La piscina
He leído con estupor y un punto de indignación que la piscina de la cárcel de Soto del Real no se va a abrir este verano. No hay por donde cogerlo. ¿Se están conculcando los derechos de los llamados internos o sea presos?
Un punto de encuentro pasado por agua sería, sin duda, el mejor escenario en el que se hubieran encontrado Bárcenas “el malo” y Ferrán “el piadoso”. No obstante nada nos impide recrear esa posibilidad y contarla aquí.
Avanzan el uno hacia el otro y no hacen signos de reconocerse – recordemos que son hábiles en las artes del camuflaje.
No olvidemos que mientras miles de individuos permanecían en los aeropuertos tirados sin explicaciones, el que fue “il capo di capi” de los empresarios españoles( no tienen suerte estos chicos a la hora de seleccionar) tomaba precauciones y declaraba su empresa en crisis y le daba a un “limpiador” la empresa para que hiciera volar activos.
Ferrán es el que ahora busca refrescarse de “la calor carcelaria” andando por el borde de la piscina.
Por el lado contrario avanza Bárcenas “el malo”. Silba una de Sinatra y vocaliza en ingles “My way” . Es cierto que el tipo lo ha hecho a su manera.
Justo en el ángulo recto del borde final los dos se detienen y el uno le pide fuego al otro. Ha sido Ferrán quien ha pedido fuego y es que está acostumbrado a pedir y al no estar Blesa, el de caja Madrid, se lo pide al “malo” que se muestra indiferente al tiempo que de un bolsillo secreto intenta sacar un Dupont de oro macizo con las siglas del PP (Primera Pasta).
En el intento se le cae un fajo de francos suizos que se le habían quedado enganchado en el escroto.
Se le ha caído a usted ( se hablan de usted) esto y Ferrán se agacha y en un descuido al devolvérselo afana unos cuantos de esos francos para tabaco y seguridad personal en el economato.
“El malo ” lo ha visto y perdona . Es un macho que hace la peineta y señala abogados con su índice, señala a Ferrán y le espeta un : ¿Quieres más?. Buenos días.