Los primeros holandeses ‘desembarcaron’ en Afganistán en el año 2006. Cuatro años, 24 muertos, 1.400 millones de euros invertidos en la guerra y la caída de un gobierno han sido motivo suficiente para que este país europeo sea el primero en plegar su pabellón. Arriar velas y poner pies en polvorosa. A principios de año ISAF solicitó al entonces primer ministro Balkenende- del partido democristiano- una extensión de sus operaciones en el país. Esto precipitó la caída del gobierno y provocó unas elecciones anticipadas, el pasado mes de junio, ganadas por los liberales conservadores… Estos han cumplido su promesa de retirar las tropas después de la entrega de la provincia de Uruzgan a Estados Unidos y Australia que se encargaran de ella desde ahora.
La guerra de Afganistán ha demostrado que tiene poder suficiente para hacer caer gobiernos. La impopularidad de este conflicto se acrecienta a pasos agigantados. Los próximos en pedir turno para salir de este pozo sin fondo son Canadá (con un contingente de 3.550 soldados en Kandahar) a principios de 2011 y Reino Unido (con 8.371 soldados- tras Estados Unidos el país que más tropas aporta en la provincia) que tiene previsto retirar parte de su contingente a mediados del año que viene (fuente: publico.es)
¿Y nosotros qué?