Soy Vulnerable
Hace unos días he rescatado una novela negra, o sea una novela de las llamadas negras porque sus personajes se deslizan en territorios del crimen y el misterio, y me he quedado con una frase que me baila sin parar en mi mente obsesiva; se trata de algo que se refiere a la vulnerabilidad y del como las mujeres tiene un depósito lleno que administran a su placer, a sus objetivos y casi siempre en momentos de seducción.
Es el tono, la dulzura melosa inquietante, la debilidad premeditada y no sé si esto es cierto y tampoco sé si eso molesta a las llamadas feministas.
¿Tenemos todos ese depósito de miel vulnerabilizadora? Puede que sí.
Sin embargo puedo decir que el Partido Popular no goza, y el Partido Socialista tampoco, de ese depósito necesario para encandilarnos.
¿Se ha perdido la gracia del discurso, de la estructura oratoria que sirva para “encandilar” al personal, aún a sabiendas de que el personal no se chupa el dedo?
La oportunidad de un Gibraltar acosador, de un pederasta amigo-enemigo, posible y potencial aspirante a espía a favor o en contra, según convenga, de una flotilla de la Royal Navy a las puestas de mi casa ha sido despilfarrada por un grupo de tecnócratas sin gracia postinera, aferrados al papel y al plasma, sin cuyos soportes el verbo fluido se torna en espadas .de fakir.
¿Dónde están esos floreados y enfervorecedores discursos que hacían echarse a la calle a los patriotas por una mañana, dónde, dónde están?
Estamos en la España del vuelva usted mañana, de la ventanilla cerrada por vacaciones o de ! Uy estamos a punto de marcharnos de vacaciones!.
¿Es el pasmo del calor? ¿Es la rigidez del botox? ¿Qué coño pasa aquí?. El país está dormido o durmiendo, jodido o jodiendo.
De una barra de mostrador barero a otro y en un café del tiempo la diferencia está 0,50 de euro o sea 82 leandras de mi época céntimo arriba o abajo.
Soy vulnerable. Lo soy a la miel de la petición femenina y a la mala leche que se me pone cuando tratan – y lo consiguen- engañarme.
Sé que he llegado tarde para quemar mis naves en plan Hernán Cortés y me quedo aquí…pero no me extraña que los jóvenes se larguen en busca de fronteras nuevas.
Los ingleses pagan mucho mejor a su médicos que nosotros y a los abogados también y a los cristaleros…aunque la vivienda es cara. He vuelto de la playa pronto porque no he entrado. Había mucha gente y el Sol cascaba como si estuviéramos en verano. Soy vulnerable. ¿Y usted?. Buenos días.