Un día difícil
La cuestión para mí hoy está difícil a la hora de encontrar el tema de la columna. ¿Por qué? Hay asuntos diversos y bastante mollares
¿La culebra encontrada en el balcón de Esteban Pons, el pavoroso incendio, uno más, en Chulilla o la noticia que acompaño y copio?
En Dinamarca se acabaron las excusas para no hacer el amor. Ya no funciona aquello de: ‘cariño, olvídalo, los críos siguen despiertos’. Ahora los papás daneses podrán ‘jugar’ en la cama sin ser molestados por los incisivas interrogatorios de los enanos de la casa si les pillan con las manos en la masa.
Un grupo de empleados de una guardería en el centro del país escandinavo ha hecho a los padres una oferta difícil de rechazar: prometen cuidar mediante pequeñas fiestas a sus hijos… ¡gratis! durante dos horas una noche a la semana para que pueden desfogarse libremente, y en particular para que dediquen ese tiempo a «hacer bebés». Y la iniciativa funciona.(fuente: las provincias)
Me quedo, es obvio, con esta última porque siempre, se ve, nos adelantan en el Norte de Europa.
Parece que no tienen bastante con los hijos propios de los oriundos daneses (no quieren ver, digo, más morenitos hijos de la emigración bien acogida en la zona) y desean poblar de nuevo con “vikinguitos” el área.
Lo de Pons y su culebra era una posibilidad para afilar mi lengua viperina pero me la guardo, la lengua, y así de esta forma no entro en el juego de darle más cancha o dársela a otros, afines o no.
También otra culebra estaba al acecho en casa o en el balcón de una fallera mayor y no sé si se trata de una “suelta” de culebras a elección.
Del incendio una vez más me quejo del como la Ley es suave para estos pirómanos.
La posibilidad de elección del tema para el columnista es en ocasiones difícil por no haber asuntos “nuevos (suponiendo que haya algo nuevo bajo la capa atmosférica).
Antes se hablaba de las llamadas “serpientes de verano” que eran asuntos menores que se “hinchaban” para dar juego y cancha al comentario y Valencia no era menos.
Como detalle de recuerdo para algunos bancos – abiertos entonces al crédito por el honor, por ejemplo- estaba el caso de la hija de la marquesa que luego resultó ser falso y que daba noticia de esa hija que había heredado una fortuna; le dieron créditos, la pasearon y la enseñaron. ¿Éramos más crédulos entonces que ahora?
Si. Ahí está el caso de los votos que cada cuatro años despiertan alguna ilusión. Luego, dicen, son los mismos perros con distintos collares.
¿Lo mejor? “Fabricar nenes jugando” . Y mira que hay, pero… Me voy. En este caso a tomar la sombra. No estoy ya para juegos. Buenos días.
La cuestión para mí hoy está difícil a la hora de encontrar el tema de la columna. ¿Por qué? Hay asuntos diversos y bastante mollares
¿La culebra encontrada en el balcón de Esteban Pons, el pavoroso incendio, uno más, en Chulilla o la noticia que acompaño y copio?
En Dinamarca se acabaron las excusas para no hacer el amor. Ya no funciona aquello de: ‘cariño, olvídalo, los críos siguen despiertos’. Ahora los papás daneses podrán ‘jugar’ en la cama sin ser molestados por los incisivas interrogatorios de los enanos de la casa si les pillan con las manos en la masa.
Un grupo de empleados de una guardería en el centro del país escandinavo ha hecho a los padres una oferta difícil de rechazar: prometen cuidar mediante pequeñas fiestas a sus hijos… ¡gratis! durante dos horas una noche a la semana para que pueden desfogarse libremente, y en particular para que dediquen ese tiempo a «hacer bebés». Y la iniciativa funciona.(fuente: las provincias)
Me quedo, es obvio, con esta última porque siempre, se ve, nos adelantan en el Norte de Europa.
Parece que no tienen bastante con los hijos propios de los oriundos daneses (no quieren ver, digo, más morenitos hijos de la emigración bien acogida en la zona) y desean poblar de nuevo con “vikinguitos” el área.
Lo de Pons y su culebra era una posibilidad para afilar mi lengua viperina pero me la guardo, la lengua, y así de esta forma no entro en el juego de darle más cancha o dársela a otros, afines o no.
También otra culebra estaba al acecho en casa o en el balcón de una fallera mayor y no sé si se trata de una “suelta” de culebras a elección.
Del incendio una vez más me quejo del como la Ley es suave para estos pirómanos.
La posibilidad de elección del tema para el columnista es en ocasiones difícil por no haber asuntos “nuevos (suponiendo que haya algo nuevo bajo la capa atmosférica).
Antes se hablaba de las llamadas “serpientes de verano” que eran asuntos menores que se “hinchaban” para dar juego y cancha al comentario y Valencia no era menos.
Como detalle de recuerdo para algunos bancos – abiertos entonces al crédito por el honor, por ejemplo- estaba el caso de la hija de la marquesa que luego resultó ser falso y que daba noticia de esa hija que había heredado una fortuna; le dieron créditos, la pasearon y la enseñaron. ¿Éramos más crédulos entonces que ahora?
Si. Ahí está el caso de los votos que cada cuatro años despiertan alguna ilusión. Luego, dicen, son los mismos perros con distintos collares.
¿Lo mejor? “Fabricar nenes jugando” . Y mira que hay, pero… Me voy. En este caso a tomar la sombra. No estoy ya para juegos. Buenos días.