El sueño mágico
Es una pena que nos hagamos mayores o tan mayores , aunque debe ser imprescindible. Lo siento y al tiempo me alegro una auténtico oxímoron. Una cosa y la opuesta.
Todavía en mi cerebro mis propias ilusiones de niño cuando los Reyes; la dormida inquieta de la noche, los zapatos en el balcón , ciertos alimentos para los camellos y sobre todo la sana esperanza de que se acordaran de mí.
Hoy he visto como un llanto de un niño me traspasaba el alma y cuando he visto que se calmaba le he preguntado el porqué del lloro tan desconsolado y me ha señalado un precioso camión de bomberos al que se le había salido una rueda.
Sus padres me miraban con cierta curiosidad. Allí estaba yo agachado recogiendo la rueda que le he dado al padre que sonreía y se apresuraba a intentar volver a poner la rueda en su sitio y entonces, una vez puesta, la alegría del niño no tenía precio.
Lagrimas y risas confundiéndose. Son tan sinceras que en ese momento te gustaría ser niño y , a lo mejor, abuelo para recibir la sincera sonrisa de gratitud del que ha recuperado su camión.
Se ha pasado pronto esa noche de Reyes y cada vez que viene el recuerdo viaja con ella. Claro que también acuden otros recuerdos que acompañan; en un sueño cósmico vuelves a ver a tus padres y a tus abuelos y a uno mismo haciendo lo mismo que ellos para que el día de Reyes cuando apenas puedes dormir puedas ser el primero en recoger el brillo de la risa , el asombro y también del llanto que parte el alma cuando la rueda del camión se cae.
¿Qué nos dejarán los Reyes Magos este año? Buenas noches