Testigo de cargo
En el aire flota una cierta obscenidad de doble filo. Uno que tiene que ver con gentes que pueden considerarse ciudadanos libres de toda sospecha ( aunque luego algunos acaben en la cárcel pese a las presiones y recusaciones que los testaferros de turno elaboran) y otro que tiene que ver con el hecho de suponer que somos tontos de baba los ciudadanos ( aunque algunos de esos ciudadanos acaben organizados y planten cara al sistema).
La noticia que sigue puede servir para sustentar mis primeras afirmaciones.
Una testigo reconoce que cobró por figurar en la venta ficticia de cuadros de la mujer de Bárcenas(Efe)
La señora “barceniana” nos ha tomado por idiotas y creía que al final no se podría saber el manejo ( aunque haya prescrito que lo mejor sí)
Este asunto, el de Blesa, el de los ERES de Andalucía, el de Munar en Palma te pone las pilas a punto. ¿A punto de qué? De carga. Sí. La carga te empieza a llegar hasta la zona íntima y tienes la tentación de suponer a todo el mundo en la misma trayectoria y con ello la labor honesta de muchos políticos queda en entredicho.
¿Qué puedo hacer para recuperar la confianza en una labor necesaria como es la de la administración de los escasos recursos de un país y que esos recursos lleguen de forma justa a quienes lo necesitan?
Hay instituciones, organizaciones que se ganan el respeto solo con nombrarlas. Sería el caso de Caritas, Manos Limpias y algunas Fundaciones que marcan su territorio en función de sus socios y de su capacidad de hacerse cargo de los problemas de los demás.
Creo que en los planos medios y en la base de muchas organizaciones ciudadanas, de partidos políticos, de asociaciones etc. está el germen del futuro.
Creo que hay que dejar paso a estas personas, jubilar y agradecer los servicios prestados, limpiar de papanatas el panorama, apartar a los llamados lameculos, espantar a los papamoscas.
Creo en la gente e incluso creo en muchos valencianos y creo que no somos “gente muelle” como nos colgó el histórico Conde Duque de Olivares. Buenos días