A 2500 dólares el huevo
Tras la sorprendente noticia de los planes de un convicto de asesinar y castrar a Justin Bieber, además de secuestrar a su guardaespaldas y a otras dos víctimas, hoy se ha conocido que Dana Martin también quería pagar a los sicarios con la venta de los genitales de artista, que estimó en 5.000 dólares (3.820 euros) (fuente: las provincias).
Ya sé que los finos y las costumbres, que no reglas semánticas llaman genitales a lo que coloquialmente llamamos “huevos” en su versión menos dramática y se llama así, supongo, porque su estructura geométrica es de similar aspecto al huevo en general,
Digo, finalmente, de esto, el que en estas nomenclaturas prima mucho la importancia de hacerse entender y esa podría ser una regla nemotécnica. Todo este discursillo lo empleo a efectos de justificarme; es por no llamar genitales a lo que mucha gente llama huevos.
Yo sabía del poco valor económico del hombre. No hay más que repasar la tabla de indemnizaciones que al efecto regula la perdida de atributos, dedos, piernas, vista etc.
De la noticia “pegada” arriba se podría desprender el riesgo que uno corre al no contestar llamadas o cartas de fans, Para mi fortuna, en este campo estricto, no debo tener fans y yo contesto a todas mis llamadas y cartas y por eso no creo que mis atributos corran peligro por esa banda o debo decir, digo, lado.
Son otros peligros los que me acechan. Me da miedo la escalada sanitaria que me lleva a salir de casa con dineros sueltos para la ambulancia, la multa por algo que pueda hacer, por si un bombero me rescata después de haber dictaminado que el correr hacia un autobús justo en el momento en el que arranca y los golpes dados por mí en el cristal de la puerta para que estas se abrieran han dado conmigo en el suelo y ya no me puedo levantar.
¿Es esa una conducta de riesgo? En la misma línea me pregunto-mientras estoy en el suelo dolido y dolorido ¿Valgo yo como el “pollo cantor Bieber?
A veces me insultan y eso me da vida. Existo.
A veces nada, El otro día estuve en un Congreso, saludé´, me hice la foto y me fui. Nadie dijo nada. Nadie notó mi ausencia. Era una experiencia que me reafirma en la nada. Soy el hombre invisible. Me voy al Mercado Central. Buenos días.