El refugio
Pasa el tiempo y sus señorías pasan del escaño popular o del escaño “oposicional” de calentar el asiento y decir alguna cosa que sirva para los diarios, al mullido confort de una silla institucional y así continuar la fiesta.
Se ve que hay seis instituciones para que, cuando ya has agotado tu reserva políticointelectual , te puedan recolocar y es más fácil porque se trata de participar en unas reuniones cuyo objetivo es aconsejar.
Hace unos días los de Cultura se enzarzaron en discutir acerca quitar o dejar en Gandía una estatua sobre la batalla de Almansa. Galgos o podencos y al final la libre caerá.
La broma consultiva cuesta, nos cuesta, del orden de 20 millones de euros; pienso en antiguas pesetas y tiemblo. Eso para escuelas y sanidad.
Me dicen que es mejor no pensar porque cuando piensas te salta el “nervi mosegador” y dices cosas y te tachan de derrotista y eres malo. Soy malo !Oh Señor!.
.Los organismos estatutarios continuarán sirviendo de retiro dorado para quienes han agotado sus días en la política. Buscarse la vida en la empresa privada es una opción que no se contempla.(fuente: las provincias)
Yo estaba ilusionado cuando eso de la autonomía y ahora, estos días leo, por ejemplo, que hay que enseñar a recetar a los médicos- ¿Lo hacen mal? !Satanás que miedo me das!
¿Qué tiene que ver? ¿No coordina usted bien?
Si. Se me cruzan los cables de la idea. Me centro. Digo que yo cerraría las Instituciones consultivas y mandaría al paro o a trabajar en la empresa privada, si es que sirven, a aquellos que hoy militan en los spas de lujo que son esas instituciones y me ahorraría los 20 millones del ala que podrían paliar las deudas a los centros de atención de la tercera edad, un decir.
¿Está claro ahora? Lo de los médicos y sus recetas me huele a castaña. ¿Quién los va a enseñar? ¿No sirven los médicos para saber lo que hay que recetar? !Uff!
La maraña institucional, crecida al amparo de las autonomías, se aleja del territorio de lo razonable y es un nido de prebendas nacida al amparo del poder local. Falta podar. Buenos días.