla entre una trama de Corín Tellado y la dureza de Rocco Siffredi. Y ya la conocen. Ella, que siempre fue una romántica, se lanzó en plancha a comprarlo. Dejó al pobre Roth y a su Pastoral Americana castigados en su mesilla de noche y comenzó la lectura, primero con reservas. Después, ávida, golosa, impaciente. Y, oigan, nunca ha visto a su chico tan feliz. 430 páginas en tres días. “Cariño, a este ritmo –de lectura, dice- al martes no llegamos”. Mientras añade con alguna sonrisa maledicente que al segundo –volumen- invita la casa. A ver si libro mediante, la racha de novia animada y desinhibida logra estirarse, al menos, un poco más. Pobre.

Porque la saga de Grey es eso. Ni más ni menos. Un estimulante del apetito, un antídoto contra el aburrimiento conyugal. Un acicate para cabalgar por el polvoriento y arduo camino de la monogamia. Y funciona. Lo han tildado de “porno para mamás”. Bueno, ella no es mamá pero quizá sí necesitaba animar su tálamo conyugal un poco, para qué mentir. Menos humillante que acudir al sexólogo y menos pesado que atiborrarse a ging seng. Que sí, que la novela es mala de narices. Que la historia entre amo y sumisa no hay por dónde cogerla. Que le zurra pero solo lo normal. Y que es un libro machista, que perpetúa ciertos roles. ¿Y qué? ¿Acaso no lo hace el porno, el convencional, el de toda la vida? Ah, ya, claro, por eso dejaron de verlo…

Cincuenta sombras de Grey es como leer el Cuore. Sin args pero con más risas. Es un pasatiempo. Y como tal hay que tomarlo. Y no es excluyente. Es más, recomienda fervientemente combinarlo con buena literatura. Después el contenido sadomaso, no se crean, tampoco va mucho más allá de sexo convencional, con preservativo. Algún azote y alguna que otra maldad tolerable que pueda soportar el target medio que lo ha catapultado a la categoría de best-seller mundial, con cuarto del dolor. No sabe si leerá la trilogía. Tampoco le interesa tanto el final de la cándida Anastasia Steel. Pero, eso sí, a su costa se está pasando un agosto antológico.

PREMIO AL MEJOR BLOG PERIODÍSTICO DE LA COMUNIDAD VALENCIANA

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