Peces Raya
La cosa pintaba bien. Sentías sobre tu piel las dos Españas. Una venía por la vía plasmática y esperabas con ilusión desvaída la llegada del Gran Guía a declarar solemnemente que “lo siento o lo lamento o lo que sea y el error de confiar en alguien”.
Las turbas miraban el mar de la Malvarrosa y de La Patacona ahítos de crisis, colmados de ERES y con su sombrilla al hombro, prietas las filas, las mesnadas de veraneantes de los “lunes al Sol” y avanzaban hacia un mar pleno de niños y potenciales jugadores de palas a la arena o de volleybolistas en un campeonato imposible de sol y saltos.
Las fuerzas de la mayoría en la primera España, la del plasma parlamentario, aplastaban la tímida propuesta de un “váyase Sr Rajoy” rubalcabiano” con aire de toreo de salón y el puño y la rosa en el pecho, vibraba cuando declaraba con solemnidad episcopal que “yo nunca he cobrado en negro” y los adlateres palmeaban en un miniferragosto inútil.
Imagino al Presidente mirando al tendido pontevedreño con una cita al Sol popular añadiendo un : ¿Y ahora qué?. Ná que no pasa ná – declarará a los íntimos,digo, un Arenas que ya ha toreado muchos morlacos en el albero partiespañol.
La otra España a la que este columnista ha dejado avanzando sobre la cálida arena blanca que quema, con perdón, un huevo , ha sido convertida en pasmo por los funcionarios varios al servicio del bien común y al grito de “peces raya” cierran la playa.
Niños, niñas, matronas, abuelas con gesto torcido y pensando con entretener al niño que le ha dejado la nuera que está en un máster.
Las masas destilan mala baba. “Esto ya no es lo que era ” dice un abuelo que ya está de vuelta. Ni peces ni leches.
Y hoy e incluso ayer por la noche el plastaplasma y los peces raya se han evaporado y son pequeñas historias. La gente vuelve a la playa y solo algunos tipos como yo recuerdan un poco las caras de los actores del falso Congreso (estaban en el Senado) y los `peces raya han huido aguas adentro temerosos de que los maten con la ingesta del orín colectivo.
Todo vuelve a la normalidad. Un Agosto más. Buenos días.
La cosa pintaba bien. Sentías sobre tu piel las dos Españas. Una venía por la vía plasmática y esperabas con ilusión desvaída la llegada del Gran Guía a declarar solemnemente que “lo siento o lo lamento o lo que sea y el error de confiar en alguien”.
Las turbas miraban el mar de la Malvarrosa y de La Patacona ahítos de crisis, colmados de ERES y con su sombrilla al hombro, prietas las filas, las mesnadas de veraneantes de los “lunes al Sol” y avanzaban hacia un mar pleno de niños y potenciales jugadores de palas a la arena o de volleybolistas en un campeonato imposible de sol y saltos.
Las fuerzas de la mayoría en la primera España, la del plasma parlamentario, aplastaban la tímida propuesta de un “váyase Sr Rajoy” rubalcabiano” con aire de toreo de salón y el puño y la rosa en el pecho, vibraba cuando declaraba con solemnidad episcopal que “yo nunca he cobrado en negro” y los adlateres palmeaban en un miniferragosto inútil.
Imagino al Presidente mirando al tendido pontevedreño con una cita al Sol popular añadiendo un : ¿Y ahora qué?. Ná que no pasa ná – declarará a los íntimos,digo, un Arenas que ya ha toreado muchos morlacos en el albero partiespañol.
La otra España a la que este columnista ha dejado avanzando sobre la cálida arena blanca que quema, con perdón, un huevo , ha sido convertida en pasmo por los funcionarios varios al servicio del bien común y al grito de “peces raya” cierran la playa.
Niños, niñas, matronas, abuelas con gesto torcido y pensando con entretener al niño que le ha dejado la nuera que está en un máster.
Las masas destilan mala baba. “Esto ya no es lo que era ” dice un abuelo que ya está de vuelta. Ni peces ni leches.
Y hoy e incluso ayer por la noche el plastaplasma y los peces raya se han evaporado y son pequeñas historias. La gente vuelve a la playa y solo algunos tipos como yo recuerdan un poco las caras de los actores del falso Congreso (estaban en el Senado) y los `peces raya han huido aguas adentro temerosos de que los maten con la ingesta del orín colectivo.
Todo vuelve a la normalidad. Un Agosto más. Buenos días.