Fiesta
No es el título de la novela de Hemingway que ha servido como marca para Pamplona y sus San Fermines; se trata de la esencia de la conversación tertuliana con un grupo de amigos que “jugamos” a arreglar el mundo mientras comemos lo que , sin duda, es más fácil que si no tuviéramos que comer.
Se hablaba, ayer, por ejemplo, de la costumbre nacional e internacional de la especie humana en tirarse cosas los unos a los otros e incluso tirar a otras especies, como esa de tirar una cabra desde un campanario ( si no la han quitado ya, que no sé) o la de alancear un toro o ponerle bolas de fuego a otros para que el respetable corra, tire, empuje o golpee a un animal que suele acabar con los ojos ligeramente destrozados o ciego de dolor. Claro que el dolor es de otro y como no soy yo o mi prima, digo, pues nada. Es la diversión, se ve.
¿Por qué esa manía, deseo incontrolable, de lanzar tomates, uva, agua etc. a otro?
Como esta columna no es una consulta de psiquiatría y yo no estoy preparado, lo que hago siempre es mandarlo todo a Freud y a lo mejor siempre hay una respuesta. Recuerden que Freud tenía respuesta para todo.
Es cierto que yo prefiero que las masas se entomaten a que se tiren gases – me refiero a la guerra química.
Entre las curiosas actividades que han dado a conocer las Fiestas de Alcalá de Henares destaca el concurso internacional de comer sandía, en el que no se puede recurrir a las manos en ningún momento, y que deja escenas de lo más peculiares. Es una forma distinta de comer esta agradable fruta, una de las más deseadas cuando llega el verano.(fuente ABC)
El hecho es obvio. Es mejor comer sandia a bocados que quemar toros, es mejor tirarse tomates que piedras. Hay que reprimirse en ocasiones. Calma “nanos”.
Yo creo que está por inventar, en el Era Moderna esta, el tirar corruptos o quemar intolerantes; claro, ahora que lo pienso, que si lo hiciéramos, los intolerantes seríamos nosotros y ya empezamos. Primero tú, ahora yo y al final la 3ª Guerra Mundial.
Nos declaramos liberales en mi tertulia y seguramente lo somos- hasta ahora nos vamos aguantando los unos a los otros- pero pensamos que tanta comprensión a veces es excesiva y abusan los radicales de nuestra paciencia.
Habrá que hacer algo. No sé. Como está lo de la gota fría nos solidarizamos con las víctimas del agua y recordamos al respetable que esto de las tormentas en nuestra región, se pierde en la noche de los tiempos y desde que la cuenca del Mediterráneo es cuenca, o sea hace mucho y que para eso está el refranero local que señala a aquello de que “a la vora del riu no fases niu” ( más o menos). Bon día.