¿Qué hay de lo mío?
Yo, y creo que como yo otros, me ocupo mucho, mucho de lo mío y un poco, sobre todo en plan “pienso en ti”, de los demás.
¿Eso está bien? Me dicen que no, que lo cristiano, lo ético, que lo moralmente aceptable sería que me ocupase más de los demás. Y no sé porque en ese momento me da por consultar la tabla de pensiones.
¿Cómo quedaría mi pensión? Oigo a la Sra. Sáez que dice que lo mandará al Pacto de Toledo y eso a mí, particularmente, me da un poco de grima- no llego al miedo- pero un poco de grima si me alcanza. Toledo es una ciudad bonita y multiétnica sobre todo en su momento con aquello de las tres culturas. Se me ha venido al pensamiento. Cosas. Vuelvo a la Sra. Sáez y a las pensiones. La tabla es extensa en el tiempo. La que yo he consultado llega hasta el año ´51
De todas formas estoy tranquilo porque si para el año 2051 la cosa de la rebaja llega al 2o %, décima arriba abajo, ( que por unas décimas yo no me pierdo) ya le digo a esta Sr. Sáez que por mí no se preocupe. ¿No? No. Estaré bastante muerto.
¿Y los demás?
Pues mire usted me alegro que me haga esa pregunta ( esto lo dicen todos para tener tiempo de pensar). A los demás que les den morcilla.
Oiga usted es un egoísta y un mal cristiano.
No señora. Es que yo no estaré aquí sobre la cruda tierra. Y el decir en estos tiempos de hambre y dolor que les den morcilla es un regalo para el paladar escaso. ¿Le gustan a usted las morcillas?
No me de una larga cambiada que lo veo venir y usted quiere desviar la conversación. de todas formas entro al trapo “morcillero”. Me gustan mucho las de arroz y las de Onteniente.
En arroz al horno a mí.
No siga que se me hace la boca agua.
Usted ve como tengo razón( eso lo digo yo y lo escribo por si se ha perdido entre tanta contestación y pregunta porque ni yo mismo sé quien pregunta . Parece una obra de teatro.
Decía que, además de las morcillas, a mi lo de la pensión me preocupa por cuanto soy ciudadano y a las manifestaciones he de decir q ue me duele la rodilla izquierda y que tengo un menisco roto y que no doy abasto. Pronto tendré que elegir, como en un restaurante.
De todas maneras seguiré mirando, leyendo y protestando hasta que la muerte nos separe. Adiós Sra. Sáez y Buenos días a todos.