El Papa no siempre ha vestido de blanco. Al parecer al principio, tras la legalización de la Iglesia por el emperador Constantino, usó una clámide púrpura, el color imperial. Las vestimentes fueron evolucionando pero no fue hasta mediados del siglo XVI cuando se institucionalizá la vestimenta actual.
Pero no se debe al designio de algún concilio o decreto. Más bien es fruto de una casualidad. El fraile dominico Michele Ghislieri fue elegido Papa en 1566 con el nombre de Pío V. Tal y como hicieron cuatro predecesores suyos también pontífices surgidos de la orden de los dominicos, decidió no abandonar el hábito de su orden (era de color blanco y a veces utilizaban un manto negro). Sus sucesores, aunque no fueron dominicos, decidieron vestirse de blanco hasta que se convirtió en una tradición.
Desde entonces los pontífices han ido vestidos de blanco al tiempo que se han ido ido añadiendo otros aditamentos como el solideo (también blanco) o los zapatos y la muceta, ambas de color rojo.
En cualquier caso, el color blanco ha estado ligado al papado desde que, según cuenta la leyenda, el Papa San Fabián fue elegido a mediados del siglo III tras posarse sobre su hombro una paloma blanca. El uso del alba blanca (especie de sotana sobre la que se ponen el resto de vestiduras) es también conocido desde antiguo
En un primer momento, tras la autorización del emperador Constantino para practicar el cristianismo (311), los pontífices llevaban una clámide de color púrpura, el color utilizado por los emperadores romanos. Pero diversos papas mostraron reticencias a su uso.
El blanco parece como el color más adecuado con lo que supone ser Papa. Hace referencia a la pureza y la santidad de vida. El color rojo del manto, que en ocasiones suele utilizar el Pontífice, es rojo, que simboliza la sangre derramada de Cristo por el perdón de los pecados y a los apóstoles. Por ello lo utilizan sus sucesores directos, tanto el Papa (sucesor de San Pedro) como los obispos (descendientes de los apóstoles). De hecho los Papas son enterrados con una vestimenta roja para evidenciar la sucesión apostólica de la sede romana y en referencia a la muerte de Cristo.
San Pío V ha pasado a la historia como el pontífice que impulsó las reformas aprobadas en el Concilio de Trento de forma que con él se puso en marcha en la práctica la Contrarreforma o Reforma Católica. Entre sus acciones se encuentra la reducción de los gastos de la corte papa. Además, uniformizó la liturgia y dictó las disposiciones para la celebración de la Misa (Misa Gregoriana) que permanece vigente aunque la forma habitual de celebración es la introducida por el Vaticano II.
Como anécdota, Pío V pintol Daniel Volterra cubrir en parte las figuras de la Capilla Sixtina pintadas por Miguel Ángel. Además, promulgó una bula bajo pena de excomunión en contra de la costumbre de lidiar toros.
Además, San Pío V emitió la bula ‘De salutis gregis dominici‘ el 1 de noviembre de 1567 por la que prohibió las corridas de toros bajo pena de excomunión. Eso sí, más que por el maltrato al animal, la prohibición radicaba en que el pontífice consideraba una temeridad cercana al suicidio que un hombre se enfrentara a un toro.