Flash
¿Agenda o jamón?
Carlos Pajuelo de Arcos
Era el momento cumbre de la víspera navideña cuando mis dientes,
gastados por el uso, eran menos penetrantes y mi pluma columnista más floja, más
flexible y menos irónica también; los incisivos estaban a punto de hincarse en la
cola roja de un esplendido gambón cuando una llamada de la falsa portería, me
refiero al videoportero, me deja ver que un tipo de aspecto fuerte y tocado con una
gorra cargaba sobre su hombro sólidos una caja.
¡Ah! una caja y dice mi nombre, la recibo, la abro y un esplendido jamón y
una botella de vino de la Ribera del Duero – no es de la Comunitat pero no le hago
ascos- y al comprobar quien era el remitente veo un nombre que no conozco y la
vanidad me lleva a decir “Un admirador, el lector que todos esperamos, por fin se
ha hecho justicia” y luego, satisfecho, quiero ver mi nombre escrito donde el
destinatario y ¡sorpresa! no era para mí.
Una ola de desconcierto, una caja abierta, el jamón a la vista y una
pregunta de mi otro yo: ¿Me la quedo y no digo nada?. Vence la ética y me ocupo
de llamar a la empresa remitente y una telefonista espesa me discute que yo no soy
yo, sino el que pone la caja. ¿Será verdad?. “Che sará, che sará”. Pero no, yo soy
yo
Al fin se convence la telefonista y a los cinco minutos- collons que rápidos vienen
y se la llevan aunque ya abierta y con un letrero mío que señala que ha sido
abierta por error y devuelta con pena. Mejor jamón que agenda.
Me dice que hay otra para mi y que…este Flash es un refrito de hace tres años y que lo uso para Navidad. Felices fiestas a todos y sobre todo para aquellos que están enfermos.