El Morbo
La periodista buscará su lado más sensual en la nueva edición de ’21 días’ (a las 01.00 horas en Cuatro). Úcar ha reconocido que le da «mucho pudor» mostrarse públicamente en «una actitud erótica», pero con la ayuda de una estrella del burlesque aprenderá a bailar en una barra americana, degustará los sabores de la cocina erótica y participará en una sesión fotográfica ‘boudoir’, en la que mostrará su lado más sexy.
Se trata, como casi siempre, de la explotación o exploración (a elegir) del lado morboso del alma humana.
Todo nosotros mantenemos en el secreto del corazón recóndito a manera de un recuerdo de nuestro simio origen (al decir de los evolucionistas) o de la impronta que se nos ha dado(al decir de los creacionistas).
Cada día esa pulsación por ver que pasa en la otra orilla, en la frontera a partir de la cual la norma prohíbe o castiga la exhibición de ciertos asuntos, es más acusada y debe ser por la competencia que los propios medios (que no olvidemos son negocios, industrias montadas para generar beneficios económicos) que no cesan de agitar el alma conduciéndola hasta el abismo que se detiene en el morbo.
No entiendo lo que usted dice. Le daré un ejemplo. Cuando la guerra de los otrora yugoslavos, una agencia italiana de viajes llegó a ofrecer “viajes a la guerra”. Había grupos de viajeros llevados al límite de las fronteras para ver de cerca eso que se llama el teatro de operaciones. ¿Por qué iban las gentes o algunas gentes? Yo creo que por el morbo.
Cuando se inauguró el antiguo Zoo en Viveros de Valencia (yo formé parte, por cierto, del grupo que el profesor Docavo Alberti puso en marcha para esa actividad) la jaula de un mono (creo que se llamaba Tarzán) era la que más público atraía.
El mono se pasaba el día masturbándose y eso genereraba expectación morbosa y se ve que el mono lo sabía porque interpretaba los gritos de los espectador@s como de aceptación. Eso es morbo.
Ahora llega el actual Conseller de sanidad y anuncia que incrementará en un 10 % el salario del médico que demuestre que ha tenido menos tiempo en el hospital a los pacientes.
Llombart ha descubierto la pólvora. Espero que no estalle.
Yo tengo morbo por establecer el límite mínimo de estancia. Lo veo. Un enfermo con gotero ahí acostado en su habitación que asiste con pánico a la conversación (esto es, de momento, ficción) en la que un grupo de sanitarios trata de convencer a los familiares que el enfermo está fenomenal y que es mejor para su psiquis, digo, el que termine su curación en el marco de la familia. etc.
Me voy a abrigar que noto frío en la espalda y yo no quiero ir al Hospital, Espero con ilusión a la llegada de la primavera. Buenos días.