Roma locuta est, causa finita est
En realidad no es así. Cuando habla Roma y ahora lo ha hecho, se abre una “batalla” entre los diferentes “lobbys” para llevar al Papado a uno que cumpla las expectativas.
¿Qué expectativas? Supongo que eso depende de la perspectiva de cada grupo. Hay quienes abogan por la limpieza de la Iglesia en materias como la pederastia que tanto ha costado en tiempo y en dinero a diócesis americanas e irlandesas, otros abogan por la incorporación de las mujeres de forma más activa igualándolas en el sacerdocio.
Sin duda las vocaciones están sufriendo desde hace años una baja creciente y da pena ver los templos, como naves vacías, con poca vida.
No es bastante el proceso que muchos jóvenes asumen de evangelización porque, quizás, se encuentran con una resistencia que impermeabiliza el espíritu y lo aleja de la fe.
La ola de materialismo hace tiempo que empezó y hoy los ejemplos públicos de corrupción y de falta de valores parece sepultar la idea de Dios.
Al parecer Dios no es la prioridad e incluso algunos medios “juegan” a hacer humor con la renuncia papal. ¿Está bien eso? No.
No hace falta ser un católico ferviente, o no, para apreciar que aquellos que hacen risas a costa de un asunto que afecta a millones de católicos están ridiculizando las creencias de otros y eso, mire usted por dónde, no es democrático.
¿Por qué no juegan a hacer eso mismo con el Islam? Me pregunto si no será por miedo a las represalias.
¿Por qué no se ríen de multitud de cosas risibles como las declaraciones de los presidentes distintos del Gobierno que se pasan la vida jugando a driblar semánticamente la verdad?
Yo no me rasgo las vestiduras. Los llamados “príncipes de la Iglesia” son humanos vestidos de color y supongo que sobre ellos cabalga la envidia, la ambición y que el juego será ahogar esas pasiones y sublimarlas en beneficio del más débil.
Estaría bien que por una vez nos limitáramos aquí a ver el desarrollo de los acontecimientos y a rogar- los que crean en ello-porque todo el proceso se desenvuelva exento de polémica ideológica. Dejemos a cada uno con sus creencias en paz y así la democracia brillará entre nosotros…aunque sea un instante. Buenos días.