¿Hasta cuándo y cuanta veces?
Usted querido lector lee esto a lo mejor – si fuera el caso vaya por delante mi agradecimiento que no es poca cosa leer y que le lean a uno, más- decía que a lo mejor lo lee y entonces se dice que por fin alguien acomete el debate político en el que parece que algunas formaciones se dan el “pico”. y nos tienen más allá de los mismos bemoles ; desconozco, por cierto si hay algo más allá de los mismos bemoles.
Digo que se dan el pico porque yo he visto , si sí , lo he visto , como tras darse de “gofetadas” en los blandos cojines donde sus señorías hacen descansar sus posaderas y hacen gestos y se dan a la risa con tal de joderle el discurso al de enfrente , luego en el pasillo de los pasos perdidos se cruzan grandes y ardorosas sonrisa, parabienes y profundas miradas.
Yo creo que eso de las miradas y las sonrisas es un “per si decas” deciden cambiar de bando.
Un ejemplo para la historia.
Cuando Alfonso Guerra a era otra cosa que al final, era más hiriente, creativo y causaba risotadas y aplausos, se notaba a un Wstringe bailándole el agua.
Imagino a uno con una hoz y un martillo y a otro con sus botas de caña y uniforme de falangista dándose al cilicio de soportar al “enemigo”. Cosas difíciles de entender. Luego se decían amigos.
Pero es el caso que esto no tiene nada que ver con lo que yo quería decir en el titular de la columna. ¿Entonces? Nada.
Yo quería preguntar hasta cuando hay que felicitar el año nuevo y cuantas veces hay que repetirlo. Buenos días.