El amparo–
CARLOS PAJUELO DE ARCOS |
El otro día estaba investigando en torno al Padre Jofré, el mercedario que en 1409 pronunció un sermón en la Catedral de Valencia que, a mi juicio, conviene ahora rememorar a propósito de la solidaridad como concepto y realidad en nuestros días.
Según se desprende de la lectura del Libro Viejo de las Constituciones del Hospital General de Valencia (donde hay mucha solidaridad callada hoy) escrito en antiguo valenciano, al parecer, dice así: «en la present ciutat ha molta obra pia e gran caritat e sustentació; empero una hi manca, qui es de gran necesitat, ço es un hospital o casa hon los pobres ignoscents e furiosos fosen acullits. Car molts pobres ignocents van per aquesta ciutat, les quals pasen grans desaires de fam, fret e injuries…».
Está claro que el mercedario llama la atención sobre la falta de caridad colectiva hacia los hambrientos y los locos que pasan hambre, frío e injurias.
Lorenzo Salom, un comerciante que asistía al sermón, dio noticia del mismo a otros diez y así , con este apoyo, se fundó el primer hospital de locos del mundo.
Hoy hacen falta más sermones y más atención a quienes están abandonados, desamparados, pese al esfuerzo ingente de la Casa de la Caridad y algunas instituciones y hace falta mayor sensibilidad y menos concursos.
Se ha institucionalizado la atención y 600 años después del sermón la ciudad sigue padeciendo mucha indiferencia y las banderías siguen primando sobre una realidad cada vez más evidente.
Algunos pierden la esperanza y cogen un cuchillo y otros, más sumisos, hacen colas.
El amparo a los menesterosos es una tarea colectiva que debe incorporarse a los valores de una sociedad que aspira al bienestar.
Si eso no ocurre habremos fracasado aunque las luces y el asfalto inunden nuestras retinas. Buenos días.