El asesino de arboles
Nadie tiene claro la razón de un acto de vandalismo tan elaborado y premeditado, aunque lo que está claro es que «no tiene razón de ser» según palabras de los responsables de la concejalía de Jardines. Una docena de árboles en la calle Pintor Genaro Lahuerta, junto al jardín de Viveros, se han visto afectados por los agujeros practicados por un taladro en el tronco y que, al llegar al corazón de las lagunarias, las ha secado sin remedio.(Fuente Las provincias)
Él o ella o los dos, con nocturnidad y alevosía, se disfrazan de negro y como miembros de las Fuerza especiales esperan hasta que el último plano de la película que “tiran” por la tele se funde con el logo de la productora; las luces de las ventanas abiertas se van apagando y algunos balcones muestran las heridas de los aparatos de refrigeración.
Lejos un reloj da las cuatro y él o ella, o los dos, se aprestan a consumar su asesinato. Lo han planeado bien.
Imagino, en su acecho vigilante, la prueba del silenciador acoplado a la cabeza horadante del taladro asesino, la dulzura en aceite del rodar del artilugio y el extraño fulgor del que va a delinquir en la oscuridad de su adrenalina.
Hay demasiada tolerancia con esos comportamientos y supongo a la Justicia muy ocupada. Algo no va.
Ha pasado el tiempo en el que el chiste de La Codorniz era realidad. “Cuando un monte se quema algo suyo se quema Sr. Marqués”.
Los árboles son de todos y los de la Calle Genaro La Huerta también y condenaría al asesino a replantar, replantar no digo “ad infinitum” pero casi.
Según algunos vecinos puede ser el caso de algún vecino que, harto de no ver el bosque de Viveros mata al árbol más próximo.
¿Qué oscuro secreto guarda el asesino de árboles? Puede que se trate de una persona frustrada que no pudiendo dirigir contra nadie su propio fracaso ha derivado su extraña obsesión hacia lo que muchos llaman, erróneamente, naturaleza muerta.
Los árboles son necesarios para la vida y una Tierra. un Comunidad sin su sombra, sin su capacidad de laboratorio está condenada al desierto, sin sombra. Buenos días.