Exorcismo por Haití
Ayer tarde -noche estuvimos en el concierto que la Fundación por la Justicia organizó en el Palau de la Música dónde el ingente número de asistentes asistimos a una especie de exorcismo oficiado por los músicos de diferentes conservatorios- el municipal José Iturbi,, el de Riba Roja del Turia, el de Lliria, el de Torrent el de Valencia y los componentes de los coros de voces blancas.
La música, la interpretación solidaria de los solistas, el tímido aplauso de los compañeros de orquesta y las imágenes finales con los niños de una Haití devastada por el fatal terremoto y la lluvia torrencial que reclama parte de su carnaza mortal a un pueblo sometido históricamente a una suerte de abandono en su digna negritud y plantando cara a ( según señaló el Presidente de la Fundación el magistrado José Mª Tomás y Tío que hizo mención a un telepredicador americano que señalaba al país y a sus desastres como le resultado de haberes querido separar del mundo blanco-) la vida son las potentes fuerzas que hacen que el alma se conmueva y surja un hilo de fluida entrega.
¿Y lo del exorcismo a que viene? Viene a la noticia que reproduzco de El Confidencial de hoy.
Los exorcismos vuelven a estar presentes en la vida del hombre del siglo XXI. Hace unos días se publicaba la noticia de que el cardenal arzobispo de Madrid Rouco Varela había decidido nombrar ocho nuevos exorcistas ante el aumento de los casos de “influencia demoniaca” en Madrid. (El Confidencial)
Los endemoniados somos todos aquellos que volvemos la espalda a quienes nos rodean, estén aquí o en Haití como es el caso que relato.
Siempre han dicho los estudiosos de la conducta humana que la limosna, la caridad etc. no es la justicia y que esa limosna se da para acallar la conciencia. No estoy yo aquí para discutir eso.
Solo digo que Justicia, Limosna o Caridad (con mayúsculas) son los exorcismos que yo recomiendo a quienes presa del demonio ( que incluso para los poco avisados en las cuestiones de fe vemos a nuestro alrededor) se ven empujados a la desesperación que prueben a ir a actos como los del concierto que además de hacer algo por el otro sirve para aquietar el alma- si es que estuviera inquieta.
No hace falta decir más. Desde las ocho de la tarde hasta las once de la noche la sala más principal del Palau vibró con los reparadores aplausos de quienes estábamos allí y al final de noche pudiera ser que nos encontráramos mejor ( aunque a mí me sobraba la chaqueta o a lo mejor los tirantes vaya usted a saber). Buenos y venturosos días.